Carta de Jane a Cassandra. 14 de Septiembre de 1804. Han pasado 3 años y medio. Jane está “padeciendo” el final del verano en Lyme, aunque con sus 28 años sigue ligando….


Han pasado casi tres años y medio desde la última carta. Probablemente las que faltan acabaron en el fuego de la chimenea de Cassandra. Jane escribe desde Lyme a su hermana Cassandra, que está en Ibthrope con Martha Lloyd y su madre, que no se encuentra bien. Por lo que se desprende de la carta, Jane no es que esté precisamente encantada de estar en Lyme. Más bien le parece sucio y vulgar. (Recordemos el papel que juega Lyme en su novela “Persuasión”, el espigón, el mar, el ambiente,…) No obstante, sigue acudiendo a bailes y, a pesar de que ya se va convirtiendo en una solterona de 28 años, sigue teniendo pretendientes que quieren conocerla y bailar con ella…

Jane está especialmente chistosa e irónica, en una carta llena de dobles sentidos, de juegos de palabras, quizás para compensar, como ella sabía hacer perfectamente, por lo poco a gusto que se encontraba…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 28 años)

Viernes 14 de Septiembre de 1804

De Lyme Regis a Ibthorpe

Mi querida Cassandra:

Aprovecho esta primera fina hoja de papel para agradecerte por tu carta desde Weymouth, y expresarte mi esperanza de que estés en Ibthrope antes de este momento. Espero oir que llegaste ayer por la tarde, y que fuiste capaz de llegar hasta Blandford el miércoles.

Lo que me cuentas de Weymouth no contiene nada que me sorprenda tanto como que no haya hielo en la ciudad; estaba preparada de alguna manera para cualquier otro tipo de contrariedad. Especialmente para tu disgusto por no haber visto embarcar el martes a la familia Real, pues el Sr. Crawford ya informó de que te había visto en el mismo momento en el que ya llegabas tarde. Pero ¡cómo podía prepararme para que no hubiera hielo!

Me parece que Weymouth es, en conjunto, un lugar muy sorprendente, que no puede recomendarse de ninguna manera, y que merece ser visitado solamente por los habitantes de Gloucester.

Realmente me alegro de no haber ido, y de que Henry y Eliza no vieran nada que les hiciera sentir de otra manera.

Espero que te encontraras ayer con mi carta desde Andover, y me he sentido satisfecha durante bastantes horas pues pudiste deshacerte, como suele ser habitual, de la amable ansiedad que sentías por mi. Sigo bastante bien, y como prueba de ello me he vuelto a bañar esta mañana. Ha sido absolutamente necesario que tuviera algo de fiebre e indisposición. Ha sido la última moda en Lyme durante esta semana. La Srta. Anna Cove estuvo guardando cama durante uno o dos días, y su madre piensa que ha sido salvada de una enfermedad grave gracias a un oportuno vomitivo que le recetó el Dr. Robinson. Y la Srta. Bonham ha estado al cuidado del Sr. Carpenter durante varios días, con una especie de fiebre nerviosa y, aunque ahora se encuentra lo suficientemente bien como para salir a pasear, está todavía algo impedida y no ha venido a los salones. Supongo que tengo que decir que todos nosotros los esperábamos tanto el miércoles por la tarde, como ayer por la tarde, o Martha pensará que el Sr. Peter Debary ha sido desairado.

Mi madre tuvo sus partidas de cartas (Pool of Commerce) cada noche, y repartió el primero con el “Chevalier “, que tuvo bastante suerte para dividir el siguiente con alguien más. Espero que siempre gane lo suficiente como para permitirse ciertos lujos con tanta indulgencia como le permitan los juegos de cartas. Preguntó en especial por ti, pues no estaba al tanto de tu partida.

Estamos bastante acomodados en nuestras habitaciones por el momento, como puedes suponer, y todo continúa con su orden habitual. Los sirvientes se comportan muy bien y no dan problemas, aunque nada puede seguramente superar la inconveniencia de las tareas, excepto la suciedad general de la casa y de los muebles, y de todos sus habitantes.

Hasta ahora el tiempo ha sido como deseábamos. Para nuestra comodidad, necesitamos que continúe la estación seca. Me esfuerzo todo lo que puedo en hacer tu parte,resultar útil, y mantener todo en orden. Detecto la suciedad en el decantador de agua tan pronto como puedo, y le doy purgante a la cocinera, que lo vomita en seguida. No recuerdo si solía hacer esto cuando eras tu la que se lo administraba.

James es la delicia de nuestras vidas. Es nuestra “renta del tio Toby” (ndet: haciendo referencia a Tristam Shandy). Los zapatos de mi madre nunca habían estado tan magníficamente negros, y nuestra placa nunca ha estado tan limpia. Sirve extremadamente bien, es atento, disponible, rápido y tranquilo y, para resumir, tiene muchas más que todas las virtudes cardinales (aunque las virtudes cardinales ya han sido poseídas durante tanto tiempo que ya no merece la pena tenerlas). Y, del resto, destacaría que está deseando ir a Bath, tal y como me ha parecido entender de Jenny. Creo que tiene la loable aspiración de viajar, lo que se le reprobó tanto al pobre James Selby (ndet: de Sir Charles Grandison). Y parte de la desilusión de no ir con su amo surgió por el deseo que tenía de ver Londres.

Mi madre está leyendo en este momento una carta de mi tía. La tuya a la Srta. Irvine, a la que tuvo acceso (lo que, a propósito, si yo fuera tu no me habría gustado), les ha sumido en un dilema sobre Charles y sus planes. El caso es que mi madre le había dicho previamente a mi tía, sin restricciones, que había un balandro (que mi tía llama fragata) en el Caribe reservado para Charles. Mientras tanto, tu habías respondido a las preguntas de la Srta. Irvine sobre el asunto menos explícitamente y con más precaución. No importa, dejémoslas que sigan desconcertándose juntas. Como Charles de todas formas partirá hacia el Caribe, mi tío no puede estar intranquilo, y mi tía puede hacer lo que más guste con sus fragatas. Habla bastante del intenso calor, pero por aquí no hay ni rastro. Mi tío lo ha pasado bastante mal últimamente. Aún así, tienen intención de ir a Scarlets en estas fechas, a menos que Cook les alerte con malas noticias. Los Cole han puesto su infame placa encima de nuestra puerta (ndet: en el 4 de Sidney Gardens, en Bath). Me atrevería a decir que eso es lo que hace que se hable tanto de la dichosa placa. La casa de los Irvine está casi terminada. Creo que se van a mudar el martes. Mi tía dice que tiene un aspecto muy cómodo, y tan sólo “espera que la cocina no tenga humedades”.

Todavía no he tenido noticias de Charles, lo que me sorprende bastante. Quizás algún ingenioso añadido por su parte en la dirección correcta será el impedimento para que pueda recibir sus cartas. He escrito a Buller, y también he escrito al Sr. Pyne sobre el asunto de la tapa rota. Nos han dicho que Anning lo ha valorado en cinco chelines, y como nos pareció que estaba muy por encima del precio de todos los muebles de la habitación, nos hemos dirigido al propietario.

El baile de anoche fue agradable, pero no estaba lleno para ser jueves. Mi padre se quedó muy contento hasta las nueve y media (nosotras llegamos poco después de las ocho) y luego volvió caminando con James y un tal Lanthorn (ndet: pronunciación parecida a “linterna”), aunque parece ser que la linterna no estaba encendida, pues había luna llena. Pero este Lanthorn (linterna) puede que le venga bien a veces. Mi madre y yo nos quedamos una hora más. Nadie me sacó a bailar en las dos primeras piezas. Bailé las dos siguientes con el Sr. Crawford, y si hubiese decidido quedarme más tiempo, probablemente habría bailado con el Sr. Granville, el hijo de la Sra. Granville, pues mi querida amiga, la Srta. Armstrong se ofreció a presentármelo; o con un hombre nuevo y de aspecto extraño, que no me había quitado el ojo durante largo rato, y finalmente, sin mediar ningún tipo de presentación, me preguntó si tenía intención de volver a bailar. Creo que debe de ser irlandés por su desenvoltura, y porque supongo que pertenece a la familia de los respetables Barnwalls, que son el hijo y la nuera de un vizconde irlandés. Gente de aspecto extravagante y extraño que pueden tener cierto nivel de calidad en Lyme.

La Sra. Feaver y los Schuyler ya se han marchado unos días, no sé a dónde, el martes pasado y, cuando vuelvan, creo que los Schuyler se van a quedar aquí tan sólo un poco más. El día de ayer por la mañana (¿no sería más strictamente apropiado decir tan sólo “ayer por la mañana”?) visité a la Srta. Armstrong, y me presentó a su padre y a su madre. Al igual que otras jovencitas, es bastante más amable que sus progenitores. La Sra. Armstrong se quedó sentada zurciendo un par de medias durante toda mi visita. Pero esto no se me ha ocurrido mencionarlo en casa, no sea que una advertencia se convierta en un ejemplo. Después estuvimos paseando durante una hora por el espigón. Se puede conversar bastante con ella de temas habituales, si bien no percibo ni sentido del humor ni genialidad. Pero es juiciosa, tiene algo de buen gusto, y sus modales son bastante encantadores. Parece que le gusta la gente con demasiada facilidad. Opinaba que los Downes eran agradables, etc.

No he visto al Sr. y la Sra. Mawhood. Mi tía menciona que la Sra. Holder ha vuelto a Cheltenham, así que su veraneo finaliza antes de que comience el de ella.

Se han tenido noticias de que a Hooper le iba bien por Madeira. Eliza (ndet: la mujer de su hermano Henry) le tendría algo de envidia.

No necesito decirte que estamos deseando especialmente recibir tu próxima carta, para saber cómo se encuentran la Sra. Lloyd y Martha. Dile a ésta última todas las cosas agradables que se te ocurran de nuestra parte. Me temo que la primera está más allá del recuerdo de los ausentes.

Con todo mi afecto.

P.D.: Espero que Martha opine que tienes mejor aspecto que cuando te vió en Bath. Jenny me ha recogido hoy el pelo de la misma manera que solía hacerlo a la Srta. Lloyd, y esto nos ha alegrado mucho a las dos.

Viernes por la tarde.-

El baño de esta mañana ha sido una delicia y Molly me ha presionado tanto para que me lo pasara bien que creo que he estado demasiado tiempo, pues hacia la mitad del día me he sentido injustificadamente cansada. Tendré más cuidado la próxima vez y mañana no me bañaré, aunque esa era mi intención.

Jenny y James se han ido caminando esta tarde hasta Charmouth. Me alegro de que tenga esa diversión, pues estoy deseando que pronto esté de nuevo tranquilo y feliz. Sabe leer, y tengo que conseguir algunos libros para él. Lamentablemente, se ha leído el primer volumen de Robinson Crusoe. Sin embargo, tenemos el diario Pinckard, que tendré especial cuidado en prestarle.

Fuentes:

Lyme Regis:

http://es.wikipedia.org/wiki/Lyme_Regis

Weymouth:

http://es.wikipedia.org/wiki/Weymouth

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press
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