Carta de Jane a Cassandra. 20 de Noviembre de 1808. Más detalles sobre Chawton, sobre la herencia de su madre, y sobre la vida y el tiempo en Southampton…


Cassandra sigue en Godmersham ayudando a su hermano Edward tras el fallecimiento de su mujer Elizabeth, especialmente con el pequeño Brook-John. Mientras tanto, Jane y su madre se han quedado al cuidado de la pequeña hija de Francis y Mary, mientras que éstos hacían una pequeña salida juntos de unos días. La llegada de su hermano James les permitiría que éste se quedara a cargo de la pequeña, y así ella y Martha podrían ir a ver alguna representación teatral en la ciudad.

Siguen a vueltas con lo que le debería de tocar a su madre de herencia desde Stoneleigh, pero su tía no fue muy transparente con este asunto, lo que se sabe que provocó el profundo malestar de los Austen con ella. Añadido a la experiencia de la convivencia que tuvieron en Bath, no la dejaba en muy buen lugar.

Por cierto, veréis que Jane hace una broma con el nombre “Robert”. Parece ser que a Jane y a Cassandra les gustaba mucho este nombre, pero al resto de la familia les parecía horrible, lo cual era motivo de ironías con este tema hacia las hermanas, que ellas encajaban “deportivamente”.

Y luego, lo habitual pero que tanto juego le dio a Jane para escribir sus novelas: las familias del vecindario, con sus bodas, sus comentarios, sus intereses…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 32 años)

Domingo 20 de Noviembre de 1808

De Southampton a Godmersham

Tu carta, mi querida Cassandra, me obliga a escribir inmediatamente para avisarte cuanto antes de que Frank tiene la intención, si es posible, de ir a Godmersham exactamente los días que tenéis previsto visitar Goodnestone. Casi a la recepción de tu carta anterior, decidió intentar obtener una extensión de su permiso que le facilitara ir a veros un par de días, a la vez que me encargó que no te dijera nada, dada cuenta de la incertidumbre del éxito de su petición. Sin embargo, ahora tengo que darla, y probablemente te la dé también él mismo. Así que me encuentro en el odioso apuro de verme obligada a escribir lo que sé que será inútil de una manera o de otra. Él quería pedir cinco días más y, si se los concedieran, bajaría en la diligencia del jueves por la noche, y pasaría el viernes y el sábado con vosotros. Tenía la impresión de que su sposibilidades de conseguirlo no eran malas. Espero que ocurra tal y como lo tenía planeado, y que vuestros compromisos en Goodnestone permitan una alteración satisfactoria.

Las noticias sobre Edward Bridges son “auténticas” noticias, pues yo no he recibido ninguna carta desde Wrotham. Le deseo de todo corazón que sea feliz, y espero que su elección satisfaga sus expectativas, y vayan más allá de las de su familia. Y me atrevo a decir que así será. El matrimonio produce mejoras importantes, y en una situación similar Harriet puede ser tan amable como Eleanor. Y respecto al dinero, puedes estar segura de que llegará, porque no saben vivir sin él. Cuando le veas de nuevo, te ruego le felicites de mi parte con mis mejores deseos. Este matrimonio seguramente animará a Lucy y a John.

Hay seis dormitorios en Chawton. Henry escribió el otro día a mi madre y, afortunadamente, mencionó el número, que es exactamente lo que necesitábamos saber. También comenta que hay buhardillas destinadas a almacén, y ella ha dispuesto inmediatamente que se va a acondicionar una que irá destinada para cuando Edward nos visite. Ahora quizás sea para nosotras, pues ya se ha hecho a la idea de que nos quedemos con una. Ya se pensó anteriormente en la dificultad de que no la tuviéramos.

Si no te importa, lo llamaremos Robert.

Antes de que yo te lo diga, habrás oído que la Srta. Sawbridge se ha casado. Creo que ocurrió el jueves. La Sra. Fowle ha guardado el secreto durante algún tiempo, pero el vecindario en general no sospechaba nada. El Sr. Maxwell era tutor de los jóvenes Gregory. Consecuentemente, tiene que ser una de las parejas más felices del mundo, y ambos dignos de envidia, pues ella debe de estar demasiado enamorada, y él asciende desde la nada a una casa acomodada. Martha ha oído hablar muy bien de él. De momento, siguen en Speen Hill. Tengo una parejita de Southampton para compensar por la tuya de Kent; el Capitán G. Heathcote y la Srta. A. Lyell. Me lo ha dicho Alethea y me gusta, porque ya se me había ocurrido a mi antes.

Si, ya ha concluído el asunto de Stoneleigh, pero hasta ayer mi madre no fue informada oficialmente,  y a nosotros ya nos habían llegado las noticias desde Steventon el lunes por la noche. Mi tía da muy poca información sobre el asunto,

Mrs. Leigh-Perrot

y absolutamente ninguna satisfacción. Hace alguna reflexión sobre la morosidad del Sr. T. Leigh, y mira a su alrededor con gran diligencia y éxito para detectar inconveniencias y maldades, entre las que sitúa ingenuamente el peligro de que sus nuevas sirvientas se resfríen por ir en la parte exterior del carruaje cuando vaya a Bath, ya que las calesas le ponen enferma. Se ha ofrecido su puesto a John Binns, que lo ha rechazado. Ella cree que es porque no quiere ponerse la librea. Cualquiera que sea la causa, me gusta el efecto. A pesar del profundo e íntimo conocimiento que tiene mi madre sobre la autora de la carta, no esperaba recibir una como ésta. Le chocó y le sorprendió su descontento, pero yo no veo nada fuera de lo normal; de lo tristemente normal, diría. Puedes estar segura de que no se olvida de suspirar por la Sra. Chambers. No da muchos detalles, y no dice ni una palabra sobre los retrasos en los pagos, aunque en la carta que le escribió a James habló de ellos de modo general. A cuánto ascienden es meramente una conjetura, por cierto, muy interesante para mi madre. No puede determinar cuándo podrían cumplimentarse de manera satisfactoria para ella, excepto a la muerte de la Sra. Leigh. Y las dos mil libras de Henry no se ajustan a ese periodo ni a ningún otro. No me encontraba a gusto admitiendo que teníamos información previa desde el pasado mes de Julio de lo que se pensaba hacer, y por eso solamente he dicho que si pudiéramos ver a Henry podríamos saber más detalles, pues tengo entendido que ha tenido lugar alguna conversación confidencial entre él y el Sr. T.L. en Stoneleigh.

Hemos estado tan tranquilos como de costumbre desde que Frank y Mary se marcharan. El Sr. Criswich visitó a Martha esa misma mañana cuando volvía a casa desde Portsmouth, y no hemos tenido a nadie más desde entonces. Fuimos un día a visitar a la Srta. Lyells, y nos dio buena cuenta del lienzo del Sr. Heathcote, cuyo éxito por supuesto supera sus expectativas.

Alethea en su carta se muestra esperanzada por “mis intereses”, que he llegado a la conclusión de que quiere decir “los de Edward”. Y aprovecho por lo tanto esta ocasión para pedirle que se traiga al Sr. Heathcote. El Sr. Lance nos dijo ayer que el Sr. H. se había comportado muy amablemente y esperó a que el Sr. Thistlethwaite dijera que si él (el Sr. T.) se presentara, él (el Sr. H.) no se opondría; pero el Sr. T. declinó la propuesta, reconociendo que estaba todavía resentido por los pagos de los últimos gastos electorales.

De los Sres. Hulbert sabemos por Kintbury que vienen a Steventon esta semana, y que se traen con ellos a Mary Anne

Teatro de Southampton.
http://www.austenonly.com

Fowle, de camino a visitar a la Sra. Nunes. En Navidad volverá con su hermano. Quizás nosotras veamos al nuesto (James) dentro de unos días. Y pensamos aprovecharnos de su ayuda para ir una noche al teatro. Martha debería de ver el interior del teatro al menos una vez mientras esté en Southampton, y creo que no le quedarán ganas de verlo en una segunda ocasión. Mañana saldrá a la venta el mobiliario del Bellevue e iremos a verlo en nuestro paseo habitual si hace buen tiempo.

¿Cómo es posible que tuvieras el jueves con lluvia? Aquí fue el “Príncipe” de los días, el más agradable que hemos tenido en semanas, templado, luminoso, con una ligera brisa del suroeste. Todo el mundo estaba en la calle diciendo que parecía primavera. Y Martha y yo no encontrábamos la manera de volver. El martes por la tarde tuvimos bastante viento de 6 a 9. Creo que nunca lo habíamos escuchado tan fuerte, incluso aquí. Y una de las noches llovió tanto que volvió a calar en el almacén, y aunque los daños fueron comparativamente menores, y no hubo destrozo alguno, al día siguiente estuve bastante entretenida secando cajas, etc. Ya he quitado bastantes de en medio.

Martha te envía todo su afecto, y te agradece que la hayas hecho parte de tus pros y contras sobre Harriet Foote. Ya sabes que todos esos asuntos le interesan bastante. También tengo que decirte que quiere verte. Mary Jane (la hija de Frank) echó mucho de menos a papá y a mamá al principio, pero ahora está muy bien sin ellos. Me alegra oír que el pequeño John está mejor y también espero que lo hagan tus noticias sobre la Sra. Knight.

Adieu. Recuérdame a todos con cariño, y créeme tuya con todo mi afecto.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press
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Un comentario »

  1. […] No os extrañe la reacción de Jane ante el fallecimiento de la Sra. Leigh: ya tuvieron sus más y sus menos con la herencia que debía haber recibido su madre, y las relaciones no eran muy buenas (ver AQUÍ). […]

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