Dejamos a Jane en Bath con su  hermano Edward tomando las aguas por un presunto ataque de gota que no acaba de manifestarse del todo. Algo de vida social, un interés por parte de Jane de ciertos asuntos médicos y, al final de la carta, Fanny y Edward le escriben unas letras a su tía Cassandra…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 23 años)

Miércoles 19 de Junio de 1799

De Bath a Steventon

Nº. 13 Queen’s Square

Mi querida Cassandra:

Los niños están encantados con tus cartas, e imagino que te lo dirán ellos mismos antes de que termine ésta. Fanny se quedó sorprendida por la humedad de las hojas, pero esto no le llevó a levantar ninguna sospecha sobre la verdad. Martha y tu llegasteis a tiempo con vuestros encargos pues a las dos en punto del lunes era la última hora para que las pudiera recibir. La oficina está ahora cerrada.

La historia de John Lyford es una de melancolía. Lo siento por su familia, y cuando sepa que a su mujer realmente le gustaba él, entonces también lo sentiré por ella, pero por el momento no puedo evitar pensar que la pérdida es mayor para los primeros.

Edward no ha estado bien estos dos últimos días. Se ha quedado sin apetito y se ha estado quejando de malestares que, junto con otros síntomas, nos hacen pensar en que se trate de gota. Quizás un ataque podría curarle, pero no puedo desear que sea en Bath. Ayer hizo una compra importante. Ni más ni menos que un par de caballos para el carruaje. Su amigo, el Sr. Evelyn fue quien los encontró y se los recomendó, y si en alguna ocasión hay que depender del criterio de un palurdo, supongo que sería ahora, pues me parece que el Sr Evelyn se ha pasado su vida pensando más en caballos que en cualquier otra cosa. Son de color negro y no demasiado grandes. Han costado 60 guineas, de las cuales 15 fueron para la yegua principal, pero esto ha de mantenerse en secreto.

La Sra. Williams no necesita enorgullecerse de su conocimiento del éxito del Dr. Mapleton por aquí. No sabe nada más que el resto de la gente en Bath. No hay ningún otro doctor que extienda tantas recetas como él. No puedo evitar desear que Edward no hubiera estado tan comprometido con el Dr. Fellowes pues de haber venido libre de compromiso alguno, todos le habríamos recomendado al Dr. Mapleton. Nuestro tío y nuestra tía lo habrían hecho con tanto énfasis como nosotros. No veo a las Srtas. Mapleton con frecuencia, sino cuando me apetece. Siempre nos ponemos muy contentas cuando nos encontramos y no deseo desgastar nuestra satisfacción. El domingo pasado fuimos todos a tomar té al Paragon. Mi tio lleva todavía sus pantalones de franela, pero ya está mejorando de nuevo. El lunes el Sr. Evelyn se encontraba lo suficientemente bien como para cumplir su compromiso con nosotros. La visita fue muy tranquila y sin contratiempos. Lo suficientemente agradable. Tan sólo nos encontramos con otro Sr. Evelyn, su primo, cuya mujer vino a tomar el té. Anoche estuvimos de nuevo en Sidney Gardens, pues se repitió la gala que salió tan mal el día 4. No fuimos hasta las 9, y llegamos a punto para los fuegos artificiales, que fueron realmente bonitos, y sobrepasaron mis expectativas. La iluminación también estaba muy bonita. La temperatura era tan agradable como hace un par de semanas. La obra de teatro del Domingo (“El día de cumpleaños” de Koetzbue, y “Barbazul”) será el fin de nuestras “festividades” por aquí, que solamente podría ser de otra manera si prolongáramos nuestra estancia. Iremos con la Sra. Fellowes.

Creo que Edward no permanecerá en Steventon más que del jueves al lunes siguiente, pues hay que fijar el día de alquiler para el viernes siguiente.  No recuerdo nada más que tenga que contarte de momento. Quizás el desayuno me ayude con algunas ideas.

Me engañé. El desayuno solamente me ha proporcionado dos ideas. Una, que los bollos estaban buenos y, dos, que la mantequilla estaba mala. Pero el servicio de correos ha sido más amable conmigo, pues me ha traído una carta de la Srta. Pearson.  Quizás recuerdes que la escribí hace más de dos meses sobre el paquete a mi cargo, y como no había tenido noticias de ella desde entonces, me ví obligada a escribir otra vez hace dos o tres días pues, después de todo lo que había pasado estaba dispuesta a que no cesara la correspondencia al menos por mi parte. Esta segunda carta ha tenido como consecuencia unas disculpas por su silencio, que se ha fundamentado en la enfermedad de varios miembros de su familia. El intercambio de paquetes tendrá lugar por la intermediación del Sr. Nutt, uno de cuyos hijos probablemente pertenezca a la Academia de Woolwich, y que vendrá a Overton a mediados de Julio. Me siento tentada a sospechar por algunas partes de su carta que tiene un proyecto matrimonial a la vista. Se lo preguntaré cuando la conteste. Pero ya sabes que todo esto se queda en secreto entre tu y yo.

En el tiempo que te estoy escribiendo ahora, Edward ha ido a ver al farmacéutico que le recomendó el Dr. Millman; un hombre sensato e inteligente. Según él, la pequeña indisposición con algo de fiebre se debe a algo que no le ha sentado bien a su estómago. Me parece que el Sr. Anderton no sospecha en absoluto que se trate de gota. La hinchazón particular y ocasional en manos y pies, que nosotros interpretamos como síntomas de esa enfermedad, para él es solamente el efecto de haber bebido las aguas y de la consiguiente mejora de la circulación sanguínea.

No puedo evitar pensar por lo que me cuentas de la Sra. E. H.  que la vanidad del Conde le ha llevado a inventarse la historia sobre el estilo de vida anterior de ella, lo que le supondría un triunfo para tenerla más segura. Me atrevería a decir que, de hecho,  no era más que una inocente muchacha de campo. Adieu. No te volveré a escribir hasta el domingo, a no ser que ocurra algo especial.  Tuya siempre.

(cartas dictadas por los niños)

De Fanny:

Mi querida Cassandra:

Gracias por tu bonita carta. Mis hermanos pequeños estaban muy bien cuando mamá tuvo noticias de Sackree. Ya he dado todos tus mensajes excepto a mi tío y a mi tía Perrot, pues no los he visto desde que recibí tu carta. Estoy muy bien en Bath, pero me temo que papá no está mucho mejor a pesar de haber bebido las aguas. Mamá te envía todo su amor. ¿Han hecho ya los pájaros pinzones otro nido en el jardín? Con cariño, tu sobrina. FAC. P.D.: Sí, estaré muy contenta de volver a casa y de ver a mis hermanos.

De Edward:

Mi querida tía Cassandra:

Espero que estés muy bien. La abuela espera que el pavo blanco haya puesto huevos, y que te hayas comido el negro. Nos gusta mucho el pastel y el pudding de grosellas. ¿Se trata del mismo nido de pinzones que vimos antes de marcharnos? Me gustaría que me enviaras otra carta cuando escribas de nuevo a la tía Jane. Si te apetece. EA

P.D. de Jane: Estaremos contigo el jueves para una cena tardía. Más tarde de lo que supongo mi padre querría para sí. Creo que le dejaré comer algo antes. Tienes que prepararnos algo muy rico, porque nos hemos acostumbrado a vivir muy bien.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press

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