Carta de Jane a Cassandra. 24 y 25 de Octubre de 1808. Jane encantadora con sus sobrinos, y propuesta para mudarse a Chawton


Por fin Jane tiene la oportunidad de estar junto a sus sobrinos y poder darles todo su cariño en las difíciles circunstancias en las que se habían quedado. Edward y George, tras haber pasado unos días en casa de su tío James, fueron a Southampton con su abuela y su tía Jane. Ésta se encargó de que, dentro de la gravedad del momento, los niños se distrajeran todo lo posible. Juegos de todo tipo, excursiones, lecturas de libros… Edward parece un niño muy maduro para su edad. George (“itty georgy”) es más infantil pero ambos hacen las delicias de su familia. Está claro que Jane disfruta pudiéndose encargar de ellos, estimulando sus mentes y enseñándoles a sacar lo mejor de cada momento.

Por cierto, su sobrino Edward, está leyendo un libro, “Lakes of Killarney”, publicado en 1804, de la escritora Anna Maria Porter, nacida en 1780, y que tuvo la suerte de poder ya publicar a la tierna edad de 12 años. Para saber más de ella, ver AQUÍ.

Su amiga Catherine Bigg (hermana de Harris, que le hizo la propuesta de matrimonio a Jane –ver aquí) se casaba esos días. Y con motivo de los matrimonios, Jane hace un comentario sobre las razones que llevan a muchas personas a comprometerse con otras… por circunstancias que nada tienen que ver con el amor.

Parece ser que Edward ya ha propuesto que su madre y sus hermanas se muden a Chawton. Todavía no lo tienen claro, pero la idea no les parece mala. Eso supondría tener que comunicarle a Francis que abandonaban Southampton, donde estaban más cerca de su mujer, para irse a la casa que les ofrecía su hermano mayor. La cosa está todavía en pañales… pero sabemos que era una idea que iba a “progresar adecuadamente”…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 32 años)

Lunes 24-Martes 25 de Octubre de 1808

De Southampton a Godmersham

Mi querida Cassandra:

Edward y George vinieron a vernos poco después de las siete el pasado sábado. Llegaron muy bien, pero pasaron mucho frío, pues decidieron viajar en la parte de afuera, y no llevaban un buen abrigo para cubrirse. Tan sólo compartieron el del bueno del Sr.Wyse, al ir sentados a su lado. Cuando llegaron estaban tan congelados que llegué a temer que se hubieran enfriado. Pero no parece que ése sea el caso, pues nunca los había visto con mejor aspecto. Se comportan extremadamente bien en todos los sentidos, con las muestras de sentimiento que uno esperaría ver, y hablando en todo momento de su padre con gran afecto. Ayer leyó cada uno su carta una y otra vez, entre bastantes llantos. George sollozaba en alto, pero a Edward las lágrimas no le brotaban tan fácilmente. Pero hasta donde soy capaz de juzgar, ambos están bastante impresionados por lo ocurrido. La Srta. Lloyd, que es un juez más imparcial de lo que yo pueda llegar a serlo, está muy satisfecha con ellos. George es casi como una relación nueva para mi y, aunque de una manera distinta, lo encuentro tan encantador como a Edward. No queremos diversión: nos mantenemos bastante ocupados con el juego de boliche, en el que George es incansable; palillos, barcos de papel, canciones, adivinanzas y cartas, a la vez que observamos el flujo y el reflujo del rio, y algún que otro paseo por los alrededores. Y “tenemos la intención de aprovecharnos de la consideración de nuesro amable papá, por lo que no volveremos a Winchester hasta el miércoles por la noche”. La Sra. J.A. no tuvo tiempo para conseguirles más que un traje. Se les han encargado otros nuevos aquí y, aunque Southampton no es famoso por sus sastres, espero que resulte mejor que Basingstoke. Edward tiene un abrigo viejo negro, que le permitirá no tener que adquirir un segundo; pero creo que, como se considera que los pantalones negros son necesarios, está claro que no se les va a hacer sentir incómodos por la falta de lo que sea la costumbre para estas ocasiones.

Ayer se recibió la carta de Fanny con gran alegría. Su hermano le da las gracias y le responderá pronto. Todos vimos lo que escribió, y estamos muy satisfechos. Mañana espero tener noticias tuyas, y tenemos que pensar en la pobre Catherine. Hoy la heroína de nuestros pensamientos es Lady Bridges, y estaremos felices cuando nos hagamos a la idea de que la reunión por fin ha finalizado. Entonces Edward ya no tendrá que pasar por nada peor.

He sabido que el St. Albans zarpó el mismo día que mis cartas llegaban a Yarmouth, por lo que no debemos de esperar, de momento, una respuesta. Si bien no tenemos muchas ganas de mantener el suspense, al menos mantenemos las necesarias para hablar de los planes entre nosotras. Nos hemos visto obligados a

Chawton

explicárselos a nuestros jóvenes visitantes, como consecuencia de la carta de Fanny, pero todavía no hemos hecho a Steventon partícipe de los mismos. Nosotras ya nos hemos familiarizado bastante con la idea. Mi madre lo único que quiere es que la Sra. Seward se vaya a mediados de verano. ¿Cómo es el jardín de la cocina en la casa? La Sra. J.A. ha manifestado sus temores de que nos instalemos en Kent y, hasta que se nos hizo esta propuesta, estábamos haciendo planes para seguir aquí. De hecho, mi madre estaba hablando de coger una casa en Wye. Sin embargo, creo que es mejor tal y como está todo ahora.

Anne acaba de dar aviso de su boda. Me gustaría que permaneciera durante un año. Sobre el tema de matrimonios, me ha llamado la atención uno en el periódico de Salisbury, que me ha divertido bastante: el Dr. Phillot con Lady Frances St. Lawrence. Supongo que ella quería haber tenido al menos un marido en su vida, y él, una Lady Frances.

Espero que tu compungido grupo fuera ayer a la iglesia, y ya no tengas que temer a que llegue ese momento. Martha tuvo que quedarse en casa por un resfriado, pero yo fui con mis dos sobrinos, y pude apreciar que Edward se vio afectado por el sermón que, de hecho, pude llegar a suponer que estaba intencionadamente dirigido a los afectados, si el texto no hubiera surgido de forma natural en las observaciones del Dr. Mant sobre la letanía: el tema era “todos aquellos que están en peligro, necesidad o tribulación”. Después, el tiempo no nos permitió ir más allá del muelle, y allí George estuvo feliz durante todo el tiempo que se le permitiera quedarse, volando de un lado a otro, e inmediatamente saltando a bordo de un barco carbonero. Por la tarde leímos los salmos y las lecciones, y tuvimos un sermón en casa, al que prestaron mucha atención. Pero no esperarás oir que regresaran a sus adivinanzas en el momento en que terminó. Su tía (la Sra.J.A.) ha escrito favorablemente sobre ellos, que es más de lo que yo esperaba. Mientras te escribo ahora, George está de lo más aplicado construyendo barcos de papel y dándoles nombre. Luego, dispara contra ellos con castañas traídas desde Steventon para tal fin; y Edward está también aplicado con la lectura de “Lake of Killarney”, dando vueltas en uno de nuestros butacones.

Martes.-

Tu carta escrita “apretujadamente” hace que me avergüence de la amplitud de mis líneas. Me has enviado bastante información, y la mayoría ha sido muy bien recibida. Sobre la prolongación de tu estancia, no esperaba otra cosa, y es como debe de ser, aunque ya te puedes imaginar que no me guste. Todo lo que dices de Edward es verdaderamente reconfortante. Empecé a temer que, una vez finalizado todo el ajetreo de la primera semana, su estado de ánimo se deprimiría aún más. Quizás todavía debería esperar a que pudiera ocurrir. Si tu eres capaz de librarte de un ataque bilioso creo que me sentiré sorprendida y aliviada a partes iguales.

Me alegro de que hayas mencionado dónde iba hoy Catherine. Es un buen plan, pero normalmente se tiene la confianza de que la gente sensata actúe así.

El día empezó muy alegre, pero no parece muy probable que continúe de la misma manera, ni para ellos ni para nosotras. Ayer tuvimos una pequeña “fiesta de agua”. Mis dos sobrinos y yo fuimos desde el ferri de Itchen hasta Northam, donde desembarcamos, echamos un vistazo al 74 (navio de guerra en construcción) y volvimos caminando a

Itchen Ferry
janeaustensworld.wordpress.com

casa. Nos lo pasamos tan bien que hoy tenía intención de llevarlos a Netley. La marea está perfecta para que fuéramos inmediatamente después del mediodíaa, pero me temo que va a llover. Sin embargo, si no podemos llegar hasta allí, quizás podamos hacer el camino desde el ferri hasta el muelle. Ayer no me había propuesto ir más allá de Itchen, pero resultó muy agradable y todos quedamos bastante satisfechos. Tanto que, cuando llegamos a mitad de la corriente todos estuvimos de acuerdo en remar rio arriba. Los dos niños remaron la mayor parte del tiempo, y sus preguntas y comentarios, así como lo bien que se lo estaban pasando, resultó al final muy divertido. Las preguntas de George son ilimitadas, y su curiosidad hacia todo a menudo me recuerda a su tío Henry. La tarde fue igual de agradable a su manera: yo introduje “Especulación” y nos lo pasamos tan bien que nos resultaba difícil salirnos del juego.

Tu idea de una cena temprana para mañana es exactamente lo que hemos propuesto pues, después de haber escrito la primera parte de esta carta, me vino a la cabeza que en esta época del año no tenemos tardes estivales. Hoy observaremos la luz para que mañana no tengan que viajar  en la oscuridad.

Los chicos envían todo su amor a papá y a todo el mundo, con el agradecimiento de George por la carta que le ha llegado en este correo. Martha le pide a mi hermano que cuente con su interés en todo lo relacionado con él y con su familia, y con su participación sincera de nuestra alegría a la recepción de cada buena noticia desde Godmersham.

Creo que no tengo nada más que decir de Chawton, y todo lo que me escribes ahora en la carta se lo puedo leer a mi madre. Le hará considerar el plan cada vez con más gusto. Habíamos formado la misma opinión sobre la granja de H. Digweed.

Hoy ha llegado una carta muy amable y sentida desde Kintbury. Tu misma serás capaz de hacer justicia a la simpatía y solicitud de la Sra. Fowle para la ocasión, y de expresársela a mi hermano tal y como ella desea.

Por lo que respecta a ti, dice: “Sé que Cassandra me excusará por no escribirla. Lo hago no por aliviarme a mí, sino a ella. Dale todo mi más sentido afecto y dile que la acompaño en el sentimiento de la misma manera que ella lo haría por mi en tales circunstancias, y que espero sinceramente que su salud no se vea afectada”.

Nos acaban de llegar dos cestas de manzanas de Kintbury. Y el suelo de nuestra pequeña buhardilla está casi cubierto.

Amor para todos. Tuya con todo mi afecto.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press
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