4 de Febrero 1813: Carta de Jane a Cassandra. Va a ser difícil guardar el secreto por mucho tiempo de la autoría de Orgullo y Prejuicio…


Cassandra por fin se “arranca” y elogia el libro de su hermana. Aun así, Jane sigue “pidiendo disculpas”, aunque no van a poder evitar que muy pronto se sepa quién es la autora de Orgullo y Prejuicio. Como iremos viendo en los próximos meses, la vida de Jane ya no va a ser igual. Después de Orgullo y Prejuicio vendría Mansfield Park, Emma, terminar Persuasón, Henry compra Susan (Northanger Abbey)… los próximos años Jane va a estar más ocupada en viajes a Londres con Henry que en la vida familiar. Gozará de una cierta reputación (no tanta como ahora) y tendrá un dinerillo ganado con su talento (¡qué avanzada! se trataba de algo que en aquella época era vergonzante, nada honroso). Al menos, en sus últimos años, pudo ver como su sueño se hizo realidad. Pero nada se debió a la casualidad, sino a la testarudez y el tesón de su familia, en especial de Henry…

Jane vuelve a estar chispeante…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 37 años)

Jueves 4 de Febrero de 1813

De Chawton a Steventon

Mi querida Cassandra:

Tu carta fue muy bien recibida y te agradezco sinceramente todos tus elogios. Llegó en el momento oportuno, pues estaba empezando a disgustarme. Nuestra lectura de la segunda tarde a la Srta. Benn no me satisfizo tanto como lacassandra reading primera, pero creo que se debe en parte a la forma apresurada de mi madre de hacerlo pues, aunque ella misma comprende perfectamente bien a los personajes, no es capaz de hacerlos hablar como deberían. Sin embargo, a pesar de ello, me siento lo suficientemente orgullosa y lo suficientemente satisfecha.

La obra es más bien ligera, brillante y con chispa. Necesita alguna sombra, y dilatarse por aquí o por allá con algún capítulo más largo, que tuviera sentido, no con sandeces engañosas. Algo que no tuviera conexión alguna con la historia como un ensayo sobre la escritura, una crítica a Walter Scott o la historia de Bonaparte. En fin, algo que hiciera contraste para poder llevar al lector a un mayor deleite en la gracia y el pensamiento satírico del estilo general de la obra. Dudo mucho que estés de acuerdo conmigo en este punto, pues conozco tus ideas almidonadas.

Las precauciones tomadas en Steventon respecto al hecho de tener ya el libro me han sorprendido gratamente, y deseo de todo corazón que sirvan finalmente para evitaros situaciones desagradables. Pero es mejor que te vayas haciendo a la idea de que el vecindario ya haya sido informado de la existencia de dicha obra en el Mundo, ¡especialmente en el de Chawton! Sabes que Dummer se encargará de ello.

Aquí se estuvo hablando de ello una mañana cuando la Sra. D vino a visitarnos con la Srta. Benn. La metedura de pata impresa más grande la he encontrado en la página 220 del tercer volumen, en la que dos discursos se han fusionado en uno. Es posible que no hubiera cenas en Longbourn, pero supongo que se trataban de los restos de los viejos hábitos de la Sra. Bennet en Meryton.

Lamento la decepción que te has llevado en Manydown, aunque sospecho que esta semana va a ser algo densa. En la medida en la que uno pueda aventurarse a enjuiciar desde una distancia de 20 millas, creo que debes de estar echando de menos a Martha. Por su bien, me alegro de que se haya marchado, pues supongo que debía de estar cada vez más inquieta y deseando volver a estar en las escenas de inquietud y esfuerzo. Hizo el viaje en un día espléndido.

Fui caminando hasta Alton y, si exceptuamos el barro, me pareció encantador. Parecía como si hubiera vuelto un mes de Febrero de antaño.

Antes de que me marchara nos visitó la Sra. Edwards, y mientras estuve fuera lo hicieron la Srta. Beckford y Maria, la Srta. Woolls y Harriet. Mi madre se alegró de verlas a todas y yo me alegré de haber podido escapar a tiempo.

John M. ha zarpado y ahora la Srta. B cree que esta vez su padre sí que va a interesarse por una casa y tiene la esperanza de poder evitar Southamptom. Esto es lo que se me repitió a mi.  Y puedo decirles a las Srtas. Willliam que la Srta. Beckford no tiene ninguna intención de invitarlas a Chawton.

Has hecho muy bien. Pude imaginarte en el salón de Manydown con tu crespón chino, lo que quiere decir que cuando estuviste en la salita del desayuno llevarías tu bombasín marrón. De seguir imaginándote así, entonces en la cocina lo hiciste con tu bata de día.

Creo que no he mencionado a los Harwood en ninguna ocasión en las cartas que te he escrito, lo cual ya es bastante sorprendente, pero nos alegramos sinceramente de todas las buenas noticias que de ellos nos transmites. Supongo que no hay ocasión, ni peligro de convencer a la pobre Sra. H.  para que venga a Chawton de momento. Espero que John H. no haya adquirido más deudas de las que le gustaría.

Me agrada la idea de que M.T. fuera a cenar a Steventon, pues te permitirá ser más firme con Fanny para ayudarla a que asiente su fe.

Thomas se casó el sábado, la boda tuvo lugar en Neatham, y eso es todo lo que sé al respecto.

Browning es el nuevo sirviente y de momento no tiene ningún defecto. Había perdido parte de sus conocimientos sobre la manera de servir y creo que es más bien lento. Pero no hace ruido y está dispuesto a aprender.

La puerta trasera está normalmente cerrada. No me olvidé del pago de Henry para Thomas. Ayer tuve carta de Henry. La había escrito el domingo desde Oxford. Le había llegado la mía, por lo que la información que nos había dado Edward era correcta. Dice que se enviaron copias a Steventon y a Portsmouth a la vez que el resto de los sitios. Está pensándose si ir a Adlestrop (fin de la página 2. Falta el resto de la carta).

Firma JA

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press

 

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  1. Chatsworth dice:

    Dios bendiga a Henry!!! 😀

    • Bueno, sí, aunque casi arruina a la familia, incluido su hermano Edward, cuando quebró su banco…. Pero sí, si no hubiera sido por él, y cómo movió el asunto con los editores, quizás la obra de Jane no habría visto nunca la luz. La verdad es que sus hermanos la adoraban, especialmente Henry y Frank.

      Me encanta esta exclamación de Jane: Oh, What a Henry! 😉

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