“Jane Austen: grande entre los grandes y más de moda que nunca”, de Miguel Galván. El Caleidoscopio.


Jane Austen: grande entre los grandes y más de moda que nunca

de José Miguel Hernández Galván

El Caleidoscopio

Jane Austen fue una escritora inglesa que si viviera entre nosotros tendría 236 años, sin embargo, está más sana y de moda que nunca: películas sobre sus novelas, reediciones especiales de sus libros, reescrituras libres tan peculiares como Orgullo y Prejuicio y Zombies o Sentido y Sensibilidad y Monstruos Marinos, publicaciones de sus cartas, de sus escritos infantiles y juveniles… Llegando a toda clase de personas sin distinción de sexo, condición ni edad: a eruditos y aficionados, a lectores avezados y noveles;   todos los días y a cualquier hora. Jane Austen fue una escritora de altos vuelos, dejó un legado influyente para la literatura posterior y rompe el tópico de que el verdadero talento se queda en el círculo académico y no llega al gran público. Pero, ¿qué le hace ser tan vigente en la actualidad? ¿Porqué su buena fortuna con la posteridad?

Jane Austen fue la séptima hija de ocho en total y, junto a Cassandra -su adorada y confidente hermana mayor-, las únicas mujeres de una familia inglesa, país donde nació el 16 de diciembre de 1775. Su vida literaria y familiar se fusionó desde el principio: su padre tenía una gran biblioteca donde pasaba muchas horas leyendo desde su más tierna infancia, desde la cual demostró estar capacitada para el arte de contar: escribía cuentos e historias para el divertimento de su familia con una imaginación desbordante, incluso sobre heroínas y princesas que se emborrachaban, robaban y asesinaban, temáticas que nunca más veríamos en su obra adulta. Nunca se casó -tuvo varios pretendientes e incluso aceptó, para luego rechazar, un matrimonio- y mucho se ha debatido sobre el tema: si sacrificó su felicidad por amor al arte, por convicción o por causas del destino; posiblemente no lo sabremos nunca, lo que si sabemos es que algún hombre perdió una gran mujer pero, por contra, la humanidad ganó una escritora sin igual: en la época victoriana casarse para una mujer significaba prácticamente renunciar a cualquier interés que no fuera el marido y la familia.  Murió el 18 de julio de 1817 a la edad de 41 años – de no haber muerto tan joven quien sabe cuantas más obras maestras nos hubiese regalado-.
Publicó seis novelas: Orgullo y Perjuicio, Sentido y Sensibilidad, Mansfield Park, Persuasión,  La Abadía de Northanger y Emma. Su temática gira en torno a la clase media-alta inglesa: sus relaciones, ociosidad, conflictos, amores,  matrimonios… Con ello creo un universo literario lleno de historias y  personajes. Ella misma escribió sobre la heroína de Orgullo y Prejuicio: “Debo confesar que creo que Elizabeth Bennet es una de las criaturas más encantadoras que hayan aparecido impresa, y no se como podré tolerar a aquellos que no la quieran”; ciertamente es difícil no caer rendido a los encantos y la inteligencia de sus héroes y heroínas, sobre todo de estas últimas, las cuales poseían una envidiable capacidad de libertad interior.
Otra de las grandezas como escritora de Jane Austen -personalmente la considero única en esta faceta- es su enorme capacidad para mostrarnos, por medio de los diálogos, la personalidad y la psicología de los personajes. Escucharlos hablar es ir conociéndolos poco a poco para amarlos u odiarlos,  comprenderlos o desaprobarlos, saber de sus virtudes y defectos… es como si cobrasen vida propia y participaras con ellos; algo realmente fascinante y gratificante. A esto se le suma una facilidad inusual para la objetivad, un distanciamiento hasta de los personajes más antipáticos, dejando en nuestras manos el análisis personal. Difícil no dejarse atrapar por su mundo.
Era muy irónica, una ironía muy sutil y profunda, así como divertida y cómica; unas muestras: En Emma, su heroína, Emma Woodhouse, una chica muy inteligente y casamentera, de tanto preocuparse por los amores de los demás descuida el propio -ella sufre pero nosotros nos reímos-;  en Orgullo y Prejuicio, la petición de matrimonio que le hace el reverendo Collins a Elizabeth, anteponiendo los intereses pragmáticos al amor, es tan patética que no ha habido cómico que lo supere.
Sus novelas son tremendamente adictivas, leerlas es querer devorarlas,  incluso cuando las acabas quieres seguir leyendo, redondas y continuas que son, como la vida, como si  los personajes siguieran viviendo dentro del libro. Una maestra de la estructura y el dinamismo, del reflejo de la vida y lo humano por medio de la letra escrita.
Poco se sabe de su vida privada, pero algunas cartas con su hermana Cassandra nos dan muestras de su personalidad. Estas cartas derrochan diversión y están llenas de observaciones, chismorreos, modas,  familia, amigos… ella misma lo llamaba “importantes naderías”, una muestra de su gracia y optimismo ante la vida: sabía darle importancia a lo que, por cercano, a veces se nos olvida apreciar, sin dejar de reír ante ello.
Creo que Jane Austen era consciente de su inmenso talento y no escribía para nadie en particular sino para el mundo entero. Por eso, su lectura es satisfactoria a cualquier nivel, así como vigente antes, ahora y por siempre. Estaba por encima de tópicos, pseudo debates y prejuicios, por eso ninguna crítica ha podido con ella ni podrá, todas se han quedado en el camino: su escritura es universal y su inteligencia superior.
El nombre de Jane Austen nunca apareció en vida de la escritora en la portada de sus libros, pero su querido y favorito hermano Henry, en un ataque de orgullo por el talento de su hermana, no resistió y lo hizo público antes de morir. Una especie de justicia poética final. Aunque me imagino a Jane Austen dándole la justa importancia, sabiendo que su legado era imperecedero, que nos había devuelto lo que el genio le dio y era su obligación: un regalo escrito y eterno para disfrutar en cualquier momento. ¿Quieres algo clásico y moderno a la vez? Ponte en sus manos, Jane Austen se encargará de ello.
Fuente:
Caleidoscopio
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  1. MElenaF dice:

    Qué bonito… Siempre son bienvenidos los homenajes a nuestra querida Jane!

    • Siii, además, me gusta que sean de gente que habla en castellano, pues siempre parece que vamos detrás de lo que dicen las publicaciones en inglés (y algunas son autenticas barbaridades). Además, Miguel suele visitar bastante la página de Facebook. ¿Te has pasado ya por allí? Tienes el botón a la izquierda… 🙂

      • MElenaF dice:

        No, no he pasado, Mila. Tengo una especie de rechazo a facebook y twiter, parte racional y parte irracional. Recién hace cosa de 1 mes abrí una cuenta en facebook porque sino estaba afuera del mundo (cuenta que usa más mi hija de 10 años que yo para chatear con una amiguita, ya que por el momento no dejo que ella abra una propia. No creo que una niña esté en capacidad de manejar estas cosas). Tuve mi primera sensación de rechazo cuando me empezó a preguntar si conocía a una y otra persona, gente que está en mi lista de contactos del mail. Lo sentí como una invasión a mi privacidad que no me gustó para nada. Luego, me llueven mensajes de gente que quiere ser mi “amiga”, por ej. personas que conocí hace años, y que no fuimos amigos en su momento, cuando teníamos la posibilidad de contactarnos face-to-face… No sé, me suena todo como muy ficticio, como que la gente acumula amigos como souveniers, y a mí no me van esa clase de relaciones. Claro que una página temática como de la estamos hablando es otra cosa! (me voy a meter, me voy a meter), pero es que como te digo, es un mundillo al que me niego (por ahora, al menos).

      • Cómo te entiendo…. pero una vez que aprendes a que no tienes que aceptar a todo el mundo, e incluso puedes rechazar lo que no te guste… ¡puedes sentirte como en casa! Yo me he resistido, y todavia me hago un lío, pero hay que estar…. 😉

  2. MElenaF dice:

    Sí, sí… no me puedo negar a la realidad. Es como negarse a usar internet o a prender la televisión. Todo lo que hay en este mundo es bueno o es malo según como lo manejemos. Besos!!

  3. Cinthia dice:

    ¿Por qué? ¿Por qué tienen que arruinar un buen artículo mencionando la palabra “v”? Ves como tengo razón, Mila, parece que pocos entienden que Jane Austen NO era victoriana.

    • :-))))) tienes toda la razón, Cin…. ¡Pero para eso estamos nosotras! Para levantar el rodillo cada vez que alguien suelte lo de victoriana o romántica…. Y luego hacer unos buenos scones con una tacita de té. Le diré a José Miguel que pase por aquí a hacer alegatos en su defensa….

      Te agradezco una vez más tus aportaciones….

      José Miguel, no te olvides de que hemos dicho que es un artículo muy bueno…. :-))))))

      • MElenaF dice:

        Sí, no ahuyentemos a quienes hacen tan gratos aportes (errare humanum est)! Yo noté el desliz “victoriano”, pero bueno, en el conjunto no se nota…

      • Y lo bueno es que se puede corregir…!!!!! :-)))))

      • Y encima es chico!!!! Rara avis en el mundo castellano parlante austeniano….

        Eso JM, Jane, victoriana, “¡para NADA!”

  4. Hola a todos, gracias por vuestras palabras e interés. Solo decir una cosa en mi defensa ya que me han reclamado y me han pedido que sea mi propio abogado.

    Yo no digo que Jane Austen sea escritora victoriana sino que vivió en la época victoriana. Técnicamente vivió entre el periodo de regencia que es un puente entre el periodo georgiano y el victoriano. Pero se suele generalizar como victoriano, además, era un artículo para una revista de papel e iba ajustado de espacio.

    Para mí, si me preguntan, Jane Austen es una escritora realista. Que no romántica. Romántica es Emily Brontë, por poner un ejemplo. Su estilo técnicamente no es considerado novela, sino romance: los sentimientos de los personajes están tan marcados e idealizados que son tangibles y se convierten en personajes propios: el odio, el amor, la pasión, los celos…

    Jane Austen pinta la realidad, describe los sentimientos y la personalidad de los personajes por medio del diálogo (era portentosa en ese sentido), también describiendo, pero siempre de una forma objetiva: sacamos nuestras propias conclusiones por lo que vemos y escuchamos.

    Normalmente los vemos desde fuera (a los personajes), o por medio de la visión de la protagonista, también le intercalaba voces en tercera persona (muy dinámica Jane Austen, siempre girando como una noria, como el ciclo de la vida). Donde más nos metemos en la piel de la protagonista ya que interiorizamos sus pensamientos y sentimientos es en Persuasión. Donde da un cambio de registro y demostró eso mismo, que tenía varios registros. Su novela más introspectiva. Una evolución brutal en su carrera literaria. Lástima que fuera su última obra.

    También considero alguna de sus novelas como comedia. Para mi Orgullo y Prejuicio es, básicamente, una comedia (y mucho más). Pero que nadie me malinterprete, que a veces la comedia tiene mala reputación. Y para nada, la comedia puede ser más difícil que el drama, lo que pasa es que este último siempre se lleva la fama. Además, una comedia puede ser realista, como el caso que les hablo. Porque tiene momentos que aunque reales, te ríes. Como digo en este artículo, la declaración del reverendo a Liz no ha habido cómico que la supere.

    Tengo que decir que hoy en día veo mucho intento de imitar los patrones austenianos de Orgullo y Prejucio, en literatura pero en cine sobre todo, intentando adaptarlo a esta época. Pero claro, Jane Austen es mucha Jane Austen. Tengo la sensación de que salvo alguna excepción, todos se quedan en medio de nada. Además de demasiado pomposo y estridente. Jane Austen no lo era. Pero esa es su grandeza. Como ha desafiado al tiempo. Ni lo más moderno de hoy puede ser tan moderna como ella.

    Y yo solo había venido a defenderme un poco, pero ains, siempre me puede nuestra pasión por nuestra querida Jane Austen. La culpa de que les haya interrumpido es de Hablando. Que página más increíble tiene. Da gusto entrar y tomarse un té con ustedes (vaya confianza). ¿Veis? Vine como quien no quiere la cosa y ya me encuentro cómodo entre ustedes.

    Lo dicho, gracias por el interés, los comentarios y por las apreciaciones. De cualquier tipo que sea.

    Chao.

    • ¿Ves cómo lo has hecho genial? Es mas, tenemos frases que añadir a las ya prodigiosas de Victoria Austen. A saber:

      1.- Ni lo más moderno de hoy puede ser tan moderno como ella.

      2.- la declaración del reverendo a Liz no ha habido cómico que la supere. (ni la primera de Darcy, José Miguel….)

      3.- La culpa de que les haya interrumpido es de Hablando (einsss?) 🙂

      Por cierto, de acuerdo contigo en OP como comedia. Y Lady Susan, espectacular.

      Merci por tu respuesta!!! 😉

    • Cinthia dice:

      Gracias por la intervención, muy enriquecedora nuevamente, así que muchas gracias Don Miguel. Sin embargo y espero que pueda perdonar que sea tan terca, pero sigo disintiendo respecto al uso de la denominación victoriana y hasta donde puedo entender, en el único momento en que explica por qué la empleó se encuentra en el segundo párrafo.

      Jane Austen ni era victoriana ni vivió en la época victoriana. En efecto, muchos generalizan, todo lo decimonónico lo echan en el cajón de lo victoriano, pero soy de la opinión que por lo menos los Janeites debemos ser más precisos al respecto, por más que el espacio para hacerlo sea limitado.

      La diferencia entre lo georgiano y lo victoriano no es un mero tecnicismo, había diferencias incluso en costumbres y moral, aunque en Mansfield Park podamos apreciar más o menos que el cambio ya se estaba gestando en la Regencia para llegar al moralismo victoriano.

      Aquí dejo un enlace a un artículo de la revista History Today donde más o menos tratan de esbozar las diferencias entre una y otra era:

      http://www.historytoday.com/nicholas-dixon/georgian-victorian

      Como se apunta ahí, la misma organización de la iglesia anglicana fue muy diferente de como la conoció Jane Austen a como fue en la era victoriana.

      Tampoco la Regencia fue puente entre lo victoriano y lo georgiano, es un subperíodo de la era georgiana. La Regencia en estricto sentido fue de 1811 a 1820, año en que Gorge III murió y su hijo el príncipe de Gales y regente se convirtió en Jorge IV, De la Regencia se venía hablando desde finales de siglo XVIII cuando comenzaron los problemas de salud mental de Jorge III así que de manera laxa se puede decir que abarca las dos primeras décadas de siglo XIX e incluso estirarla para abarcar también el reinado de Jorge IV, Pero realmente el período puente entre la era georgiana y la victoriana lo representa el reinado de Guillermo IV. En 1830 muere Jorge IV y lo sucede su hermano y a la muerte de Guillermo en 1837 entra su sobrina VIctoria.

      Añado también otro enlace donde se puede observar un poco la línea de tiempo, la Regencia, aunque no se marca, está dentro del período del reinado de Jorge III, asi que así se pueda ver con más claridad que no es un período puente entre las otras eras, sino que es un subperíodo.

      http://www.historyonthenet.com/Chronology/timelinegeorge.htm

      • Muchas gracias, Cin. Lo más enriquecedor es que, desde los conocimientos que tenemos cada uno desde los distintos ámbitos se completa un puzzle que resulta tremendamente apasionante.

        Por cierto, Cin, te “espero” en la entrada de hoy, sobre Fanny Burney… ¿sabes tu algo de eso?

      • MElenaF dice:

        Gracias, Cinthia, por el link al artículo donde se explican las diferencias entre las eras georgiana y victoriana. A mí, que soy una gran ignorante del tema, me ha venido genial para aprender un poquito más…

      • Los dos enlaces están genial, de claros y sencillos a la vez….

      • Gracias Cinthia. Agradezco tu esfuerzo. Además, estoy aprendiendo historia. Lo digo como elogio.

        No obstante, este artículo tuvo salida en un fanzine local, hace unos 3 años. Mi intención era llegar a un público general. Y sobre todo intentar contagiar a los que no conocen a Jane Austen, o los que no la han leído, para que se introduzcan en su obra.

        Y aunque no sea técnicamente la etapa victoriana, en la esencia de la idea no me equivoco: que las mujeres en esa época cuando se casaban perdían toda capacidad de libertad para emprender otras tareas que no fueran los hijos, el marido y la casa familiar (y así seguramente nos hubiésemos perdido a Jane Austen como escritora). Eso va más allá de cómo se llame la época, o como la llamen los historiadores.

        Para mi eso es lo más importante. Porque el artículo es eminentemente literario. ¿Qué podía haber sido más preciso? Pues seguramente, pero tampoco me podía detener mucho más. Como digo, para mi lo más importante era lo literario. Porque hay quienes leen a Jane Austen y no les interesa lo más mínimo el contexto, simplemente dejarse llevar por sus páginas. Luego hay otras personas que les interesa más y preguntan o se informan. Y luego están personas como tú que saben perfectamente distinguir la época y ya mentalmente lo arreglan.

        De todas formas, la obra de Jane Austen no se caracteriza por el trasfondo histórico. En general se preocupa de la ficción, de los personajes, la psicología, los sentimientos, los amores, la familia, etc… lo cotidiano vaya. O lo que yo llamo la creatividad. Pero política y economía y situaciones como el colonialismo o la revolución industrial casi no toca o muy ligeramente. Y a mi me encanta así. Jane Austen está por encima de ello. Su grandeza es su literatura.

        Sirvan tus palabras como explicación a la época, históricamente hablando que le tocó vivir a Jane Austen. Y como profundización a ese punto. Es un buen complemento. Y muy interesante.

        Gracias.

  5. Eva María dice:

    Estupendo post y estupendos comentarios. A ver austenizamos España y el mundo hispano entre todos y todas, ¡MuA!

  6. MElenaF dice:

    Gracias, Miguel, por tus palabras. Un gustazo compartir un té con vos, y conversar sobre nuestra querida Jane, tema tan inagotable como las veces que volvemos a leer sus novelas.

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