Acabo de ver el documental sobre el retrato de Jane Austen del que ha hemos hablado en otras entradas:
Abajo os dejo los enlaces, el segundo para que lo podáis ver online. Está en inglés (yo creo que bastante comprensible, pero aunque no se domine la lengua inglesa, resulta interesante ver los lugares que recorren, los expertos que visitan y las conclusiones a las que llegan. Las imágenes son otra forma de entender el mensaje).
En otro blog de referencia de Jane Austen, Austenonly, ya hicieron su propia entrada sobre este documental:
No quería dejarme influir por opiniones ajenas y todavía no lo he leído. Lo haré después de que haga esta entrada, pues quería traeros mi opinión personal sobre el retrato.
En principio, el documental hace un amplio recorrido sobre la investigación que ha tenido que hacer la Dra. Paula Byrne, actual propietaria del retrato, para terminar realizando un debate con otras tres expertas: Deirdre Le Faye, Claudia Johnson de la Universidad de Princeton y Kathryn Sutherland de la Universidad de Oxford. Es importante que tengamos en cuenta que las personas que han emitido su conclusión final son expertas universitarias y doctoras que están acostumbradas a trabajar con cierta rigurosidad antes de posicionarse en uno u otro sentido.
Jane según Cassandra

Es evidente que se trata de un retrato desconocido para la familia Austen, que solamente reconoció el que le hizo Cassandra (y que por cierto no gustaba a nadie de sus próximos), y el que la propia familia (sus descendientes) mandó hacer hacia 1870, cuando Jane Austen ya era una escritora reconocida, aunque se trata de un retrato más de estilo victoriano que georgiano.

Hay muchos detalles a observar y tener en cuenta en el dibujo: vestido, arquitectura, tipo de material, papel, rasgos faciales, entorno en el que se pudo haber realizado…
Parece ser que el retrato estaba en posesión de un abogado que falleció en 1982 (Paula Byrne ha de continuar aquí una línea de investigación para saber cómo llegó hasta él). Al año siguiente, una amiga encargada de “deshacerse” de sus propiedades, vendió el cuadro a un tratante por 15 libras esterlinas. Solo recientemente el marido de Paula Byrne supo de la existencia del mismo, y lo adquirió como regalo para su mujer por 2.000 libras esterlinas. De verificarse que se trata de un retrato de Jane Austen, el valor del mismo podría sobrepasar el millón de euros. Así que supongo que Paula Byrne va a dedicar el resto de sus días a investigar la procedencia y circunstancias que llevaron a su autor a realizarlo. De hecho, en el marco hay una plaquita que pone Jane Austen (1775-1817). Una de las primeras sorpresas fue encontrar que, aparte de la placa, en la parte posterior se encuentra escrito “Miss Jane Austin” (con i). ¿Era otra Jane Austin?¿Cómo es posible que alguien que conociera a la familia lo escribiera incorrectamente? Ya os expliqué en otra entrada que el apellido Austen es una abreviatura de St. Agustin, y de ahí derivó a Austin y Austen. Por lo tanto, dicha confusión no sería tan extraña (por poner un ejemplo, mi nombre es MilagrosA, pero siempre me ponen Milagros, porque es más habitual. Tengo que estar corrigiéndolo continuamente, incluso a personas relativamente cercanas a la familia. Todo esto para explicar que este tipo de error, quizás, no fuera tan “garrafal”).
En el documental también tendréis ocasión de ver a Claire Tomalin, otra de las biógrafas de Jane Austen, que no se muestra muy dispuesta a admitir que sea una imagen próxima a Jane Austen. Sus argumentos son la i, pero también ¿por qué haber mantenido oculto un retrato de ella?¿Por qué la familia no estaba al tanto? Parece preferir, como le ocurre a Deirdre le Faye, la imagen más dulce de los retratos que conocemos hasta ahora.
Paula Byrne inicia su periplo por todo tipo de expertos. Los primeros, los expertos forenses de la policía encargados del reconocimiento de rasgos para la identificación de delincuentes. En este caso, el veredicto final, tras comparar el rostro de Jane con los del resto de los retratos de sus hermanos, fue que la nariz es definitivamente muy particular, y característica de todos los hermanos. Los ojos podrían tener un parecido, pero existe cierta variabilidad entre ellos, por lo que no se puede llegar a una conclusión definitiva.
Si se hubiera tratado del retrato que hubiera hecho un fan, teniendo en cuenta que hasta ese momento solamente se conocían los dos retratos que os hemos puesto anteriormente (y de cara al público solamente el segundo), y se hubiese basado en éste último, tendría entonces que datarse después de 1870. Cuando el dibujo se llevó a expertos en material de escritura, estos dataron el material entre 1811 y 1869, antes de que se conociera ningún retrato oficial de Jane. La firma en la parte posterior se dató en la primera mitad del siglo XIX (antes de 1850).
También consultaron a una de las mayores expertas en moda de la época de regencia. Varios detalles la hicieron datar el dibujo entre 1812 y 1816. El cuello alto, los hombros, el escote alto (unos años más tarde bajó), el gorrito, los pliegues de la manga… Se sabe que Jane era bastante alta (aproximadamente 175cm) especialmente para su época. De acuerdo con la experta, además, era muy delgada. Para hacernos una idea, más que Kate Moss. Según ella, no hay nada en el retrato que desentone con los años en los que ella sitúa la vestimenta de la mujer que está en el retrato.
Los historiadores sitúan el retrato entre 1805 y 1815, y los expertos en arte en los primeros años del siglo XIX. Parecen estar de acuerdo en que no se trató de un artista profesional, sino de alguien amateur que habría recibido clases de dibujo.
Finalmente se ha identificado la iglesia de fondo como la Abadía de Westminster (Londres), donde se sabe que Jane pasó tiempo en casa de su hermano Henry, bien para cuidarle de su enfermedad, bien para ultimar los detalles de la publicación de sus libros.
Apuntan un detalle importante: a principios del siglo XIX las mujeres no podían reconocer que querían publicar o vender sus novelas pues, de alguna manera, se asociaba el querer hacerlo con ansiar el dinero y estar “vendiéndose a sí mismas”. Esta idea cambió en la segunda mitad de siglo. Pero explicaría por qué Jane siempre escondía sus papeles de la vista de cualquier visitante (incluso en Chawton nunca arregló una puerta que crujía para poder saber cuándo venía alguien inesperadamente y tener tiempo para ocultarlos).
Cuando Jane estaba en Londres frecuentaba las exposiciones de retratos. En 1813 se encontraba en Londres ultimando la publicación de su libro Emma. Ya era una escritora conocida (el príncipe regente le pidió que le dedicara éste libro), y el propio bibliotecario del príncipe, James Stanier Clark (ver entrada aquí) hizo un retrato de una Jane mucho más sofisticada y londinense que la imagen a la que estamos acostumbrados.
En estos años Jane tuvo más dinero que en ningún otro momento en su vida. Su editor tenía una galería con los retratos de todos sus autores (y también de los favoritos, aunque no los publicase él) y Jane tuvo acceso a esta sala. Con su sentido del humor, ¿no se le pasaría por la cabeza aportar uno de ella misma? Aun a sabiendas que no sería tan relevante… Era conocida, se sentía importante, y Jane siempre supo manejarse entre aceptar su realidad con alegría, sin dejar de soñar en algo mejor para sí misma… en todos los sentidos.
En el debate final entre las tres expertas y Paula Byrne, la propietaria, el resultado fue 2 a 1… a favor de que podría tratarse de un retrato de Jane. ¿Quién es tuvo en desacuerdo? Deirdre Le Faye. Necesita datos documentados de que se trata de un retrato de ella. Tengo que admitir que, sin estar de acuerdo en este punto con Le Faye, puedo entender su postura. En todos los años que lleva estudiando a Jane Austen, probablemente habrá tenido que lidiar con documentos falsos, falsificados o equivocados, poniendo su prestigio en ello. Es probable que en alguna ocasión se haya confundido y prefiera no volver a cometer un error si no existen las pruebas que avalen que estamos ante algo que pudiera concordar con la realidad. Por otro lado, parece que Deirdre se encuentra emocionalmente más cómoda con una Jane más infantil y dulce, tal y como muestra en un retrato imaginario que ella misma adquirió, porque le gustó bastante. Las otras expertas opinan que es posible que lo hiciera alguien que conociera a la familia, no tuviese una relación excesivamente cercana, y el retrato pasara por sus descendientes, sin poder imaginar que la propia familia de la escritora no tuviera uno o varios retratos de ella.
Ya os he comentado en repetidas opiniones mi posicionamiento personal: creo que nos encontramos ante la imagen que probablemente se acerque más a la verdadera fisionomía de Jane. Dos expertas lo avalan, y muchos otros datos nos apoyan a pensar que se trata de una versión bastante correcta. Y me pregunto también: ¿se gastaría la BBC una sola libra en hacer un documental y reunir a expertos de ámbitos muy distintos si tuviera la certeza de que se trata de un improbable retrato de la escritora? ¿O las pruebas apuntan, a falta de datos documentales que lo prueben, a que estemos mirando, por primera vez, al verdadero rostro de Jane?
Os dejo con el documental, y ya sabéis que vuestras opiniones serán siempre bienvenidas.
Jane Austen, the unseen portrait
No dejéis de visitar la web de Austenonly y leer el artículo hecho por jfwakefield:

BBC News: http://news.bbc.co.uk/today/hi/today/newsid_9655000/9655225.stm

El Foro de Discusión y Debate ha quedado abierto en El Sitio de Jane, en el siguiente enlace:

http://janeausten.mforos.com/1328145/10698211-el-retrato-inedito-de-jane-austen-bbc2/#97072194

Actualización 13 Mayo 2012:

Yo, sigo comparando fotos…

http://austenonly.com/2010/03/19/austenprose-group-read-of-sanditon-worthing-the-model-for-mr-palmer’s-town/
¿Jane? Pour quoi pas?
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