Cassandra sigue en Godmersham cuidando de Edward, y Jane no para de atender los compromisos familiares y sociales de principios del año 99. Cuando habla de sus primos, se refiere, por parte de padre, a Eliza de Feuillide, que se había casado con su hermano Henry; y por parte de madre, a los Cooper: Jane, que había fallecido en un accidente de carruaje, y Edward, que había ocupado el cargo de clérigo en Staffordshire.

En esta carta hay muchos datos de la vida cotidiana de Jane: enfermedades de vecinos, su hipocondriaca madre que estaba siempre con algún achaque, sus ojos que por fin mejoraron y… el cumpleaños de la pequeña Fanny.

Charles, su hermano pequeño marino, se cortó el pelo. Algo mucho más apropiado para su vida en alta mar, que las cabelleras empolvadas más apropiadas para la vida social de Edward.

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 23 años)

Lunes 21-Miércoles 23 de Enero de 1799

De Steventon a Godmersham

Lunes 21 de Enero

Mi querida Cassandra:

Me esforzaré por hacer que esta carta merezca mejor tu aceptación que la última que te escribí, que fue tan rácana que creo que el Sr. Marshall no podría cobrarte por el envío. Mis ojos han estado bastante indiferentes desde la última carta pero, una vez más, están mejorando. Tener que mantenerlos abiertos durante tantas horas el jueves por la noche, así como el polvo de la sala de baile, los dañaron bastante. Los utilizo lo mínimo que me es posible, pero tu ya sabes, y Elizabeth sabe, y cualquiera que haya tenido debilidad en los ojos sabe, cuán delicioso resulta dañarlos por su uso en contra del consejo y las súplicas de todos los amigos.

Charles nos deja esta noche. El Tamar está en las Downs, y el Sr. Dayish le ha sugerido que vaya directamente allí, pues no

Charles Austen

parece que vaya a tomar dirección al oeste. Charles no aprueba este plan en absoluto, y no lamentará retrasarse cuando parta, pues espera poder subirse en un barco mejor. Intentó ir a la ciudad ayer por la tarde y lo más lejos que llegó fue a Dean Gate; las dos diligencias iban llenas, y tuvimos el placer de verle regresar de nuevo. Irá a ver a Dayish mañana para informarse de si el Tamar ha zarpado o no. Si todavía está en las Downs, entonces cogerá una de las diligencias nocturnas hasta Deal. Quiero ir con él para poder explicarle bien el trayecto entre Canterbury y Rowling, pero el hecho de tener que volver sola me ha disuadido de la idea. Me gustaría mucho ir con él hasta Ospringe, y así poder sorprenderte en Godmersham. Martha me ha escrito diciéndome que Charles fue muy admirado en Kintbury, y la Sra. Lefroy dijo que no había visto tal mejoría en nadie en su vida, y piensa que es más guapo que Henry. Parece que le va mejor aquí que en Godmersham, pues no está rodeado de extraños, ni tiene el dolor reflejado en su rostro, ni polvo en su pelo.

James bautizó a Elizabeth Caroline el sábado por la mañana, y luego vino a casa. Mary, Anna y Edward ya se han marchado. Antes de que se marchara la segunda, recogí su felicitación para su prima Fanny.

Ayer llegó una carta para mi madre de Edward Cooper que anunciaba, en vez del nacimiento de algún niño, una entrada de

Edward Cooper

ingresos; la Sra. Leigh le ha pedido que acepte el rectorado de Hamstall-Ridware en Staffordshire, que quedó vacante tras la muerte del Sr. Johnson. Entendemos por su carta que tiene intención de quedarse a vivir allí, lo que es una muestra de su sabiduría. Stafforshire está bastante apartado, por lo que no les volveremos a ver hasta dentro de unos quince años, cuando vengan a presentarnos a las Srtas Cooper, unas niñas agradables, alegres, guapas e ignorantes. La retribución es de unas 140 libras al año, pero quizás se pueda mejorar. ¿Cómo podrán llevar los muebles de los vestidores hasta allí de manera segura?

Parece que nos estamos quedando sin primos muy rápidamente. Una se ha incorporado a la familia, la otra ha fallecido, y el tercero se va a Staffordshire. No sabemos nada de la disponibilidad de algún otro ingreso. No tengo la más mínima idea de si Fulwar lo ha conseguido. Lord Craven probablemente tiene otros contactos más íntimos por esa parte de la familia que los que tiene ahora con sus parientes de Kintbury.

Nuestro baile del jueves fue bastante escaso: tan sólo ocho parejas y 23 personas en la sala. Pero no fue culpa del baile, ya que nos vimos desprovistos de dos o tres familias por la repentina enfermedad del Sr. Wither, que tuvo un ataque esta mañana en Winchester con la misma queja alarmante que ya tuvo previamente. Se envío un correo expreso desde allí a la familia: Catherine y la Srta. Blachford estaban cenando con la Sra. Russell. El malestar de la pobre Catherine debió de ser considerable. La convencieron para que esperara a los Heathcote que venían desde Wintney, y luego marcharse con ellos dos y Harris directamente a Winchester. Supongo que el peligro que corre con esa enfermedad es bastante grande. Pero se está recuperando rápidamente de este ataque, y estará lo suficientemente bien para regresar a Manydown, me imagino, en unos pocos días. Resultó ser un interesante tema de conversación en el baile. Pero nos privó no solamente de los Bigg, sino también de la Sra. Russell, de los Bolton y de John Harwood, que también estaban cenando allí, y del Sr. Lane, que se mantuvo al margen por estar relacionado con la familia. ¡Pobre hombre! Me refiero al Sr. Wither. Su vida es tan útil, y su carácter tan respetable y valioso, que realmente creo que hubo bastante sinceridad en la preocupación general expresada hacia él. Nuestro baile estuvo compuesto principalmente por los Jervoise, James Digweed, J. Lyford y el Sr. Briggs, un amigo de éste último. Sin embargo, pasé una tarde muy agradable, aunque probablemente descubras que no había una razón particular para ello. Pero no creo que merezca la pena esperar a que llegue el divertimento hasta que surja una oportunidad real para ello. Mary se portó muy bien, y no estuvo inquieta en absoluto. Para la historia de sus aventuras en el baile te refiero a la carta de Anna.

Cuando vuelvas a casa tendrás que hacer varias camisas para Charles. La Sra. Davies le obligó a comprar una pieza de tejido irlandés cuando estuvimos en Basingstoke. El Sr. Dayish espera haber recibido para entonces el servicio encargado al Capitán Austen.

Martes 22 de Enero.-

Tu carta me ha gustado y me ha divertido mucho. Tu ensayo sobre las quincenas felices es muy ingenioso y lo de la piel de conejo me hizo reír bastante. Cada vez que me ocurra una desgracia, ¡cuántos chistes tendrán mis conocidos la oportunidad de hacer a mi costa! O de lo contrario, moriré con una terrible deuda con ellos a cargo de su entretenimiento.

Se me empezó a ocurrir antes de que lo mencionaras, que había estado algo silenciosa respecto a la salud de mi madre, pero pensé que no tendrías dificultad en adivinar su estado exacto, pues ya has sido capaz de adivinar cosas mucho más extrañas. Está tolerablemente bien. En general, mejor de lo que estaba hace unas semanas. Ella misma te diría que ahora tiene un tremendo resfriado de cabeza, pero ya no tengo mucha compasión por los que vengan sin fiebre o una garganta irritada.

Nuestro hermanito particular consiguió una plaza en la diligencia anoche y supongo que estará ahora en la ciudad. No tengo ninguna objeción que hacer a que compres nuestros vestidos allí, pues tu imaginación ha creado la imagen exacta del que necesito para hacerme feliz. Haces que me sienta avergonzada por el progreso que has hecho con las labores, pues yo todavía no tengo la seda. Debes de conseguírmela en la ciudad o en Canterbury, y tiene que ser mejor que la tuya.

Pensé que Edward no aprobaría que Charles llevase el pelo corto y sin empolvar, y más bien deseaba que lo

Barco HMS Cleopatra, del que era Capitán Charles Austen

hubieses mantenido en secreto por el momento, no fuera que le afectara a su estado de ánimo, o retrasara su recuperación. Mi padre le envía un cerdo de Cheesedown. Ya ha hecho la matanza pero no pesará más de 57 kilos. La estación está demasiado avanzada como para que pueda conseguirle uno mayor. Mi madre tienen intención de pagar ella por la sal, el adobo, la manteca, y la molestia de pedir que se curen las costillas. Se nos ha muerto un cordero.

Te felicito por la buena suerte del Sr. E. Hatton. Supongo que el matrimonio estará ya al caer. Saluda de mi parte a la Srta. Finch. ¿En qué fecha de Marzo podemos esperar tu regreso? Empiezo a cansarme bastante de tener que responder a las preguntas de la gente sobre el asunto e, independientemente de esto, estaré muy feliz de verte de nuevo en casa, y si además podemos conseguir que venga Martha y escaquearnos un poco…  ¿quién será más feliz que nosotras? Quisiera ir a Ibthorp dentro de unos quince días.

Mis ojos están bastante bien, gracias, de nada.

Miércoles 23 de Enero.-

Le deseo a mi querida Fanny un cumpleaños muy feliz, y que cada año pueda disfrutar de tanta alegría como la que tiene ahora con sus camitas de muñecas.

Acabo de tener noticias de Charles, que ahora debe de estar en Deal. Va a ser Teniente Segundo, y está muy satisfecho. El Endymion ha llegado a las Downs, y esto también le satisface bastante. Espera ser enviado en breve al Sheerness, pues el Tamar no ha sido reparado.

Mi padre y mi madre eligieron anoche la misma pareja para ti, y les gusta mucho la idea. Él es uno de los preferidos de mi madre.

Afectuosamente tuya.