Quedan cinco días para la publicación de Orgullo y Prejuicio. Jane está en Chawton y Cassandra había ido a Steventon a visitar a su hermano mayor James. El día 24 de Enero, Jane escribe a Cassandra (lo veremos el próximo 24). Cassandra había decidido no posponer la visita a su hermano mayor a pesar de la inminencia de la publicación del libro de su “querida” hermana. Se había decidido que la familia no iba a cambiar sus planes para acoplarse a la agenda deEscribiendo en camisónl editor, Egerton, y que seguirían con sus actividades tal y como lo tuvieran previsto.

Aunque Jane, racionalmente, no podía argumentar en contra de esta resolución pues tenía en cierta medida su lógica, emocionalmente no pudo evitar una cierta desilusión por la falta de entusiasmo en su madre y su hermana. Probablemente, le habría gustado compartir con su “querida” hermana, el momento en que recibieran los primeros ejemplares, de verlo en edición impresa, encuadernado, listo para su difusión pública. Ni la madre ni la hermana estuvieron a la altura de la importancia que este hecho tenía para Jane. En su rigurosa línea (probablemente influida por sus estrictas convicciones), todo lo que significara autoensalzamiento u orgullo por los logros personales, debía de ser controlado y, tratándose de una mujer, ocultado. Y si era la hermana pequeña de la familia, entonces podía minimizarse hasta el punto de que pareciera que ni si quiera se había publicado su libro. De hecho, también veremos más adelante cómo Jane parece estar disculpándose todo el tiempo por cualquier nimiedad relacionada con el libro, de manera que Cassandra no se sintiera molesta en nada.

Lógicamente, no somos quiénes para juzgar los motivos que llevaron a esa aparente indiferencia por parte de su hermana y su madre. Lo que está claro es que no hubo ni sombra de ese júbilo, alegría o celebración, al menos, de haberlo visto en blanco y negro.

Los hermanos varones, sin embargo, fueron más efusivos. Fue Henry quien se empeñó en que los libros de su hermana fueran publicados y vieran la luz. Sin olvidarnos de que antes había sido su padre el que había intentado, sin éxito, lo mismo. Y Jane tenía especial interés (ya lo veremos en la carta del día 29 de enero, un día después de la publicación de

Henry Austen
Henry Austen

OP) en que sus libros llegaran a manos de su hermano James, que tenía ya curriculum  como escritor en el diario The Loiterer, y era el poeta de la familia; y a su hermano Frank, que tenía auténtica predilección por su hermana y admiraba explícitamente su obra. Sus otros hermanos, Charles y Edward también leían, pero Edward estaba más dedicado a gestionar el patrimonio que había heredado de los Knight, que a la literatura, y Charles no había sido testigo tan directo de las lecturas familiares de los trabajos de Jane desde casi su infancia.

Es de suponer que el 28 de enero de 1813 habría sido redondo si Jane se hubiera podido pasar horas hablando con su hermana, incluso llegada la noche en esa habitación que compartían de toda la vida; que hubiese sentido el orgullo y el apoyo, especialmente, de su hermana, simplemente por ver su creación publicada. Independientemente de que, con los años estuviera en el TOP TEN de los BEST SELLERS mundiales. Aunque sólo hubiese sido para Inglaterra… aunque sólo para la familia…. Sin embargo, ese 28 de Enero Jane recibió su pack de libros, solita, y con su madre por algún rincón de la casa tejiendo guantes…

¿Sabía Jane lo buena que era?, como dice John Mullan. Podríamos hacernos también la siguiente pregunta: ¿Para qué le servía a Jane ser tan buena?. Aunque el entrenamiento que tenían en la familia de ser “de una pasta especial” y no quejarse de lo que realmente no fuera importante, una punzadita de frustración sí que debió de agarrarse al estómago de Jane al ver la distancia no solamente física, sino sobre todo la emocional, a la que se encontraba su hermana. ¡Cuántas tardes junto a la chimenea en alto leyendo sus cuartillas a la familia!¡Cuántas risas, y entramados a los que luego ella daba forma de esa manera magistral!

Menos mal que, unos días después, al menos, se dignó a hacer lo evidente: elogiar el libro. Y tenía poco margen. Casi inmediatamente después de la publicación de OP, el British Critic decía de él que era bastante superior que cualquiera de los obras de este género que hemos tenido la oportunidad de leer. Ahí queda eso.

A falta del jolgorio que tenía que haber sido ese 28 de Enero de 1813 en la sencilla casa de Chawton, abrazada a su hermana, riendo juntas, mirándose a los ojos… doscientos años después ya nos encargamos de que su publicación sea celebrada EN TODO EL PLANETA.

¡Va por ti, Jane!

¡Ole, Ole y Ole, con zapateado y castañuelas!¡Y sombrero mexicano!¡Y Gaucho con bigotes y bolas (perdón, no sé cómo se llaman!¡Y bailes de la Isla de Pascua!

Fuentes:

–       las reflexiones de servidora

–       Nokes, David  (1997), Jane Austen, Ed. 4th.

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