Reseña de “Agonía y Esperanza”, actualización del libro Persuasión de Jane Austen, por Fernando García Pañeda.


Los que me seguís desde hace tiempo ya conocéis mi espíritu “anti-secuela, -precuela, -o lo que sea que se cuela”, en torno a Jane Austen, excepto muy honrosas excepciones. Y hoy os quiero traer una de éstas últimas, con la esperanza, que no agonía, de que entendáis por qué.

Aunque ya tenía conocimiento de las intenciones de Fernando García Pañeda, hace apenas unos días recibí el libro (por cierto, con una preciosa dedicatoria, “gracias Fernando, el honor es, sinceramente, mío”), al que finalmente tituló “Agonía y Esperanza”. Ya sabéis… por aquello que dice Frederick Wentworth a Anne Elliot en su famosa carta: “I am half agony, half hope…” (y yo ya me he derretido…. ¡qué carta!).

Este libro tiene muchas cosas buenas, pero vamos a empezar por el principio.

1.- No se trata de una secuela, sino de un “remake” o actualización de Persuasión. Es decir, nos va a contar prácticamente la misma historia, pero en un contexto actualizado a nuestros días del s. XXI, con crisis económica muy oportunamente traída al caso. En lugar de Bath, Fernando nos lleva a un contexto igualmente mágico: Venecia. Pero no una Venecia romántica ni llena de tópicos, sino una Venecia de estar por casa… que acaba convirtiéndose en el marco perfecto para una preciosa historia de amor;

2- La historia nos la cuenta Frederick, o Frédéric, algo que supone auténticamente un valor añadido. Como ya he comentado en Facebook, esta perspectiva de los sentimientos de Frédéric (Freddy, para sus más allegados) nos hace comprender más amplia y profundamente al Frederick de Jane Austen. Todo ese paisaje interno por el que no transita Jane, nos es presentado por Fernando: los bloqueos, las reflexiones, las reacciones, los sentimientos, a veces confusos que llevan al error, otras veces transparentes, que llevan a la corrección del mismo. Lo que uno no entiende en el Fréderick de Persuasión, se despliega como un libro abierto en el Fred de Agonia y Esperanza. Simplemente, genial.

3- Fernando ha cuidado con muchísimo esmero el mantener el mismo tono de contención que utiliza Jane. Y de plasmar una novela realista, que no romántica, con la que cualquiera podemos identificarnos. Sin duda, el libro está lleno de sentimientos, de todo tipo según de qué personaje se trate, pero sin ninguna estridencia. Y, al igual que Jane, no ha de recurrir al drama para hacer que empaticemos con los protagonistas y, en ocasiones nos dé una punzada en el estómago, o sigamos sumergidas en la historia cuando se hace una pausa en la lectura del libro. En mi caso, no dejaba de vagar por los escenarios de Venecia, pero sobre todo por los escenarios íntimos de Fred y Anne, mientras recorría los pasillos de Leroy Merlin en busca de una botella de aguarrás para mis bricoleos variados. Imposible dejar de pensar en su historia, con o sin libro entre las manos. Al igual que Jane, Fernando ha sabido llegar también hacer tambalear nuestros sentimientos.

4- Tomad nota de este término: elegancia emocional. Un guante muy bien recogido por parte de Fernando, de la maestra en la materia, Jane. Elegancia para saber corregir los errores; elegancia para saber reconocerlos; elegancia para no herir como consecuencia de las propias frustraciones; elegancia para permitir al ser amado que nos corresponda desde la libertad y sinceridad de sus sentimientos. Algo que por cierto, no es nada fácil y, por lo tanto, es todo un arte.

5- Reconoceréis cada capítulo de la novela Persuasión. Misma cadencia, mismos acontecimientos, mismos personajes… pero no estaréis leyendo lo mismo. En esta historia podemos identificarnos los habitantes del s. XXI. No en el qué, que no ha variado a lo largo de los siglos, y permanece intacto en ambas novelas, sino en el cómo, resuelto muy inteligentemente por la pluma de Fernando. Ir resolviendo la trama actualizada es un trabajo muy complejo, que nos hace recordar que Jane estructuraba y pensaba mucho sus novelas. Algo que, sin duda, Fernando nos podrá explicar de propia voz.

6- Además, como ocurre con todos los escritores, Fernando nos regala con pinceladas de su propia experiencia personal: la música, las calas de alguna isla lejana, y tantos vocablos que os invito a saborear como se saborean las cosas buenas: con calma, concentración y deleite.

Sí, me ha gustado mucho. Y tengo que reconocer que, una vez más, al leer la carta de Frédéric a Anne, se me ha escapado alguna lagrimita.

Espero que, por lo menos, os guste tanto como a mí.

Fernando, dos sugerencias:

  1. ¿Podrías traducirla al inglés? Creo que, simplemente, la adorarían…
  2. Espero que a algún productor inteligente se le ocurra llevar esta historia al cine….

Y, por cierto, ¡MAÑANA FERNANDO ESTARÁ FIRMANDO EJEMPLARES EN NUESTRA SESIÓN DE LA CASA DEL LIBRO, EN PASEO DE GRACIA, BARCELONA!

¡¡Estamos que lo tiramos, oigaaa!! (Lo siento, Fernando, esto no me ha quedado nada, pero nada, elegante…. 😀 )

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  1. MElenaF dice:

    Hermosa reseña. Y por supuesto, ojalá pronto pueda leer la novela…

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