¡¡Ayshhsh!!! De verdad, qué tarde tan bonita pasamos ayer en La Casa del Libro de Paseo de Gracia, por lo que quiero empezar esta entrada dando especialmente las gracias ENORMES a la directora de su Club de Lectura, Mireia Solsona, por haber organizado este precioso encuentro. ¡Y con té y pastitas! Nos faltó el piano forté…. pero tampoco hizo mucha falta… 😀

Bueno, pues os voy a contar. Érase una vez, que íbamos Nora y yo camino de la casa del libro en el metro de Barcelona (por cierto, a Nora le encanta ir en metro. Se vuelve, literalmente, loca)

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en una tarde lluviosa como podréis comprobar por el chubasquero de Nora. Íbamos a hablar otra vez de Jane Austen y, creo que ya lo sabéis quienes me conocéis, hay pocas cosas que me gusten más, que hablar de esta escritora. E íbamos a encontrarnos de nuevo con otro buen número de admiradoras consolidadas o potenciales, a las que contagiar de este virus de la austenitis que, cuando lo pillas, estás perdido: es crónico y no tiene curación. La buena noticia es que sus efectos consisten en producir una profunda sensación de bienestar ¡Qué ilusión!
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Por supuesto, nuestra querida TiJuanita Austen, llegada desde Tijuana, México, gentileza de Gabi, y que ya presidió la Conferencia en la Universidad CEU-San Pablo, nos también hizo los honores de iniciar nuestra charla:

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y prestos llegaron otros dos de sus personajes favoritos, Mr. Darclick y Clickzy, ejerciendo de extraordinarios anfitriones, como podréis comprobar por la tetera y las pastitas:

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Poco a poco, nos íbamos reuniendo para compartir una preciosa tarde hablando de Jane y, en este caso, de su novela Persuasión:

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Todo estaba, sin duda, listo para empezar…. Y os voy a poner aquí de qué cositas hablé yo, a modo de anotaciones, no de narración, aunque lógicamente las aportaciones y debate de las asistentes animaron muchísimo el tema… Vamos para allá:

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Recordemos primero que Jane empieza a escribir esta novela el 8 de Agosto de 1815 (ver AQUÍ) y la terminará el 18 de Julio de 1816, coincidentemente justo un año antes de su fallecimiento (del que ella, por supuesto, no tenía ni la más mínima sospecha).

Como curiosidad, en la versión de 1995 se incluyó un fragmento que Jane había desechado para la versión final del libro: el correspondiente al momento en el que el Capitán Wentworth le dice a Anne que, si va a casarse con el Sr Elliot, su cuñado el Almirante Croft le pide que le comunique que puede dejar Kellynch… y aparece Lady Russell. La verdad es que yo creo que queda bastante bien, no interrumpe, y complementa.

Se dice que, en realidad, Jane no había dado por concluida esta novela. ¿Podría haberle quedado algo mejor? Nunca lo sabremos… pero, tal y como está, ocupa el podio de honor de las favoritas…

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POSIBLES REFERENCIAS PERSONALES

Persuasión se sitúa cronológicamente en torno a 1810, pero si nos centramos en su protagonista, Anne Elliot, ésta tiene 27 años y va a hablar de acontecimientos que habían ocurrido 8 años antes. Si nos situamos en los 27 años de Jane Austen, ésta se encontraba en Bath (1802), y apenas 7 años antes, en Enero de 1796 con veinte años recién cumplidos, había tenido su encuentro con Tom Lefroy (ver entrada AQUÍ)

Por lo tanto, tenemos a una Anne Elliot de 27 años, que ha perdido el esplendor de la juventud, muy delgada (ver AQUÍ), en una ciudad a la que había tenido que trasladarse junto con su propia familia, pero que era absolutamente de su desagrado: Bath. Y no es porque lo diga yo, sino porque así lo manifestó la propia Jane Austen (ver entrada AQUÍ), y así lo puso explícitamente en boca de Anne. Ambas tocaban el piano “para nadie” más que para sí mismas y su entretenimiento, y ambas habían perdido a la misma edad a un amor de juventud por la intervención de una mujer que desaconsejó la unión. En el caso de Anne, fue Lady Russell la que intervino persuadiendo a Jane de aceptar el compromiso con Frederick Wentworth. En el caso de Jane, fue su vecina y gran amiga (como Lady Russell) la Sra. Lefroy, la que persuadió a su sobrino, Tom Lefroy, para que se marchara inmediatamente de Inglaterra cuando adivinó los sentimientos entre los jóvenes. Ambos eran muchachos sin nada que recomendarles en ese momento. Pero de Frederick sabemos que llegó a ser un enriquecido Capitán de la Marina, y de Tom Lefroy, que llegó a ser Ministro de Justicia de Irlanda. Ambas damas, la real y la ficticia, son perdonadas pues sus consejos se dieron con buenas intenciones y no sin falta de razón cuando se produjeron. Ambas, también, se convirtieron en amistades importantes para la familia.

Recordemos que Jane tuvo que dejar su casa de Steventon para que su padre se retirara y su hermano James pudiera ocupar el puesto del padre. Los años pasados en Bath por Jane son oscuros literariamente hablando, y es muy probable que también lo fueran emocionalmente. No hay escritos de Jane de esos años, y es Anne Elliot la que nos dice que preveía ese traslado como “un encarcelamiento para los próximos meses”. Supongamos que así fue como se sintió Jane.

Anne Ellliot, Elizabeth Bennet y Jane Austen comparten unos rasgos delicados y unos bonitos ojos oscuros…

Jane escribe este libro poco después de que su sobrina Anna, hija de James, se casara con el sobrino de Tom Lefroy, Ben. ¿Por qué Anna sí era buena para un Lefroy y ella no?

Una curiosidad del libro es que Sir Walter Elliot, el padre de Anne, se casó con su mujer, Elisabet, un 16 de Diciembre que, ¡oh, casualidad! es la fecha del nacimiento de Jane. Ya sabemos que a los autores, como Hitchcock, les gusta hacer cameos en sus propias obras. Pero es que, Persuasión, está cargadita…

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POSIBLES REFERENCIAS A MIEMBROS DE SU FAMILIA

JAMES (hermano mayor). Ya hemos mencionado cómo su traslado a Bath se debió a la ocupación por parte de su hermano de su nuevo puesto de vicario en Steventon, tras la jubilación de su padre.

EDWARD (siguiente a James). Edward enviudó joven, con once hijos a su cargo. Su hija mayor, Fanny, hizo las veces de dama de la casa (ver AQUI). Elizabeth, la hermana mayor de Anne Elliot, hizo las veces de Señora de Kellynch en ausencia de su madre, de la misma manera que Fanny hizo las veces de Señora de Godmersham. La relación de Sir Walter con su hija Elizabet era, como la de Edward con Fanny, extraordinaria.

HENRY (entre Cassandra y ella). Sir Walter estaba lleno de deudas. Por las fechas en las que Jane escribe Persuasión, Henry probablemente ya había empezado a confiar a su hermana Jane sus dificultades económicas, que desembocaron en la quiebra por estos días de hace doscientos años (ver AQUÍ). De hecho, “casualmente”, Jane es la que menos dinero pierde en esta quiebra pues, aconsejada por el propio Henry, invirtió sus ahorros en bonos de la armada. La complicidad entre ellos era, desde luego, extraordinaria. Dice Jane en Persuasión que “la persona que ha contraído deudas, debe pagarlas.” Tiene que actuar como un hombre de principios. ¿Mensaje para su hermano?

FRANK Y CHARLES (sus hermanos marinos). Realmente, todo el libro es una dedicatoria a las bondades de los hombres de la marina inglesa. Jane no deja pasar capítulo sin hablar de sus virtudes, de sus sentimientos, de sus cualidades… No es de extrañar que Frank, y probablemente el propio Charles, quedaran profundamente conmovidos por esta obra de su, además, adorada hermana. Yo, en su lugar, sin duda me habría derretido…

El nuevo inquilino de Kellynch será el Almirante Croft. El inquilino de la casa grande de Chawton era su hermano Frank.

ANNE (sobrina de Jane, hija de James). Cuando Anne visitó a sus abuelos en Bath, la Sra. Austen aprovechó la ocasión para presentarle a su nieta Anne a su padrino, el Duque de Ancaster, en Pultney Street, al que a partir de ese momento empezó a visitar un par de veces a la semana. Recordemos que la madre de Jane tenía ascendientes aristocráticos. Tiene ciertos tintes de Lady Dalrymple, y sospechosamente la misma actitud en Anne Elliot de pasar de la aristocrática familiar, como Jane del aristocrático pariente de su madre.

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RECURSOS PSICOLÓGICOS Y LITERARIOS (COMUNES CON OTRAS DE SUS NOVELAS)

Hay un momento en el que el sentimiento de culpabilidad supone el punto de inflexión en el cambio de los caracteres:

  • Darcy respecto a Wickham
  • Brandon respecto a Willoughby
  • Wentworth respecto a Louisa Musgrove

Jane suele tirar del recurso de los malentendidos:

  • El matrimonio del Sr. Ferrars (Robert) en vez de Edward (en S&S)
  • El matrimonio del Sr. Wentworth (Edward) en vez de Frederick
  • El compromiso de Anne con Mr. Elliot

Las dobles bodas (que eran habituales en aquella época, probablemente para reducir gastos):

  • Henrietta y Louisa Musgrove
  • Lizzy y Jane Bennet

Las cartas juegan un papel crucial en algunas de sus novelas. Recordemos:

  • Darcy aclarando todos los puntos que Lizzy le había reprochado
  • Frederick Wentworth para declararse por segunda vez a Anne
  • Todo Lady Susan

La belleza física puede perderse

  • por enfermedad = física
  • por ansiedad = mental/emocional

Los desmayos son un recurso por lo general cómico, que ya había utilizado ya Jane con bastante ironía en sus Juvenilia, o con la Sra. Bennet. Sin embargo, en Persuasión, lo que en otros libros resultaba gracioso, se convierte en drama. En el momento en el que Louisa Musgrove pierde el sentido tras su caída, también lo pierden su hermana Henrietta y su cuñada Mary. No es de extrañar que el Capitán Wentworth se sorprendiera gratamente por la fortaleza de Anne. Era la única fémina que quedaba en pie y, no solamente eso: sino que se permitió dirigir las acciones de los hombretones marinos de los que estaba rodeada. Podría haber sido hilarante pero Jane consigue que, en este caso, no lo sea. Y eso no es fácil.

A Jane, además, le gusta que sus parejas se traten de igual a igual:

  • El Capitán Wentworth no perdonaba el error de Anne. Es solamente cuando él se equivoca y se convierte en un ser vulnerable, cuando puede producirse una segunda declaración
  • Darcy, que consideraba a Lizzy su inferior, pronto se encuentra a ese mismo nivel por sus propios errores. Entonces puede producirse la segunda declaración.

Jane siempre nos permite ver las luces y las sombras de sus personajes. En sus héroes, sus debilidades son las que les hacen convertirse en auténticos caballeros y damas. A los depravados, solamente puede desenmascarárselos:

  • Darcy desvela la personalidad de Wickham
  • La Sra. Smith la del Sr. Elliot
  • El Coronel Brandon la de Willoughby

ALGUNAS FRASES MEMORABLES

Todas las virtudes de la mente tienen límites y proporciones.

La Vanidad era el principio y el fin del carácter de Sir Walter Elliot. Por dentro y por fuera.

Muy pocas mujeres podrían pensar mejor de su aspecto personal de lo que hacía él hacia sí mismo.

Consideraba que la bendición de la belleza era inferior únicamente a la del baronetazgo.

Me gusta especialmente ésta:

Anne poseía una elegancia de mente que la habría dejado en muy buen lugar entre personas con auténtico buen criterio.

Con qué rapidez encontramos las razones para aprobar lo que nos resulta agradable

Debemos aprender el arte de reconocer nuestra propia nimiedad cuando nos encontramos más allá de nuestro propio círculo

REFLEXIONES

A pesar de que los matrimonios muchas veces se hacían por conveniencia, las mujeres querían compartir afectos sinceros con sus maridos. Vemos ejemplos de buenos matrimonios, como los Croft, o los Harville, y de no tan buenos, como el de Mary Elliot.

Por otro lado, Jane nos muestra hombres capaces de considerar a las mujeres sus iguales, e incluso sus amigas o confidentes, sin pretensiones más allá que las proporcionadas por la confianza y el respeto:

  • El Capt. Harville con Anne Elliot
  • El Capt. Fitzwilliam con Lizzy Bennet
  • El Coronel Brandon con Elinor Dashwood

De nuevo, Jane se aleja del romanticismo, e incluso ante el arranque poético del Capitán Bennick, para Anne la poesía es más una cuestión de belleza literaria que de furor sentimental. “Demasiada poesía puede resultar peligrosa”.

Tanto Lizzy Bennet como Anne Elliot nos llevan a dos posibles Jane Austen en dos etapas distintas de su vida: una Lizzy joven, divertida, algo insolente, pero muy atractiva, amante del baile y de la conversación (recordemos a Jane en su época de Tom Lefroy), y una Anne madura, alejada del baile, tocando el piano y con reminiscencias de un amor perdido (Jane en Bath ocho años después). Una Lizzy que se deja engañar por la manipulación de Wickham, y una Anne más madura que no sucumbe a la manipulación del Sr. Elliot.

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 ¡Y esto es todo queridas amigas!

Millones de gracias….

¡Y que viva Jane Austen!

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