La familia de Jane Austen, tal y como manifestó su madre tras su fallecimiento, sabía que la enfermedad de Jane no tenía recuperación, aunque no perdían la esperanza. La propia Jane, tras la recaída que tuvo a principios de mes de Abril, en la que apenas podia hablar o mantenerse sentada durante largo rato, decidió redactar su testamento.

Todavía nos quedarán tres cartas de su puño y letra antes del desenlace.

Os invito a que sigamos viviendo este bicentenario, recordando que un día como hoy, un domingo de hace doscientos años, Jane decidió poner su legado en orden escribiendo las siguientes líneas:

Yo, Jane Austen, de la Parroquia de Chawton, por ésta mi última voluntad y testamento, nombro heredera a mi fallecimiento de todo aquello que poseo, a mi queridísima hermana Cassandra, así de como de todo aquello que pudiera adeudárseme posteriormente, sujeto al pago de los gastos de mi funeral, y el legado de 50 libras eserlinas a mi hermano Henry, y 50 libras esterlinas a la Sra. Bigeon, que ruego les sea pagado tan pronto como sea posible. Y designo a mi mencionada querida hermana como ejecutora de mi última voluntad y testamento.

 

 

 

 

 

Si queréis leer más entradas sobre el testamento de Jane Austen:

1.- Jane Austen Académica: Análisis del Testamento de Jane Austen

2.- Testamentos de la madre de jane austen y de la propia Jane Austen

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es sus

ceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press
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