El éxito del efecto distorsionador de Wickham en Lizzy, y lo que dio de sí el ajetreado baile de Netherfield.

Capítulo 17

Estos dos capítulos son bastante densos. No falta nadie. Ni siquiera Mr. Wickham quien, aunque no estaba presente

José Luis Moreno y Rockefeller (Wickham y Lizzy)
José Luis Moreno y Rockefeller (Wickham y Lizzy)

físicamente, había logrado que Lizzy fuera su mejor embajadora y defensora. Si Lizzy en este momento hubiera sido consciente de que estaba actuando como el ventrílocuo José Luis Moreno (Wickham) con su muñeco Rockefeller (ella) la vergüenza que le hizo pasar su familia habría sido una nimiedad con el ridículo espantoso que estaba haciendo ella. Pero esto, todavía, falta mucho para ponerse en evidencia.

Una de las característcas en el patrón de los/las manipuladores es que suelen ser encantadores e irresistibles. Wickham sigue confirmando, uno por uno, los rasgos que podemos encontrar en cualquier manual:

(Jane) no se atrevía a dudar de la veracidad de un hombre de apariencia tan afable como Wickham.

Aquí se produce lo que en psicología llamamos el “efecto halo”. Solemos pensar que una persona que es buena en un ámbito de su vida, lo tiene que ser también en el resto. Así, asumimos que una persona guapa es buena, que un buen cirujano es un buen marido, o que una cantante virtuosa lo es también en otros aspectos de su vida. Se trata de un error que comete nuestro cerebro, pero que los manipuladores (y el marketing) utilizan con magistralidad.

(Jane) no tenía más remedio que no pensar mal ni de uno ni del otro, defender la conducta de ambos y atribuir a la casualidad o al error lo que de otro modo no podía explicarse.

Uno de los efectos del manipulador es la confusión que crea. ¿A quién creer? Suelen contar cosas tan abominables que al oyente le puede parecer mentira que se las pueda inventar; pero que, a la vez, resulta difícil de creer que alquien las haya podido cometer. Siempre van de víctimas. Quién no tenga información de primera mano o haya sido testigo directo, prefiere no tomar partido. Esto siempre juega a favor del manipulador, pues deja a su víctima absolutamente indefensa y sin el apoyo que necesita.

(Jane) Riete de mi todo lo que quieras, pero no me harás cambiar de opinión.

Bueno, Jane parece que no se va a dejar convencer por la vehemencia de Lizzy, que tiene las cosas muy claras.

(Lizzy) Creo que es más fácil que la amistad del señor Bingley sea impuesta que el señor Wickham haya inventado semejante historia con nombres, hechos, y que la cuente con tanta naturalidad…. Además, había sinceridad en suWickham posando apariencia.

Otra de las características de la manipulación es que el manipulador se inventa historias que suelen llenar de datos, por lo cual es difícil dudar de su veracidad. Además, son los grandes actores (fingidores) de las emociones,que, por otro lado, no sienten.  Son magistrales tanto en echar unas lagrimitas, como en aparentar la más absoluta naturalidad ante hechos gravísimos, dando una falsa imagen de confianza y aplomo.

Por otro lado, el título original de Orgullo y Prejuicio, Primeras Impresiones, ahora se aplicaría también a Wickham. Lizzy, desde luego, no dio una en el clavo. Se equivocó con Darcy y se equivocó con Wickham.

(Jane) Es realmente difícil, es lamentable. Uno no sabe qué pensar.

(Lizzy) Perdona; uno sabe exactamente qué pensar.

¡Ay, pobre Lizzy! Aquí me parece oportuno apuntar que, lejos de lo que suele ser la opinión general, las “presas” de los manipuladores no suelen ser las típicas personas “pringadas”. Muy al contrario, nadie pensaría que una Lizzy pudiera sucumbir a un engaño: ¡con lo claras que tiene las cosas! ¡con lo fuerte y firme que es! ¡con los pocos pelos que tiene en la lengua! Pues sí, Lizzy es la candidata perfecta a ser tergiversada, para regocijo de la mente retorcida del Wickham de turno.

La familia ha sido invitada al Baile de Netherfield, el “happening” social de la temporada.

(Invitación a Netherfield) Elizabeth pensaba con deleite en bailar todo el tiempo con el Sr. Wickham.

Yo, a pesar de que al final de la novela ella negó por activa y por pasiva (lógicamente, pues tenía que salvaguardar su autoestima) que hubiera estado enamorada de Wickham, creo que estaba bastante más pillada de lo que pensaba. Vamos, que tenía la esperanza de terminar de hacerle a Wickham volverse loco por ella. Lejos estaba de saber que Wickham estaba jugando con ella a un juego completamente distinto, y mucho menos inocente.

Mary, la hermana menor, también parecía disfrutar con la idea del Baile. Me reafirmo en que es la versión femenina del Sr. Collins.

(Mary) Mientras pueda tener las mañanas para mí, me basta. No me supone ningún sacrificio aceptar ocasionalmente compromisos par ala noche. Todos nos debemos a la sociedad, y confieso que soy de las que consideran que los intervalos de recreo y esparcimiento son recomendables para todo el mundo.

Y, hablando de Collins, menudo disgusto le va a dar a Lizzy:

(Sr. Collins) Aprovecho ahora esta oportunidad para pedirle, precisamente a Vd. señorita Elizabeth, los dos primeros bailes, preferencia que confío que mi prima Jane sepa atribuir a la causa debida, y no a un desprecio hacia ella.

(Lizzy) ¡Ella que se había propuesto dedicar esos dos bailes tan especiales al señor Wickham!¡Y ahora tenía que bailarlos con el Sr. Collins!

Lizzy empieza a darse cuenta de que se está cociendo algo a sus espaldas entre el Sr. Collins y su madre. Pero, muy hábilmente (me gusta mucho esta actitud), lejos de entrar en una discusión con su madre, prefiere desviar la atención a otro tema y solamente hablar de él si llega el caso:

(Lizzy) Por primera vez se le ocurrió pensar que era ella la elegida entre todas las hermanas para ser la señora de la casa parroquial de Hunsford… Esta idea no tardó en convertirse en convicción…. Su madre pronto le dio a entender que la posibilidad de aquel matrimonio le agradaba en exceso. Sin embargo, Elizabeth prefirió no darse por aludida, porque estaba segura de que cualquier réplica tendría como consecuencia una seria discusión. Probablemente el señor Collins nunca le haría semejante proposición, y hasta que lo hiciese era una pérdida de tiempo discutir por él.

Capítulo 18

Nos vamos para el Baile de Netherfield…

(Lizzy) Se había acicalado con más esmero que de costumbre y estaba preparada con el espíritu muy alto para conquistar todo lo que permaneciese indómito en su corazón, confiando en que era el mejor galardón que podría conseguir en el curso de la velada.

“No, si a mi nunca me enamoró Wickham”….  no sé, tengo mis dudas…. Pero, Denny les informa de que Wickham no iba a estar en el baile. En teoría, por asuntos de negocios:

(Denny) No creo que esos asunto  le hubiesen retenido precisamente hoy, si no hubiese querido evitar encontrarse aquí con cierto caballero.

Estaba claro que el encuentro entre ambos era impensable. Y Lizzy, la valiente Lizzy, la arrogante Lizzy, … la bondadosa Lizzy, ya tenía claro su veredicto. Wickham no necesitaba estar en la fiesta para limpiar su nombre. Ya había conseguido que alguien lo hiciera por él…. como, una vez más, suele ser habitual en este patrón de conducta…

(Lizzy) Cualquier atención o tolerancia hacia Darcy significaba una injuria para Wickham…. Se puso de mal humor

(Lizzy) … a pesar de que estropearon todos sus planes para la noche, se le pasó pronto… después de contarle sus penas a Charlotte Lucas

Esto es lo bueno de las amigAs… que nos desahogamos hablando y hablando….

Pero, en breve, empieza la agonía de Lizzy:

(Lizzy) Los dos primeros bailes fueron una penitencia… el señor Collins disculpandose en vez de atender al compás… le daba toda la pena y la vergüenza que una pareja desagradable pueda dar en un par de bailes

Bailar con Collins o vivir con él podían producir el mismo efecto…

Mientras tanto, no pierde ripio para seguir recabando información sobre Wickham…

(Lizzy)… pudo hablar del señor Wickham, enterándose de que todo el mundo le apreciaba.

Otra generalidad en estos casos. Suelen ser personas que causan una impecable opinión social. Suelen ser estupendos (el pederasta con el que todo el mundo estaba encantado porque llevaba caramelos a los niños al colegio; el marido maltratador que era ultra cariñoso con su  mujer en público; la estupendísima y sufridora madre cuyos hijos estaban siempre hospitalizados por su Síndrome de Munchausen)

Tenemos sorpresa:

(Lizzy) de repente se dio cuenta de que el señor Darcy se había acercado a ella y le estaba pidiendo el próximo baile… sin saber qué hacía, aceptó… ella se enfadó consigo mismo por su inconsciencia…Darcy pide bailar a Lizzy

Qué queréis que os diga, me alegro de que Darcy pillara a Lizzy completamente con las defensas bajadas…. Charlotte le hace ver la ventaja de la propuesta y que haga un esfuerzo por ser amable con él:

(Lizzy) Ésa sería la mayor de todas las desgracias. ¡Encontrar encantador a un hombre que debe ser odiado! No me desees tanto mal.

(Charlotte) no pudo evitar advertirle al oído que no fuera una tonta

¡Qué bien me cae Charlotte! Una amiga magnífica que sabe decirle a su amiga exactamente lo que está haciendo: una tontería. Pero Lizzy está ya en el bucle distorsionado. Charlotte le da el primer toque: quizás Darcy no sea lo malo que ella piensa. Le entra por un oído y le sale por otro. Wickham ya la ha anestesiado para que cualquier intento de alejarlo de su versión sea absolutamente inútil. Objetivo conseguido. Habrá más alertas de sirena que Lizzy desoirá por completo…

Ahora empieza la deliciosa escena del baile entre Darcy y Lizzy que tanto nos gusta. Muy amables, on y va…:

(Lizzy y Darcy)…. Silencio… al principio estaba decidida a no romperlo, cuando de pronto pensó que el peor castigo para su pareja sería obligarle a hablar, e hizo una pequeña observación sobre el baile.ball pp

Esta escena y este capítulo es una auténtica lección de protocolo y de saber estar. Cómo comportarse en sociedad, qué temas sacar para dar conversación sin entrar en intimidades….

(Darcy) Él sonrió y le aseguró que diría todo lo que ella desease escuchar.

Ay, Lizzy, menudo hombre tienes delante y no te estás dando cuenta, cegada por la sonrisita envenenada de Wickham….

(Lizzy)ahora podemos permanecer callados

Lizzy estaba muy segura de sí misma y, como tal, pensando que estaba dominando la situación, y que debía de ser dura con Darcy, se pone muy marimandona. Casi, casi, una auténtica niñata… ella también tenía lecciones que aprender…

La conversación entre ambos es una auténtica maravilla.  La capacidad que tienen los dos de identificar emociones y distinguirlas de los pensamientos; de saber e interpretar a que se pueden deber unos u otros; y cómo están interactuando en la situación con la persona que tienen delante es de lo mejorcito en asertividad (solamente superado por la escena del rechazo por parte de Lizzy a Darcy en su primera declaración. Pero ya llegará el momento de hablar de esta genial escena):

(Darcy) ¿Está Vd. satisfaciendo ahora a sus propios sentimientos, o piensa que está gratificando a los míos?

(Lizzy) Los dos somos insociables, taciturnos y enemigos de hablar, a menos que esperemos decir algo que deslumbre a todos los presentes y pase a la posteridad con todo el brillo de un proverbio.

No solamente Lizzy quería hablar con Darcy y saber más de su relación con Wickham. Al igual que éste, consciente de que Lizzy les había visto en su encuentro en Meryton, eligió neutralizarla (con éxito rotundo) para que creyera su versión, y sacó la conversación a propósito, ahora es Darcy, que también se dio cuenta de que Lizzy les había visto, quien empieza a tantear… Lamentablemente, llega tarde. Wickham se le había adelantado y había conseguido darle la vuelta a la realidad (a su favor, claro). Él era el bueno, y Darcy el malo. Y Lizzy compró la historia.

(Darcy) Meryton… (Lizzy)… cuando nos encontró usted el otro día, acabábamos precisamente de conocer a un nuevo amigo….

El efecto fue inmediato.

Darcy conoce a Wickham y lanza sus elegante pullitas.

(Darcy) El señor Wickham está dotado de tan gratos modales que ciertamente puede hacer amigos con facilidad. Lo que es menos cierto, es que sea igualmente capaz de conservarlos.

En vano, pues Lizzy se ha convertido en el escudo perfecto de Wickham.

(Lizzy) Él ha tenido la desgracia de perder su amistad de tal forma que sufrirá por ello toda la vida

Me imagino que a Darcy el estómago se le debió de retorcer cuatro vueltas y media. En este momento se acerca Sir William Lucas, quién deja caer la insinuación del compromiso de Jane y Bingley, lo cual acaba de rematar el ánimo de Darcy. Se le va la mente a las nubes…

(Darcy) La interrupción de sir William me ha hecho olvidar de qué estábamos hablando

(Lizzy) Creo que no estábamos hablando.  … Ya hemos probado con dos o tres temas sin éxito. No tengo ni idea de qué podemos hablar ahora.

Lizzy quería ser borde. Y el pobre Darcy, no hacía más que querer hablar con ella. E intenta por los que sabe son sus temas favoritos (ay, Lizzy, que par de collejas te tenía que haber dado Charlotte…)

(Darcy) ¿Qué piensa de los libros?

(Lizzy) ¡Oh, no! Estoy segura de que no … sacamos las mismas impresiones

(Darcy) si así fuera, de cualquier modo, no nos faltaría tema. Podemos comprobar nuestras diversas opiniones.

¡Pero qué monada de Sr. Darcy! Es que es para comérselo!!! Si le encanta hasta debatir con Lizzy, y la otra bebiendo los vientos por un impresentable….

(Lizzy) Recuerdo haberle oído decir que usted raramente perdonaba….. ¿y no se deja cegar alguna vez por los prejuicios?

Lizzy pasándose una vez más de lista e intentanto poner en evidencia donde no hay nada que poner en evidencia. Pero Darcy, está genial. Genial.

(Darcy) ¿Puedo preguntarle cuál es la intención de estas preguntas?

Fantástico. En vez de entrar al trapo, u ofenderse, opta por la pregunta. Fabuloso.

(Lizzy) He oído cosas tan diferentes de usted, que no consigo aclararme.

Darcy probablemente sospecha que ya le han puesto verde y se han inventado falacias sobre él. Tan sólo pide el beneficio de la duda:

(Darcy) desearía, señorita Bennet, que no esbozase mi carácter en este momento, porque tengo razones para temer que el resultado no reflejaría la verdad.

(Darcy) de ningún modo desearía impedir cualquier satisfacción suya

¡Qué tristeza que Lizzy se estuviera perdiendo el placer de la interacción con un hombre así!

Se separaron en silencio, los dos insatisfechos, aunque en distinto grado, pues en el corazón de Darcy había un deseo bastante poderoso hacia ella.

Sí, pobre, qué frustración. Él fue al baile con la misma intención hacia ella que la que tenía Lizzy, pero respecto a Wickham: la conquista. Pero con la Serpiente Ka (véase “El Libro de la Selva” de Disney) por medio (Wickham), la diana del corazón de Lizzy estaba completamente distorsionada.

Tenemos ahora el segundo intento de explicarle a Lizzy quién es Wickham. Como en la vida misma, quien se atreve a decirle al cornudo que le están engañando, sale apaleado. La persona engañada no puede (por un tema de disonancia cognitiva – es decir, lo que uno piensa no concuerda con lo que uno oye-) dar crédito a lo que se le dice. Para evitar el conflicto cognitivo, sigue aferrándose a su versión.

(Srta  Bingley) Déjeme que le aconseje, como amiga, que no se fíe demasiado de todo lo que le cuente, porque eso de que el señor Darcy le trató mal es completamente falso; por el contrario, siempre ha sido extraordinariamente amable concaroline bingley él, aunque George Wickham se ha portado con el señor Darcy de la manera más infame…….

Hasta aquí el intento de Caroline fue correctísimo. Lástima que metiera la pata en el último momento. Si se hubiera callado aquí, quizás, y sólo quizás, hubiera instalado la duda en Lizzy. Pero el siguiente comentario no solamente sobró, sino que reforzó la teoría de Elizabeth.

(Srta. Bingley) pero en realidad, teniendo en cuenta su origen, no se podía esperar nada mejor…

(Lizzy) Su culpabilidad y su origen parece que son para usted una misma cosa…

Una persona tan recta y con unos valores como Lizzy no pueden admitir que se cuestione la dignidad de una persona simplemente por el origen de su familia. Caroline dio de pleno en la diana de su indignación y, por tanto, su argumento perdió toda credibilidad.

(Srta. Bingley) Perdone mi entrometimiento, fue con la mejor intención.

Como suele ocurrir, cuando quien intenta decir la verdad, se lleva el injusto sopapo, no queda más que retirarse a tiempo.

(Lizzy) No veo en él más que tu terca ignorancia y la malicia de Darcy

Lizzy sigue horadando en el bucle de la manipulación. Está en el centro de la trampa, jugando impecablemente de acuerdo a las reglas de la falsedad que ella misma  ha aceptado y decidido defender con todo su honor…. Pobre, pobre Lizzy.

Aun así, espera seguir consiguiendo más información sobre el asunto. Jane, en un descanso del cortejo de Bingley, habla con su hermana…

(Lizzy) Quiero saber lo que has oído decir del señor Wickham. Pero quizá has estado demasiado ocupada con cosas más agradables para pensar en una tercera persona… Si así ha sido, puedes estar segura de que te perdono

Tercer salto de la alarma. Lizzy, lejos de identificarlo, oye cantos de sirena. Ella tiene razón, los demás no.

(Jane) Bingley está firmemente convencido de que el señor Wickham ha recibido más atenciones del señor DArcy de las que ha merecido; y siento decir que, según él, el señor Wickham dista mucho de ser un joven respetable. Me temo que haya sido imprudente y que tenga bien merecido el haber perdido la consideración del señor Darcy.

Jane Bennet O&P 2005 Rosamund Pyke
Jane Bennet O&P 2005 Rosamund Pyke

Atención a la siguiente pregunta, pues resulta muy curiosa:

(Lizzy) ¿El señor Bingley no conoce personalmente al señor Wickham?…. perdona que no me convenzan sus afirmaciones. Hace muy bien en defender a su amigo

¿Conocía ella acaso a Wickham? ¿Por qué ella tiene que creer la historia de un hombre al que acaba de conocer?¿Tiene acaso ella más datos de Wickham aparte de su apariencia física, sus modales agradables y su historia conmovedora? No se da cuenta de que está criticando de Bingley precisamente lo que ella está haciendo.

Collins ahora se acaba de enterar de quién es Darcy y está dando vueltas sobre sí mismo de regocijo. Cualquier interacción con la alta sociedad le priva, y no piensa desaprovechar la oportunidad. Como sea. Una lección más de protocolo del que, por cierto, hoy en día, se sabe tan poco:

(Sr. Collins) el señor Darcy consideraría el que se dirigiese a él sin previa presentación como una impertinencia y un atrevimiento, más que como un cumplido a su tía…. Le correspondería al señor Darcy, por la superioridad de su rango, tomar la iniciativa.  Collins la escuchó decidido a seguir sus propios impulsos.

Sorpresivamente Collins, tan cumplidor con las normas, encontrará alguna excusa para poder saltárselas…

(Sr. Collins) debe haber una gran diferencia entre las fórmulas de cortesía establecidas para los laicos y las aceptadas para los clérigos.

Y, si no, nos las inventamos….tea mr collins drinking

(Sr. Collins)De modo que permítame que siga los dictados de mi conciencia que en esta ocasión me llevan a realizar lo que considero un deber. Dispense, pues, que no siga sus consejos… creo que en este caso estoy más capacitado, por mi educación y mi estudio habitual, que una joven como usted, para decidir … (y se alejó para ir a saludar a Darcy)

Collins no solamente no tenía abuela, es que no le hacía absolutamente ninguna falta. Y a pullitas malintencionadas y sutiles,  tampoco tenía mucho rival…

El desprecio del Sr. Darcy crecía con la duración de su segundo discurso y, al final, sólo hizo una leve inclinación y se fue a otro sitio.

Genial, Mr. Darcy. ¿Para qué poner en evidencia a un pobre diablo?

Mientras, Lizzy se distraía en otros pensamientos…

(Lizzy) Se imaginó a Jane instalada en aquella gran casa con toda la felicidad que un matrimonio por verdadero amor puede proporcionar

La Sra. Bennet parecía que no se iba a cansar nunca de enumerar las ventajas de aquella alianza.

Concluyó deseando a la señora Lucas que no tardase en ser tan afortunada como ella, aunque triunfante pensaba que no había muchas esperanzas.

Darcy estaba oyendo casi todo.

(Sra. Bennet) ¿Qué significa el señor DArcy para mi? Dime, ¿por qué habría de tenerle miedo? No le debemos ninguna atención especial como para sentirnos obligados a no decir nada que pueda molestarle.

(Lizzy) ¿Qué ganas con ofender al señor Darcy?

Elizabeth cada vez se ponía más colorada por la vergüenza y el disgusto que estaba pasando.

(Darcy) La expresión de su cara iba gradualmente des desprecio y la indignación a una imperturbable seriedad.

Ante tanta escena bochornosa, Austen rompe la tensión emocional:

Lady Lucas se entregó a los placeres del pollo y del jamón.

Un respirín, porque ahora viene lo gordo de verdad para Lizzy:

Este intervalo de tranquilidad no duró mucho. Mary se disponía a obsequiar a los presentes con su canto… Elizabeth pasó una verdadera agonía.

A Elizabeth le parecía que si su familia se hubiese puesto de acuerdo para hacer el ridículo en todo lo posible aquella noche, no les habría salido mejor ni habrían obtenido tanto éxito.

Y, lo peor, es que no sabía que ella era la que estaba haciendo el ridículo más grande de todos sacando la cara por un vil manipulador…

No sabía qué le resultaba más intolerable si el silencioso desprecio de Darcy o las insolentes sonrisitas de las damas.

En estas estaba Lizzy, cuando su amiga, la grandiosa Charlotte, salió al quite. Poco sabía que estas maniobras para salvar a su amiga de su cortejador, iban a tomar más adelante un cariz absolutamente inesperado…

Su amiga la señorita Lucas fue la única que la consoló sentándose a su lado con frecuencia y desviando hacia ella la conversación de Collins.

Darcy no se acercó a hablarles. Elizabeth lo atribuyó al resultado de sus alusiones a Wickham y se alegró de ello.

Lizzy se creyó triunfante. Pensó que había humillado a Darcy. Lejos estaba de saber que la auténtica humillación la iba a sentir ella cuando se diera cuenta de qué manera tan mezquina había sido utilizada, y las consecuencias de haber entrado, aunque fuera inconscientemente, a un juego maquiavélico del que se propia hermana acabaría siendo la pagana.

Y ahora… ¡A votar!

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