Carta de Jane a Cassandra. 7 a 9 de Octubre de 1808. Un incendio en Southampton, arreglos en la chimenea, y vientos huracanados.


Elizabeth, la mujer de Edward, sigue recuperándose en Godmersham del parto de su undécimo hijo, sexto varón, con ayuda de Cassandra y rodeada del cariño de su familia. Mientras tanto, Jane sigue en Southampton, donde ya se ha unido a ella y su madre Martha Lloyd quien, por cierto, en su viaje de vuelta paró en Winchester, y estuvo sacando de paseo a Edward y George, los hijos de Edward Austen, y a Fulwar William Fowle, que estaban estudiando en esa ciudad.

Esta es la primera carta en la que veo que se feliciten los cumpleaños. El día 7 de Octubre de 1767 nació Edward Austen en Deane, por lo que este año 1808 cumpliría 41 años. Sin embargo, Jane le felicita por el “cumplimiento de su 30 aniversario”. ¿De qué? Edward fue adoptado en el año 1783 por la familia Knight. De haberse referido a esta fecha, en realidad Edward “cumpliría” 25 años. Lo cierto es que cuando Edward tenía 12 años fue cuando conoció a los recién casados “tios” Knight, se fue de viaje con ellos y a partir de ahí mantuvieron una excelente relación que hizo que a los 16 años le nombraran su heredero. Pero, de eso, se cumpliría el 29º aniversario. Su mujer tenía 35, así que tampoco se refería a eso. Y no hay registros de que pasara algo significativo cuando Edward tenía 11 años. Así que, no puedo dar más datos de a qué puede referirse.

Jane hace referencia muy sutilmente a una “invitación” de Edward Bridges. Deirdre Le Faye cree que podría tratarse de una presunta propuesta de matrimonio a Jane en el verano de 1805, y nos refiere a las cartas del 24 de Agosto de 1805, y del 30 de Junio de 1808.

Aparece también la Sra. Dundas, amiga sobre todo de Martha, de la que ya hablamos con sus famosa receta de galletas (ver aquí) y su obsesión por conseguir un trozo de la tarta de bodas (costumbre inglesa) de su amiga Catherine Bigg, que pronto iba a convertirse en la Sra. Hill.

Tienen también un médico nuevo, un tal Dr. Percival, hijo de otro Dr. Percival más famoso (Thomas Percival, 1740-1804) autor del libro que menciona Jane.

Hubo un incendio en Southampton bastante importante, y que podía haber sido más grave de lo que finalmente resultó. A Jane le recordó a uno parecido que habían vivido en Lyme el 5 de Noviembre de 1803. La verdad, es que cundió algo el pánico… Aun así, aunque podía haber sido una tragedia, Jane y Cassandra tendrán, en los próximos días, noticias mucho peores. Las peores, diría yo. Pero eso será en la próxima carta…

Por cierto, fijaros en el retrato de Fanny, con los rasgos tan parecidos a cómo podría haber sido Jane…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 32 años)

Viernes 7-Domingo 9 de Octubre de 1808

De Southampton a Godmersham.

Mi querida Cassandra:

Tu carta del martes nos gustó mucho, y os felicitamos a todos por la feliz recuperación de Elizabeth hasta el momento. Espero seguir teniendo noticias de que progresa de la misma manera. También nos alegramos al saber que tu misma te sientes tan bien, y te pedimos que sigas así.

El lunes me sorprendió bastante la lelgada de una carta para ti de tu corresponsal en Winchester (Edward, el hijo de su hermano Edward), que parecía no tener la más mínima sospecha de que pudieras estar en Godmersham. Tomé posesión completa de la carta pues la leí, la pagué y la respondí. También recibirá hoy las galletas. Se trata de un día muy apropiado para tal fin (era el cumpleaños de su padre), aunque no me dí cuenta en ese momento. Le deseo a mi hermano que sea muy feliz en el cumplimiento de su 30 aniversario, y espero que este día pueda ser recordado mucho mejor que el de hace 6 años.

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Los albañiles están reparando ahora la chimenea. La encontraron en tal estado que les pareció un milagro que hubiera seguido en pie durante tanto tiempo. Pensaban que era prácticamente imposible que otro vendaval no hubiera acabado llevándosela por delante. Por lo tanto, quizás tengamos que agradecerte que nos hayas evitado el haber acabado sepultadas bajo una pila de viejos ladrillos. También tenemos que agradecerte a petición de Eliza (sirvienta) por el regalo que le hiciste de satin teñido, que ha sido reconvertido en sombrero, y me imagino que le ha sorprendido por su buen aspecto.

Mi madre está haciendo los preparativos para el funeral de la Sra. E.K. Ha deshecho en piezas su vieja pelliza de seda y tiene la intención de teñirlas de negro para hacer un vestido. Se trata de un plan muy interesante que se ha visto ahora ligeramente dañado al saberse que ha de ser dejado en manos del Sr. Wren, ya que el Sr. Chambers se ha marchado. Por lo que respecta al Sr. Floor, de momento ha perdido bastante en nuestra estima hacia él. ¿Cómo está tu vestido azul? El mío  hemos tenido que deshacerlo. Creo que ha debido de ocurrir algún error en el teñido, pues en algunos sitios parece estar dividido con un retoque. Se desperdiciaron cuatro chelines, que han de ser añadidos a mis temas sobre los que nunca faltará una queja.

En casa de la Sra. Maitlands, y en cierto modo engañados, nos vimos involucrados en un grupo y, dentro de éste, en una cuadrilla, una partida de cartas y música en la habitación contigua. Hubo dos tandas de cartas, pero yo participé tan solo en una, pues se jugaba a tres chelines, y no puedo permitirme perder esa cantidad dos veces en una misma tarde. Las Srtas. Ms. fueron tan educadas y tontas como de costumbre.

Ya sabes que Martha llega hoy. Ayer recibimos la noticia y, consecuentemente, estamos preparando la cerveza de picea.

El miércoles recibí una carta de Yarmouth en la que se me pedía que le enviara a Mary las piezas de franela, pieles, etc. Como tenía una caja de embalar a mano, pude hacerlo sin ningún problema.

El martes por la tarde Southampton se vio envuelto en un alto grado de alerta durante una hora. Poco después de las nueve se declaró un incendio en Webbes, el pastelero, y estuvo ardiendo intensamente durante largo rato. No he podido enterarme de cómo se originó exactamente. Al principio se dijo que había sido en el horno, pero ahora

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me llegan noticias de que fue en la parte trasera de su residencia, y esa estancia se vio consumida por las llamas. Éstas llegaron tan cerca nuestra como las de aquella vez en Lyme, e incluso más altas. No podíamos sentir más que inquietud y empecé a pensar en lo que debería de hacer en caso de que llegara a ocurrir lo peor. Sin embargo, felizmente la noche estaba completamente tranquila, las máquinas se pusieron inmediatamente en funcionamiento, y antes de las 10 el fuego estaba prácticamente extinguido, aunque fue a las doce cuando ya se consideró que la situación era completamente segura, y se asignó un vigilante para toda la noche. Nuestros amigos los Duer se asustaron bastante, pero sin llegar a perder el sentido común o la benevolencia. Me temo que la pérdida para los Webbes ha sido importante, quizás más por ignorancia o saqueo, que por el fuego. Tenían bastante mercancía de cerámica muy valiosa y, para rescatarla, la sacaron de la casa y la fueron tirando por cualquier parte. El edificio adyacente, la jugueteríaa, se vio también bastante dañada, y Hibbs, que estaba en la casa siguiente, estaba tan asustado que empezó a repartir todos sus bienes, sus valiosos encajes, etc., a quien quisiera cogerlos. Creo que se agolpó un gran gentío en High St. La Sra. Harrison, que estba tomando el té con una dama en Millar, no pudo salir de allí hasta las doce. Y estos son los acontencimientos más destacados de nuestro incendio. ¡Gracias a Dios! No fueron peores.

Sábado.-

Gracias por tu carta, que me llegó cuando estaba desayunando con mis dos acompañantes (su madre y Martha). Me ha gustado mucho lo que me cuentas de Fanny. En el verano la encontré tal y como tu la describes, casi como si fuera otra hermana, y nunca me hubiera podido imaginar que una sobrina podría llegar a significar tanto para mí. Llega realmente al corazón de las personas. Dale todo mi amor y dile que siempre pienso en ella con mucho gusto.

Te estoy muy agradecida por que te intereses por el estado de mi oído, y me alegra comunicarte que la receta del Sr. Lyford me ha curado por completo. Me parece una auténtica bendición poder oír de nuevo.

No podemos recoger tu vestido, pero no recuerdo que se hubiera acordado fecha previa alguna.

Martha llegó a eso de las seis y media, y Liddy la recibió. Al final tuvieron algo de lluvia pero, en general, el viaje fue

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muy bueno. Y si podemos fiarnos de su aspecto y de sus palabras, parece que está muy contenta de haber vuelto. La hemos recibido con el tiempo de Castle Square, con vientos huracanados del noroeste desde que llegó. Y nos sentimos afortunadas de que la chimenea fuera arreglada ayer. Martha ha traído bastantes cosas buenas para la despensa, que se ha visto bastante enriquecida.

El otro día nos trajeron un faisán y una liebre de parte del Sr. Grays en Alton. ¿Lo han hecho para atraernos a Alton, o para mantenernos alejadas? Henry probablemente ha tenido algo que ver en los dos cestos que hemos recibido de ese vecindario, pero no hemos tenido prácticamente nada escrito por él, ni siquiera en las direcciones.

Martha se detuvo una hora y media en Winchester. Estuvo paseando con los tres chicos y luego fueron a una pastelería. Le pareció que Edward había crecido, y se refiere a sus modales con la misma admiración de siempre. En George apreció un cierto parecido con su tío Henry.

Me alegro de que vayas a ver a Harriot, dale recuerdos de mi parte. Espero que puedas aceptar la invitación de Lady Bridges, aunque yo no pudiera aceptar la de su hijo Edward. Se trata de una mujer agradable y me honra que se acuerde de mí.

¿Puedes recordar si la familia de Manydown envió su pastel de bodas? La Sra. Dundas ha puesto todo su empeño en conseguir un trozo de su amiga Catherine. Y Martha, consciente de lo importante que es para ella este tipo de cosas está deseando, por el bien de ambas, que su anhelo no se vea frustrado.

Me imagino que el tiempo aquí ha debido de ser más o menos como el de allí. Hemos tenido algunos días deliciosos. Los días 5 y 6 fueron lo que siempre deberían de ser los días 5 y 6 de Octubre, aunque hemos tenido que encender la chimenea en el interior, al menos a partir de medio día.

Martha no consigue que la llave que me encargaste que le diera entre en la cerradura, y quiere saber si crees que pudieras haberte equivoado. Debería de abrir el interior de sus cajones superiores, pero no tiene prisa.

Domingo.-

Nos parece que ya hace bastante frío, y preferimos cenar arriba en vez de hacerlo abajo sin chimenea. Y como somos solamente tres, nos manejamos bastante bien. Hoy tendremos dos personas más, pero estoy segura de que lo haremos igual de bien. Vienen la Srta. Foote y la Srta. Wethered.

Mi madre está muy contenta de que Elizabeth muestre tal admiración por el tapete. Por cierto, dile a Elizabeth que el nuevo vestido de luto se reforzará tan sólo en el cuerpo y en las mangas. Martha te agradece tu mensaje y quiere que te diga con todo cariño que tus deseos se han visto cumplidos, y que se encuentra aquí llena de paz y consuelo. Sin embargo, me parece que no se quedará durante mucho tiempo, pues incluso ella misma no cree que la Sra. Dundas sea capaz de estar sin ella mucho tiempo. Si fuera posible, quiere quedarse con nosotras hasta Navidad.

Liddy vuelve a casa mañana. Parece que está bien, pero no tiene intención de volver a trabajar de momento. Los Wallop han vuelto. El Sr. John Harrison nos ha hecho una visita de cortesía y se ha marchado. Tenemos médico nuevo, un tal Dr. Percival, que es hijo del famoso Dr. Percival, que escribió los Cuentos Morales que Edward me ha traído.

Cuando escribas de nuevo a Catherine dale las gracias de mi parte por su amistoso detalle, tan amable y que ha sido muy bien recibido. Se trata de un broche que tendré en alta estima. Adiós mi querida Cassandra. Tuya afectuosamente.

P.D. ¿Has escrito a la Sra. E. Leigh? Martha se alegrará de saber que Anne está trabajando ya, y yo estoy igual de contenta de que lo sepa.

Tenemos que modificar nuestras pellizas negras y hacerlas nuevas, pues el terciopelo negro se va a llevar mucho este invierno.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press
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Un comentario »

  1. […] dolor de la familia Austen es inmenso. Tras la alegre carta anterior de Jane a su hermana (ver aquí), nada hacía presagiar que tan sólo un día después, Elizabeth, la mujer de Edward, que había […]

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