Esta entrada se debe a un comentario que ha hecho Cinthia (de JACastellano, os dejo los enlaces a sus sitios web abajo), a propósito de la entrada sobre el Príncipe Regente, la Princesa Carolina y su hija, la Princesa Carlota:

https://hablandodejaneausten.com/2013/02/16/sobre-la-princesa-de-gales-a-la-que-defendia-jane-caroline-y-jorge-iv-lio-en-la-corte/

Me ha parecido tan interesante que me parecía oportuno dedicarle una entrada. ¡Gracias, Cin, por la sugerencia!

¿Y qué tendrán que ver la Princesa Carlota de Gales, Jane Austen y México? Pues vamos a verlo. A ver si consigo que quede más o menos claro, porque, con tanto lío en la(s) corte(s) de Europa, a veces se cortocircuitan las neuronas…

Empezamos por la Princesa Carlota de Gales:

Carlota Augusta de Hannover (Carlton House, Londres, 7 de enero de 1796 – Surrey, 6 de noviembre de 1817) fue la única hija de Jorge Augusto de Hannover, príncipe de Gales (y futuro rey Jorge IV del Reino Unido), y de Carolina de

Carlota de Gales, de jovencita
Carlota de Gales, de jovencita

Brünswick-Wolfenbüttel. Esto ya lo vimos en la entrada que os he comentado.

Los padres de Carlota se odiaban incluso antes de la boda (el día de su boda, Jorge apareció borracho y, después de la boda la princesa había hecho un comentario sobre el tamaño de su pene. Esto le hizo pensar que su esposa tenía una base para comparar  -¡menuda sorpresa!) y se separaron poco después. El príncipe Jorge dejó a Carlota al cuidado de varias gobernantas y criadas, pero no permitía que tuviera mucho contacto con su madre.

Jorge restringió el contacto de la Princesa Carolina con su hija y le prohibió que la viera si no estaba acompañada de su ama y de las gobernantas. Pero los criados sentían aflicción por Carolina, y por ello desobedecían al príncipe de Gales y le permitían pasar tiempo a solas con su hija Carlota.

A medida que Carlota crecía, sus padres seguían luchando y usando a su hija como escudo en sus conflictos para que el rey y la reina se pusieran de su parte (qué poquito, poquito, cambiamos los seres humanos…). Nunca tuvo relación con sus numerosos hermanastros, entre ellos,  el rosario de hijos ilegítimos que tuvo su padre, y el presunto hijo, William Austin, que tuvo su madre.

En 1805, el rey Jorge III, su abuelo, empezó a hacer planes para la educación de Carlota y contrató a un gran número de profesores para su única nieta legítima. Su antiguo compañero de juegos en la niñez, George Keppel, tres años más joven que Carlota, relató de ella varias aventuras de cuando eran niños así como su gusto por los caballos y por las peleas. La princesa también se convirtió en una pianista talentosa bajo las enseñanzas de su profesora, la compositora Jane Mary Guest.

A la princesa le gustaban Mozart y Haydn y se identificaba mucho con el personaje de Marianne de la novela Sentido y sensibilidad de Jane Austen( Y no me extraña. Ahora vamos a ver por qué)

En edad casadera, sus afectos fueron los de cualquier adolescente. Variados, contradictorios y con altibajos. El candidato a ser su marido era el Príncipe Guillermo de Orange (Países Bajos), al que ella detestaba. En realidad, ella se había enamorado locamente de un príncipe prusiano (aunque no se sabe bien si era Augusto o Federico), y por aquel entonces también conoció a Leopoldo de Bélgica, que le gustó mucho, y al que dejó para un Plan B.

Consiguió que el matrimonio con Guillermo de Orange no tuviera lugar, con mucho tira y afloja, muchas conversaciones

Leopoldo cuando se casó con la Princesa Carlota
Leopoldo cuando se casó con la Princesa Carlota

y peleas con su padre….. total, para enterarse que su príncipe prusiano, de la que ella esperaba que se declarara en cualquier momento, se había enamorado de otra. Así que, tiró de Leopoldo (Leo para los amigos), un buen muchacho que aceptó la invitación de Carlota. Sentía por él un amor más maduro y más equilibrado que el apasionamiento de una adolescente:

Lo encuentro encantador y me voy a la cama más feliz que nunca en toda mi vida […]. Soy una persona con mucha suerte y tengo que agradecérselo a Dios. Pienso que una princesa nunca inició una vida (o se casó) con una perspectiva de felicidad y una verdadera vida doméstica similar a la de otras personas.

Al príncipe regente le impresionó Leopoldo y le dijo a su hija que «reunía todas las aptitudes para hacer de ella una mujer feliz»

La boda se planeó para el 2 de mayo de 1816, día en que se reunieron multitudes en Londres. Los invitados tuvieron grandes dificultades para moverse por las calles de la ciudad. A las nueve de la noche, en el comedor de Carlton House, Carlota y Leopoldo se casaron. Fue la primera vez que Leopoldo usó el uniforme de general británico, mientras que el príncipe regente llevó el de mariscal de campo. El traje de novia de Carlota costó más de 10 000 libras. El único incidente de la boda ocurrió cuando Carlota se empezó a reír en el momento en que Leopoldo prometió darle todos sus bienes terrenales. (Ma parto yo también…)

El matrimonio pasó la luna de miel en el palacio de Oatlands, la residencia del duque de York en Surrey. Sin embargo, no estaban bien en esa casa con todos los perros del duque y su olor. A pesar de todo, la princesa escribió que Leopoldo era «la perfección hecha amante».Dos días después de la boda, la pareja visitó al príncipe regente en Oatlands, donde estuvo horas describiendo los pormenores de los uniformes a Leopoldo que, algo que según Carlota, «es el mejor ejemplo del ‘más perfecto’ sentido del humor».

Leopoldo escribió: «Solo estábamos separados cuando me iba de caza, si no, podíamos estar siempre juntos y nunca nos cansábamos».Cuando Carlota empezaba a ponerse nerviosa, Leopoldo le decía «Doucement, chérie» (Con calma, querida). A Carlota le gustaba eso y empezó a llamar a su marido «Doucement».

Carlota tuvo un primer aborto, y un segundo embarazo para el que se extremaron tanto los cuidados, que se pasaron, y fallecieron en el parto tanto ella como su hijo, un niño precioso. El parto fue tan largo que el Príncipe Leopoldo, que había estado con su esposa durante todo el proceso (¡qué mono, y qué adelantado!) tuvo que tomarse un opiáceo para dormir y, cuando quisieron despertarlo porque su mujer se estaba muriendo, les resultó dificilísimo. Carlota falleció cuatro meses después que Jane Austen, probablemente ambas por un tratamiento médico desacertado. 

Henry Brougham escribió sobre la reacción del pueblo a la muerte de Carlota: «Es como si todas las casas de Gran Bretaña hubiesen perdido a su hija favorita». El reino entró en un luto profundo hasta el punto que las fábricas textiles agotaran la tela negra. Incluso los pobres y los indigentes usaban brazaletes negros en la ropa. Las tiendas cerraron dos semanas, así como la Casa de Cambio Real, los tribunales y los puertos. Incluso las casas de apuestas cerraron el día del funeral en señal de respeto.

Solamente alguien puso el contrapunto a la muerte de la Princesa Carlota: el poeta Percy Bysshe Shelley que, en un artículo titulado «Un mensaje a las personas sobre la muerte de la princesa Carlota», dijo que la ejecución de tres hombres el día siguiente a la muerte de la princesa por haber conspirado contra el gobierno era una tragedia aún mayor. Supongo que entró por un oído y salió por otro, como suele ser habitual…

El príncipe Leopoldo escribió una carta dirigida a sir Thomas Lawrence:

Dos generaciones perdidas ―¡de una sola vez!— Siento mucho dolor, pero también lo siento por el príncipe regente. Mi Carlota ha desaparecido ―el país la ha perdido—. Ella era buena, una mujer admirable. Nadie podía conocer a Carlota mejor que yo. Era mi estudio y mi deber conocerla, pero también mi deleite

¡Qué hombre! Podría haber sido perfectamente Mr. Darcy… Carlota y Leopoldo vivieron un matrimonio muy feliz… mientras duró.

La muerte de Carlota dejó al rey sin nietos legítimos. Los periódicos instaron a los hijos solteros del rey a que se casaran. Uno de estos artículos llegó a las manos del cuarto hijo del rey, el príncipe Eduardo, que en aquel momento vivía en Bruselas con su amante, Julia de St. Laurent. Eduardo dejó a su amante y pidió la mano de la hermana del príncipe Leopoldo, la duquesa viuda de Leiningen.La única hija del matrimonio, la princesa Victoria de Kent, se convertiría en reina del Reino Unido en 1837. Leopoldo, que en aquel momento era rey de Bélgica, fue consejero a larga distancia de su sobrina y uno de los responsables del matrimonio de ésta con otro de sus sobrinos, el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo-Gotha. Y así, comenzó la época Victoriana…

¿Y qué tiene que ver México en toda esta historia? ¿Y con la Emperatriz Sissi?

Todo llega… vamos a verlo.

Vamos ahora con Leopoldo, el viudo de la Princesa Carlota. El 21 de julio de 1831 (14 años después del fallecimiento de su amada esposa) es oficialmente coronado rey de los belgas en Bruselas. Defendiendo su nuevo título real y en gratitud con el pueblo francés, se casa en 1832 con Luisa María de Orleans, primera reina de los belgas, hija del rey de Francia Luis Felipe I. Con ella tuvo cuatro hijos legítimos (más dos con una amante. Aquí no se libraba ni el mejor…) . Su única

Carlota de México siendo niña
Carlota de México siendo niña

hija, Carlota, llegaría a ser emperatriz de México, esposa de Maximiliano I de México. A esta niña se le puso el nombre de Carlota en honor a la querida primera esposa de su padre, la Princesa Carlota de Gales.

Carlota era también prima hermana tanto de la Reina Victoria I del Reino Unido (ésta por parte de madre) como de su marido, Príncipe Alberto (sobrino de Leopoldo), así como de Fernando II de Portugal y el zar Fernando I de Bulgaria (familia de Leopoldo, que dejó a todos “colocados” por las distintas casas reales europeas).

El 27 de julio de 1857, Carlota contrajo matrimonio con el archiduque de Austria, Fernando Maximiliano de Habsburgo, el idealista hermano menor de Francisco José I, Emperador de Austria, convirtiéndose posteriormente en Archiduquesa de Austria. En la Corte de Viena ella fue muy apreciada por su suegra, que veía en ella el ejemplo perfecto de una esposa de un Archiduque austriaco. Carlota tuvo aversión a la Emperatriz Elizabeth (conocida como Sissi), la esposa de Francisco José I). Aparentemente ésta sentía rechazo por la profunda conexión que existía entre Carlota y Maximiliano. (Esto es un empezar y no acabar….)

Años después la joven pareja aceptó la oferta del trono de México hecha por un grupo de conservadores mexicanos (opuestos al gobierno republicano encabezado por Benito Juárez), entre ellos Juan Nepomuceno Almonte y el Doctor José Pablo Martínez del Río. Ellos anhelaban un imperio para solucionar la inestabilidad política de México.

A principios de la década de 1860, Napoleón III de Francia inició la Intervención francesa en México. Francia, impaciente en convertir a México en un Estado satélite, buscó un testaferro adecuado para servir como el emperador nominal. El archiduque Fernando Maximiliano de Habsburgo aceptó la propuesta y la pareja navegó para el Nuevo Mundo. Fueron coronados en la ahora Catedral Metropolitana el 10 de abril de 1864 y escogieron como Residencia Imperial el Castillo de Chapultepec, en la Ciudad de México. Carlota presidía junto a Maximiliano los grandes bailes y recepciones que se celebraban en el Palacio Nacional de México y su nueva residencia imperial, Chapultepec.

Con un carácter decidido, Carlota intervino en la política imperial (más crítica cada día que pasaba), mientras Maximiliano se evadía en sus proyectos para reformar México. En el ámbito privado, la pareja imperial fue

Carlota y Maximiliano
Carlota y Maximiliano

distanciándose con el paso de los meses. Carlota y Maximiliano disponían de aposentos y camas separadas y cada vez fue menos frecuente la visita del emperador a las habitaciones de su cónyuge. Por otro lado, pronto surgieron rumores de infidelidades de Maximiliano, fascinado por las jóvenes mexicanas.

Tan sólo pocos meses después de la coronación, Napoleón III comenzó a señalar su abandono a Maximiliano. En 1866 Francia, bajo la amenaza de Prusia, la presión de los Estados Unidos y especialmente las derrotas que sufrían frente a los guerrilleros de Benito Juárez, retiró sus tropas. Este obstáculo estratégico fue un golpe fatal a la monarquía mexicana y el Imperio se vino abajo. La situación fue exacerbada por un bloqueo de los Estados Unidos que impidió acudir a los refuerzos franceses.

La emperatriz Carlota Amalia, que ya se había destacado como atrevida viajera yendo a la Península de Yucatán para conocer a los mayas y las ruinas de Uxmal en 1865, decidió cruzar el Océano Atlántico en búsqueda de ayuda en Europa en una tentativa desesperada de salvar el trono de su marido, entrevistándose con la nobleza europea en París y Viena, a quienes recordaba en vano el compromiso contraído cuatro años antes; pero el poco éxito de su petición pudo ser una de las razones por las que comenzó a mostrar síntomas de desequilibrio mental, ayudado por los continuos desplantes del emperador francés Napoleón III.

Acudió al Papa Pío IX, a quien imploraba un concordato para el imperio tambaleante, sin embargo, del Papa únicamente consiguió promesas vagas que la desesperaron. Fue así como Carlota Amalia fracasó en el intento de lograr el apoyo europeo para la monarquía mexicana. Desde ese momento, bajo presión, su locura fue incrementándose, con episodios de lucidez y demencia, agravados (si cabe) por el fusilamiento de su marido. Maximiliano I había sido aprehendido en Querétaro y en juicio por el estado de guerra en el país, se le condenó a muerte. La sentencia se cumplió el 19 de junio de 1867, en el Cerro de las Campanas.

A pesar de que se la declaró demente, Carlota fue trasladada al Castillo de Tervuren y finalmente en el Château de Bouchout en Meise, Bélgica, donde siguió tomando decisiones necesarias de carácter político y mercantil que a la larga le harían convertirse en la mujer más rica del mundo hasta que finalmente fallecería el 19 de enero de 1927, víctima de una pulmonía.

Existe la teoría de que la locura de Carlota era real y fue debido a la ingesta de la seta teyhuinti. Se dice que Carlota fue con una herbolaria de la Ciudad de México a la cual le pidió ayuda para poder concebir. Llevaba oculta su identidad con un velo, pero la herbolaria, partidaria de Benito Juárez, la reconoció. Al teyhuinti se le conoce como “la carne de los dioses“, se emplea en soluciones muy diluidas, como un tónico, porque a concentraciones altas puede producir un estado de locura permanente.

¿Os habéis enterado bien? Os recomiendo que os leáis TODO lo que NO he escrito en este post… ¡está genial!

Cin, espero tus comentarios…

Fuentes:

1.- Para la Princesa Carlota de Gales:

http://es.wikipedia.org/wiki/Princesa_Carlota_Augusta_de_Gales

2.- Sobre el padre de la Reina Victoria, Eduardo:

http://es.wikipedia.org/wiki/Eduardo_de_Kent_(1767-1820)

3.- Sobre Leopoldo I de Bélgica

http://es.wikipedia.org/wiki/Leopoldo_I_de_Bélgica

4.- Sobre Carlota, Emperatriz de México

http://es.wikipedia.org/wiki/Carlota_de_México

Enlaces de Cinthia:

1.- JACastellano

http://janeaustencastellano.wordpress.com/

2.- http://orgulloyprejuicio.wordpress.com/

3.- En Facebook

http://www.facebook.com/pages/Jane-Austen-en-Castellano/102526979785084?fref=ts

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