Carta de Jane a Cassandra. 1 de Noviembre de 1.800. La reina (despeinada) del baile…

Posted on 16/01/2012

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Cassandra sigue en Godmersham y Jane acudió a un Baile bastante concurrido. Todos los hermanos se mantienen en contacto: James encuentra a su suegra desmejorada, Frank y Charles están en alta mar, Edward dedicado a su vida social… solamente Henry no es mencionado.

Os recuerdo que el periodo anterior a esta nueva “tanda” de cartas coincidió con la denuncia y el juicio al que tuvo que enfrentarse la tía de Jane, al Sra. Leigh-Perrot, por el presunto robo de unas cintas en una tienda de Bath (ver entrada aquí), del que luego salió absuelta, pero que produjo un profundo disgusto a la familia y los tuvo a todos en vilo pues no sabían si podría incluso haber sido condenada al destierro en Australia.

Pero ahora están contentas y disfrutando de sus actividades, aunque el padre no obtuvo muchos beneficios de su granja en el año anterior.

Os dejo con esta deliciosa carta.

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 24 años)

Sábado 1 de Noviembre de 1800

De Steventon a Godmersham

Mi querida Cassandra:

Estoy segura de que me has escrito, aunque no he recibido ninguna carta tuya desde que te marchaste de Londres. La impuntualidad debe de ser cosa del cartero, y no tuya. Por fin hemos tenido noticias de Frank. Ayer llegó una carta de él dirigida a ti. Tengo intención de enviártela en cuanto obtenga un ídem (es decir, un franqu-eo) que espero sea dentro de un día o dos. Mientras tanto, debes de quedarte satisfecha con saber que el día 8 de Julio el Petterell junto con el resto del Escuadrón Egipcio zarpó de la isla de Chipre, desde donde se dirigieron a Jaffa para obtener provisiones, etc. Desde allí se dirigirían en un par de días hacia Alejandría, donde tendrían que esperar al resultado de las propuestas inglesas para la evacuación de Egipto. El resto de la carta, de acuerdo con el estilo de composición que está de moda en la actualidad, es principalmente descriptivo. No sabe nada de su promoción, y no ha obtenido ningún premio.

Ha llegado tu carta. De hecho, llegó hace doce líneas, pero no pude pararme antes para recibirla, y me alegro de que no llegara hasta que no hube completado mi primera frase, porque estaba escrita desde ayer y me parecía que era una entrada muy buena. Me divierte que abuses de nuestros vestidos, pero no me desanima. La semana que viene iré a que me hagan el mío y, cuánto más lo miro, más me gusta. Mi capa llegó el martes y, aunque ya esperaba algo bastante bueno, la belleza del lazo me dejó realmente sorprendida. Es demasiado bonito para llevarlo puesto, e incluso demasiado bonito para ser admirado. Toda la cristalería también ha llegado sin incidentes y nos proporciona bastante satisfacción. Los vasos de vino son mucho más pequeños de lo que esperaba, pero me imagino que son del tamaño que les corresponde. Por nuestra parte, no tenemos nada que objetar a la manera con la que te encargas de todo lo que te pedimos, pero si es tu deseo pensar de ti misma que has sido negligente con alguno de ellos, no dejes de hacerlo.

Mi madre se sintió realmente molesta por que no pudieras ir a ver a los Penlington, pero ya les ha escrito, y esto tendrá el mismo efecto. Mary está, por supuesto, disgustada con su medallón y, por supuesto, encantada con el escurridor de rodillos que está a salvo en Basingstoke. Dale las gracias a Edward de su parte, y como ya sabes que era algo que habían deseado desde hace tiempo, no sentirás que te tienes que inventar los agradecimientos.

¿Te acordaste de pensar en el baile que teníamos el jueves por la tarde, y me imaginaste allí? Pues pudiste muy bien hacerlo, porque allí estuve. El miércoles por la mañana se llegó al acuerdo de que la Sra. Harwood, Mary y yo iríamos juntas. Poco después recibí una invitación muy amable de la Sra. Bramston, que creo que la escribió tan pronto como tuvo noticias sobre el baile. Podría haber ido igualmente con la Sra. Lefroy así que, con tres métodos para haber asistido, mi presencia en el baile era más certera que la de ninguna otra persona. Cené y dormí en Deane. Charlotte y yo nos encargamos de mi pelo, que creo acabó con un aspecto indiferente. Sin embargo, nadie se mofó de él, y yo me retiré satisfecha con mi triunfo. Fue un baile agradable, de hecho más interesante que agradable, pues había casi 60 personas y en ocasiones llegó a haber hasta 17 parejas. Estaban allí los Portsmourth, los Dorchester, los Bolton, los Portal y los Clerk. Y también el resto de los menos importantes y más habituales. Hubo escasez de hombres en general, y mucha más escasez de los que pudieran ser bastante buenos. Baile nueve bailes de diez; cinco con Stephen Terry, T. Chute y James Digweed, y cuatro con Catherine. Era normal encontrar parejas de mujeres bailando juntas, pero no tan amables como nosotras.

No oí ninguna novedad, excepto que el Sr. Peters, que no acudió, está siendo especialmente atento con la Srta. Lyford. Me preguntaron muy amablemente por ti, y espero que todos comprendieran que te habías ido a Kent, pues muchas familias se mostraron sorprendidas pues estaban ignorantes de ello. Lord Portsmouth sobrepasó al resto en su atento recuerdo hacia ti, hizo más preguntas sobre la duración de tu ausencia y concluyó con los deseos de “serte recordado la próxima vez que te escribiera”. Lady Portsmouth llevaba un vestido diferente, y Lady Bolton ha mejorado mucho gracias a una peluca. Las tres señoritas Terry estuvieron allí, excepto Anne, lo que me produjo cierto disgusto. Espero que la pobre chica no se hubiera dedicado en alma a su aspecto para esa tarde tanto como lo había hecho yo. El Sr. Terry está enfermo y en muy baja forma.

Dije palabras amables de parte de Edward al Sr. Chute, quien las devolvió ampliamente y declaró que, de haber sabido que mi hermano estaba en Steventon, le habría visitado para agradecerle por su amable gesto con la cacería.

He tenido noticias de Charles, y tengo que enviarle sus camisas por medias docenas tan pronto como estén listas. Un juego saldrá la semana que viene. El Endymion está ahora tan sólo esperando a recibir órdenes, pero pueden estar así quizás durante un mes. El Sr. Coulthard no tuvo suerte pues por poco se perdió la otra visita inesperada en Chawton, pues Charles ya había salido y había hecho la mitad del camino hacía allí con intención de pasar el día con Edward, pero se dio la vuelta al descubrir que la distancia era mucho mayor de lo que él había calculado, y tanto él como su caballo estaban muy cansados. Yo debería de lamentarlo más si su amigo Shipley hubiera estado en el grupo, pues al Sr. Coulthard no le habría agradado ver que llegaba uno solamente.

La Srta. Harwood está todavía en Bath, y nos ha escrito diciendo que su salud nunca ha estado mejor, y que nunca había sido tan feliz. Jos. Wakeford falleció el pasado sábado, y mi padre lo enterró el jueves. Una sorda Srta. Fonnereau está en Ashe, lo que ha evitado que la Sra. Lefroy fuera a Worting o a Basingstoke durante la ausencia del Sr. Lefroy.

Mi madre está muy contenta ante la perspectiva de vestir a una nueva muñeca que Molly le ha dado a Anna. Los sentimientos de mi padre no son tan envidiables pues la granja dio 300 libras el año pasado.

James y Mary fueron a Ibthorp el lunes y pasaron alli la noche, y se encontraron a la Sra. Lloyd con un aspecto no muy bueno. Martha ha estado últimamente en Kintbury, pero probablemente ya haya vuelto a casa. La criada que le prometió Mary las ha dejado plantadas y se ha ido a trabajar a otro sitio.

Los Debary insisten en estar afligidos por la muerte de su tio, de quién ahora dicen que vieron con frecuencia en Londres.

Mi amor para todos. Me alegro de que George se acuerde de mi.  Tuya afectuosamente.

P.D.En el baile me puse tu vestido favorito, un  poco de muselina del mismo alrededor de mi cabeza, rodeada con una cinta de la Sra. Cooper, y una pequeña peineta.

Estoy muy triste. Al releer tu carta me he dado cuenta de que podía haberme ahorrado cualquier noticia sobre Charles. ¡Haber escrito sobre lo que tu ya sabías! Puedes adivinar cuánto lo siento.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press