15 Julio 1816. Carta de Jane a su sobrina Caroline. Las mujeres no cumplimos años ya desde el siglo XVIII, por lo menos…


¿Jane coqueta? Pues sí, quién lo iba a decir… Yo pensaba que esas cosas de que “a una mujer no se le pregunta la edad”, etc., era algo más reciente. Pero ¡voilà! me equivocaba… Aquí tenemos a Jane resistiéndose al paso del tiempo y, tal y como nos gustaría a todas, deteniendo el calendario en una edad más que aceptable… eso sí, con su ironía particular.

Me gusta especialmente esta Jane disfrutando de todos sus sobrinos, grandes y pequeños. Pero, vamos, que James Edward y ella se adoraban, es más que evidente… En la época de esta carta, J. Edward, que nació el 17 de Noviembre de 1798, tenía 17 años, camino de 18…

Espero que disfrutéis de esta carta que, hoy, ahora, hace exactamente doscientos años, Jane le estaba escribiendo a su sobrina Caroline… ¡Ah! y, por cierto, el mal tiempo que tenían en la última carta, ya parece haber mejorado pues Mary Jane ni se molestó en subir a contestar a su prima Carolina… Se debía estar demasiado bien de puertas para afuera…

Carta de Jane a su sobrina Caroline (Jane tenía 40 años)

Lunes 15 de Julio de 1816

Mi querida Caroline,

He seguido tus indicaciones y tu caligrafía me ha parecido admirable. Si sigues mejorando tanto como hasta ahora, quizás no me vea obligada en absoluto a cerrar los ojos en los próximos seis meses.

Me ha entretenido mucho tu historia de Carolina y su vetusto padre, me hizo reír a carcajadas, y me complace especialmente que haya tanta vida en un tema tan absurdo como la descripción habitual del padre de la heroína.  Le has hecho completamente justicia, y por decir que falta algo, quizás podías haber dado más información sobre el matrimonio a los 21 años del venerable anciano, y de su paternidad a los 22.

Tuve la oportunidad de trasladar tu carta a Mary Jane, y tan sólo tuve que lanzársela por la ventana mientras estaba retozando en el patio trasero con tu hermano. Te da las gracias por la misma, y responde a tus preguntas a través de mi persona. Tengo que decirte que el tiempo que ha pasado en Chawton ha sido ciertamente muy agradable, que no echa de menos a Cassy tanto como esperaba, y que por lo que respecta al Templo de Diana, se avergüenza al decir que no se ha empleado en ello desde que te marchaste. Se alegra de que hayas visto de nuevo a Fanny. Supongo que lo habrás llevado durante tus estancias sin saberlo y, si te hizo cosquillas, creyó que era simplemente un piojo.

La visita de Edward nos ha proporcionado un inmenso placer a todos. No ha perdido nada de su buena calidad ni de su buen aspecto, y lo único que ha cambiado es que ha mejorado al ser unos meses mayor que la última vez que lo vimos. Se está acercando mucho a nuestra propia edad, pues ya sabes que nosotras no cumplimos años, por supuesto.

james edward austen leigh joven

(la firma está cortada)

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press
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  1. Maria dice:

    Me encanta q “por supuesto no cumple años” y se acerquen a su edad

    • ¡Quién se habría imaginado a Jane Austen asi! ¿verdad? Aunque yo creo que también es una ironía respecto a lo que debía ya ser un chascarrillo habitual entre las mujeres de la época, que pretendían estar jóvenes y bellas “in eternum”… 😀 😀

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