Os puedo asegurar que ésas últimas cartas de Jane Austen son, sin duda, las que más me gustan. Tienen madurez, elegancia, placidez de espíritu, satisfacción. Irradian una gran paz en medio de su terrible enfermedad. De haber vivido más años, Jane Austen habría sido, simplemente, de otra galaxia.

Esto es lo que hoy, hace doscientos años, Jane la estaba escribiendo a su sobrina Fanny:

Carta de Jane a su sobrina Fanny Knight (Jane tenía 41 años)

Domingo, 23 de Marzo de 1817

Te estoy muy agradecida, mi querida Fanny, por haberme enviado la conversación del Sr. Wildman. Me divertí mucho con su lectura, y espero no verme afrontada y tener que pensar lo peor de él por que su cerebro sea tan diferente al mío. Pero la sensación más intensa que tengo de todo ello es, sin duda, la estupefacción ante tu manera de presionarle sobre el asunto con tanta perseverancia. Y le doy la razón a tu padre: no era justo. Se va a sentir muy incómodo cuando sepa la verdad. ¡Eres la criatura más extraña! ¡Lo suficientemente nerviosa en algunos aspectos y, en otros, perfectamente sin nada de nervios! En absoluto indigno, templado y descarado. No le obligues a leer nada más. Ten misericordia de él, díle la verdad y preséntale tus disculpas. Él y yo ciertamente no deberíamos tener que estar mínimamente de acuerdo en lo que respecta a nuestras ideas sobre novelas y heroínas. Ya sabes que los retratos de perfección me hacen sentir mal y mordaz, pero también encuentro bastante sentido común en lo que dice, y yo particularmente le respeto por desear pensar bien de todas las jovencitas. Es prueba de una mente afable y delicada. Y se merece un trato mejor que verse obligado a leer únicamente mis obras.

Vittorio Reggianni

No te sorprendas si te encuentras al tío Henry familiarizado con el hecho de que yo tenga otra lista para ser publicada. No pude decirle que “No” cuando me preguntó, pero no sabe nada más. No te gustará, así que no tienes por qué impacientarte. Quizás te guste la heroína, pues es casi demasiado buena para mí.

Muchas gracias por tu considerada preocupación por mi salud. Ciertamente no me he encontrado bien durante muchas semanas, y hace aproximadamente una semana estaba realmente mal, en ocasiones con bastante fiebre y noches indiferentes, pero ahora me siento bastante mejor. He recuperado un poco mi aspecto, que ya ha sido suficientemente malo, blanco y negro, y todos los colores incorrectos. No debo albergar esperanzas de volver a estar radiante. La enfermedad es una licencia bastante peligrosa en esta etapa de mi vida.

Gracias por todo lo que me dices. No me siento meritoria de todo ello ni para responder nada por mi parte, pero puedo asegurarte que el placer que siento con tus cartas es tan grande como siempre. Me interesan y me divierten tanto como tu deseas. Si hay una Srta. Marsden, puedo percibir con quien se casará.

Por la tarde.-

Cuando escribí lo anterior me sentía lánguida, aburrida y resultaba una mala compañía. Ahora me encuentro mejor, al menos por lo que respecta a mis sentimientos, y espero resultar más agradable.

Vamos a tener lluvia y, después, un tiempo placentero y genial, que será exactamente lo que necesito, pues mi montura estará acabada para entonces. Y lo que ahora mismo quiero es aire y ejercicio.

Estaré bastante contenta cuando termine el evento en Scarlets (el fallecimiento del Sr. Leigh-Perrot, ndt). La expectativa al respecto nos tiene preocupadas, especialmente a tu abuela. Se sienta a musitar sobre males que no tienen remedio, y sobre conductas de difícil comprensión.

Las noticias desde Keppel St. son ahora mejores. Los dolores de cabeza de la pequeña Harriet han cesado, y Sir Evd. está satisfecho con el efecto del mercurio, y no pierde la esperanza de su curación. Me he enterado de que no se trata de una queja que hoy en día se considere incurable, teniendo en cuenta que la paciente es lo suficientemente joven para que no se le endurezca la cabeza. En ese caso, el líquido puede extraerse con el mercurio. Aunque se trate de un nuevo concepto para nosotros, quizás tu ya estuvieras familiarizada con él desde hace tiempo, a través de tu amigo, el Sr. Scud. Espero que su alto renombre se mantenga si consigue ahuyentar la tos de Charles. Dile a William que Triggs está tan guapo y transigente como siempre, y que tuvo la amabilidad de cenar hoy con nosotras. Dile también que juego con frecuencia al “Nueve” y que me acuerdo de él. 

Anna no tiene posibilidades de escaparse. Su marido nos visitó el otro día, y dijo que se encontraba bastante bien, pero no tanto como para dar un paseo tan largo. Tenía que venir en su carruaje de burro. Pobre animal, estará agotada antes de llegar a los treinta. Lo lamento tanto por ella.

La Sra. Clement también está de nuevo embarazada. Estoy bastante cansada de tantos niños. La Sra. Benn ha tenido su decimotercero.

Los Papillon regresaron el viernes por la noche pero todavía no les he visto, pues no me atrevo todavía a ir a la Iglesia. Sin embargo, lo único que oigo es que siguen siendo el mismo Sr. Papillon y la misma hermana de siempre. Ha contratado a una nueva criada para la habitación del Sr. Calker, y tiene la intención de quedársela ella para atender su casa.

Ayer se enterró al viejo Philmore y yo, con intención de decirle algo a Triggs, hice la observación de que había sido un funeral muy bonito, pero la manera en la que me respondió me hizo suponer que no se trataba de la impresión general. Puedo solamente estar segura de que hubo una parte que fue realmente bonita; el propio Triggs, caminando detrás con su abrigo verde. La Sra. Philmore estuvo presente como plañidera principal, con Bombasin, muy corto, y con volantes.

…(continuará el día 25 de Marzo…)

 

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press
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