MP Capítulo 16

Sinopsis

Fanny se queda muy tocada con lo ocurrido, especialmente con la presión de su primo Tom, y que su tía Norris la recordara su situación de inferioridad y el agradecimiento que debía hasta al aire que respiraba. La verdad es que Edmund tampoco había dado la talla en defenderla, y realmente ella ahora temía que llegara un nuevo día..

Jane Austen aprovecha para describir la importancia que tiene el cuarto de lectura para Fanny, pues es el lugar donde ella encuentra la paz de su espíritu. Aprovecha la escritora para recordarnos que en casa de los Bertram se la había menospreciado de todas las maneras posibles… y había tenido que resignarse a todas ellas. Tan sólo Edmund y, a veces, Lady Bertram, habían salido en su defensa. Pero Fanny, para recuperar su equilibro, sabía quedarse con lo que realmente merecía la pena. Una superviviente nata.

Fanny duda sobre la propiedad de llevar a cabo la obra teatral y, al final, se impone lo que en psicología conocemos como uno de los principios de persuasión, formulado por Robert Cialdini: la reciprocidad. Dado que ella había recibido tanto de sus primos, ella les “debía” a su vez algo a cambio, a pesar de que su higadillo se encogía como una uva pasa.Edmund y Fanny

Y ocurre lo inesperado: Edmund se acerca a Fanny para conocer sobre su opinión. Ambos tenían las mismas dudas, y juntos iban a discutirlas. Pero las motivaciones de Edmund eran bien diferentes.

La propuesta de que el papel de Anhalt, el clérigo enamorado de Amelie, que iba a ser representada por Mary Crawford, fuera para un vecino, le pareció a Edmund que ya se estaban pasando de la raya. Pero sobre todo porque ponía a Mary Crawford en una situación indecorosa, al tener que insinuarse ante prácticamente un extraño. No, Edmund en ese momento se iba a convertir en su superman, y evitaría tal bochorno para la pobre Mary. A pesar de haberse negado desde el principio a la obra, salvar a la dama de tal apuro le parecía más honorable que mantenerse en su criterio hasta el final. ¡Bravo, Edmund! Y encima intentaba convencer a Fanny que tenía razón.

Cuando ésta le dice que lamenta verle arrastrado, él lo justifica haciendo ver que en realidad está haciendo un enorme sacrificio por salvar la reputación de Mary Crawford. Un mártir con todas las letras.

Y el remate del tomate es que pretende que a Fanny le parezca bien. ¡Pobre chica! El caso es que finalmente no accede, pero un pequeño halago hacia Mary Crawford hace que Edmund se lo tome como un “que sí”, sin dejarla terminar la frase. Una vez liberada la tensión, se muestra atento con Fanny recomendándola que no se resfríe en su bonito cuarto. ¡Muy amable, Edmund!

Pero Fanny sabe cuál es la razón de fondo: los sentimientos hacia Mary Crawford. Nada podía hacerla sentir más desgraciada. Ni siquiera si tenía que intervenir o no en esa estúpida obra de teatro.

Análisis y Reflexiones

Me gusta la idea de que Jane Austen crea conveniente que para una buena reflexión, sea necesario un paseo o estar en movimiento. En todos sus libros pone a sus personajes a caminar cuando tienen que ser agudos o reflexivos. En este caso, Fanny se cambia de habitación a otra más grande para poder caminar de un lado a otro y poder pensar con claridad. Está demostrado que el paseo activa la sangre hacia el cerebro, lo que permite que éste funcione mejor.

Este capítulo es todo un tratado de cómo recuperar la calma y presencia de espíritu con las cosas más simples y pequeñas; cuál es la actitud correcta ante una situación difícil. Jane Austen nos regala, como es habitual en ella, con el pequeño gesto, con la importancia de las cosas sencillas y cercanas, que nos devuelven al equilibrio si tan sólo sabemos prestarlas atención y valorarlas como corresponde.

Edmund está coladito por Mary Crawford y aunque intenta que no se le note, se inventa todo tipo deEdmund y Mary argumentos para satisfacerla. Desde luego, ante Fanny, queda a la altura de cualquiera de la familia Bertram pues finalmente es capaz de dinamitar sus principios más elementales por un par de enaguas. Tampoco es que el pobre Edmund haya hecho algo que no sea de lo más normal desde que el mundo es mundo…

Edmund se vende ante Fanny como un mártir. ¿Mártir? Quizás no encuentra otra forma de justificar que, en realidad, el escarceo junto a Mary Crawford le resulta más que apetecible. Aunque solamente sea para que ella vea lo bueno que es. Se trata de esos errores bienintencionados que Jane Austen describe con maestría y que se encarga de probar que no son más que errores flagrantes que en algún momento hay que tener la humildad de saber corregir.

En cualquier caso, ni se plantea que la propia Mary Crawford tenía en su poder haber dicho NO como estaba haciendo Fanny. Ya se sabe que el amor es ciego… y en estos momentos Edmund tenía la vista bastante nublada ya…

Edmund sabe que se está equivocando, y necesita que Fanny le haga un centrifugado de conciencia. Si ella lo aprueba, él podrá respirar tranquilo. Lo que no está bien es que la fuerce a que le parezca correcto. Una cosa es pedir opinión y, otra, imponerla. Edmund estaba cometiendo un segundo error consecuencia del primero.

Fanny ni siquiera tuvo que asentir. Una frase positiva hacia Mary Crawford por su amabilidad la noche anterior fue suficiente para que Edmund “admitiera pulpo como animal de compañía”. Es decir, para convencerse a sí mismo de que Fanny estaba de acuerdo. Tercer error, interpretar lo que los demás no han dicho, para apaciguar su ansiedad. Vamos bien Edmund, muy bien…

Y Fanny consciente de que todo es debido a los sentimientos que tiene su querido Edmund por Mary Crawford… Se sentía desgraciada. Ahora cualquier cosa derivada del teatro, le daba exactamente igual. Su corazón se estaba haciendo pedazos y no podía evitarlo.

Frases Geniales

.- No estaba en el poder de miss Crawford conseguir, con su conversación, que Fanny olvidara realmente lo que había sucedido

.- (La Tía Norris sobre la habitación de Fanny) …quedó medianamente resignada a que ésta hiciera uso de lo que nadie más quería…

.- (Reflexión de Fanny) … el conjunto aparecía ahora tan perfectamente fundido, con unos matices tan bien armonizados por la distancia, que toda pretérita aflicción tenía su encanto.

.- (Reflexión de Fanny) … se inclinó a desconfiar de la autenticidad y pureza de sus propios escrúpulos (por cierto, mal hecho. Nota de HdeJ)

.- (Edmund al decidirse a representar al papel de Anhalt) … A ningún hombre puede gustarle verse llevado a una situación que lo haga aparecer tan inconsecuente.

.- (Fanny a Edmund) … Lo siento por miss Crawford, pero todavía siento más verte arrastrado a hacer algo contra lo que te habías pronunciado… Será un gran triunfo para ellos.

.- (Reflexión de Fanny) ¡Edmund tan inconsecuente! ¿No estaría engañándose a sí mismo? ¿No estaría en un error? ¡Ah, todo se debía a miss Crawford!

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