Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 22 años)

Miércoles 24 de Octubre de 1798

De Dartford (Posada “Bull and George”) a Godmersham

Mi querida Cassandra:

Supongo que ya habrás oído por Daniel (NT: el cochero de su hermano Edward), lo bien que fuimos de tiempo para llegar y abandonar Sittingbourne, y lo bien que nuestra madre aguantó el viaje hasta allí. Ahora soy capaz de enviarte las mismas buenas noticias sobre ella. Estaba muy poco fatigada cuando llegamos aquí, se reconfortó con una agradable cena y ahora parece bastante recuperada. Faltaban cinco minutos para las doce cuando abandonamos Sittingbourne, desde donde nos adjudicaron un par de caballos famosos que nos llevaron a Rochester en una hora y cuarto. El mozo parecía determinado a demostrar a mi madre que los conductores de Kent no eran siempre aburridos, y realmente condujo tan rápido como Cax (NT: una broma familiar). Nuestra siguiente parada no se realizó de forma tan expeditiva; la carretera era lenta y nuestros caballos muy indiferentes. Sin embargo, íbamos tan bien de tiempo, y mi madre estaba aguantando el viaje tan bien, que la expedición no nos pareció tan importante. E incluso así, tardamos poco más de dos horas y media en llegar hasta allí, y apenas habían dado las cuatro cuando hicimos parada en la posada.

Mi madre bebió algo en Ospringe, y luego en Rochester, y también comió pan varias veces. Para llegar a nuestras habitaciones tenemos que subir dos tramos de escaleras ya que no pudimos ser acomodadas con una salita de estar y dormitorios en la misma planta, tal y como era nuestro deseo. Tenemos una habitación con una cama doble y una individual. En la primera vamos a dormir mi madre y yo. Dejo que adivines quién va a ocupar la otra (1). Nos sentamos a cenar un poco después de las cinco, y tomamos algunos filetes de vacuno y pollo hervido, sin salsa de ostras.

Debería de haber empezado mi carta poco después de nuestra llegada si no hubiera sido por una pequeña aventura que me impidió hacerlo. Después de llevar aquí un cuarto de hora, nos dimos cuenta de que mi equipaje, tanto de vestir como de escribir, se había colocado en un carruaje que estaba preparándose para salir cuando llegamos, y estaba siendo transportado hacia Gravesend de camino al Caribe. Nunca antes una propiedad mía había tenido tanto valor, pues en mi caja de escritura se encontraba todo mi capital en este mundo, a saber 7 libras, así como la delegación (NT: el permiso para cazar aves en una finca privada) de mi querido Harry. El Sr. Nottley inmediatamente envió a un hombre a caballo tras el carruaje, y en media hora tuvimos el placer de seguir siendo tan ricos como de costumbre. Pudieron darles alcance cuando estaban todavía a dos o tres millas.

Mi recuento del día ha sido mucho más agradable en todos los sentidos de lo que yo esperaba. No ha habido demasiada gente y no he sido en absoluto infeliz. Tus observaciones con respecto a la meteorología que íbamos a tener fueron muy amables a la vez que efectivas. Nos calló un fuerte chaparrón al salir de Sittingbourne, pero después las nubes desaparecieron, y tuvimos una tarde brillante y cristalina. Mi padre está ahora leyendo “Midnight Bell”  (de Francis Lathom, 1798), que tomó prestado de la biblioteca, y mi madre está sentada frente a la chimenea.

Todavía no se ha previsto qué camino tomaremos mañana. Ninguno de nosotros tiene muchas ganas de pasar por Londres, y si el Sr. Nottley nos deja elegir, creo que iremos a Staines a través de Croydon y Kingston, que será mucho más bonito que ir por ningún otro camino. Pero él insiste en que vayamos por Clapham y Battersea. ¡Que Dios os bendiga a todos!

Con todo mi afecto.

Me inclino a pensar que “itty Dordy” ( “Little georgy”, George, el segundo hijo de su hermano Edward que había nacido en 1795) no me olvidará hasta al menos dentro de una semana. Dale un beso de mi parte.

(1) En este viaje iban el padre, la madre y ella. Si la madre y Jane dormían en la cama doble, lógicamente la individual era para el padre. No es una solución muy descabellada pues supongo que para una chica de 22 años estar durmiendo en la misma habitación que sus padres con ellos en la otra cama, debía de ser algo embarazoso (para ambas partes), y más en aquella época en que las cuestiones de dormitorio eran excesivamente privadas a íntimas.

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Viajar en los tiempos de Regencia

Fuente:

LeFaye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Oxford University Press

»

  1. […] mujer de Edward y su bebé, nacido el 10 de Octubre), los grandes y los pequeños. Que mi querido Itti Dordy (el pequeño George de tres años)se acuerde de mi me produce mucho placer. Un placer de lo más […]

  2. […] Menciona una visita a Kent, que ella data catorce años antes, en la posada Bull and George. La memoria pareció fallarle a Jane, pues de hecho ocurrió diez años antes, como queda constancia en la carta que ya vimos en su día, de 1798 (ver aquí). […]

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