Hace casi tres meses que ha fallecido el padre de Jane. Ella y su madre siguen en Bath, y Cassandra se ha ido a Ibthrop, con Martha Lloyd, para recuperarse, pues estaba bastante desmejorada con todo lo acontecido. Y, cuando llega allí, se encuentra con que la Sra. Lloyd, madre de su amiga y cuñada (Mary estaba casada con James), está a punto de fallecer (el 16 de Abril, apenas 5 días después de escribir esta carta). Este acontecimiento hará que Martha, soltera y sin más hermanos, se vaya a vivir con las hermanas Austen y su madre. El plan era perfecto pues esto permitía a las hermanas Austen atender a las proles de sus hermanos, mientras Martha se encargaba de atender a la Sra. Austen. Más adelante Martha acabaría siendo la Sra. de Frank Austen… y algo más (ver aquí).

La vida en Bath para la madre y la hija en esta primavera de 1805 se reduce a ver a algunos amigos, pasear y ser invitadas a tomar el té. Algunas reflexiones de Jane siguen siendo deliciosas, sabias y actuales, y no dejan de ser, no sólo ocurrencias de ella, sino probablemente el patrimonio de la peculiar, sensata y amorosa familia Austen. Con sus más y sus menos, pero bastante armoniosa.

Esta larga carta nos da muchos datos de la vida de Jane en Bath, a punto de cerrar página de otra etapa de su vida.

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 29 años)

Lunes 8-Jueves 11 de Abril de 1805

De Bath a Ibthrope

Mi querida Cassandra:

¡He aquí un día para ti! ¿Acaso han visto nunca Bath o Ibthrop un día más bonito que este 8 de Abril? Marzo y Abril están juntos, con la luminosidad de uno y la calidez del otro. No hacemos más que pasear y espero que, dentro de tus

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posibilidades, puedas disfrutar de este tiempo tan excelente. Me atrevo a decir que ya has mejorado con el cambio de lugar. Salimos de nuevo ayer por la noche. La Srta. Irvine nos invitó, cuando nos encontramos en el Crescent, a tomar el té con ellos, pero decidí declinar la invitación, pues no tenía claro que mi madre estuviera en disposición de realizar otra visita vespertina tan pronto. Pero cuando le dí el mensaje, la encontré con bastantes ganas de ir, así que, al dejar Chapel, fuimos caminando hasta Lansdown. Estaban allí Richard Chamberlayne y un joven Ripley de la escuela del Sr. Morgan, y nuestra visita transcurrió agradablemente. Esta mañana hemos ido a ver lo bien que lo hacía la Srta. Chamberlayne montando a caballo. ¡Hace siete años y cuatro meses fuimos al mismo centro de equitación a ver la actuación de la Srta. Lefroy! ¡En qué escenario tan diferente nos estamos moviendo ahora! Pero supongo que siete años son suficientes para cambiar cada poro de la propia piel, y cada sentimiento de la propia mente.

Ayer no estuvimos mucho tiempo caminando en el Crescent, pues hacía calor y no había demasiada gente. Así que nos fuimos al campo y pasamos de nuevo cerca de Stephen Terry y de la Srta. Seymer. Todavía no he visto su cara, pero ni su vestido ni su aire tienen la chispa o el estilo del que tanto hablan los Browne. De hecho, más bien al contrario, pues su vestuario ni si quiera es elegante y su apariencia es muy anodina. La Srta. Irvine dice que nunca se le oye articular palabra. ¡Pobre infeliz! Me parece que está de penitencia.

Ha venido a visitarnos la excelente Sra.  Coulthard mientras mi madre estaba fuera, y yo supuestamente debía de estarlo también. Siempre la he respetado como una mujer de buen corazón y afable. También han estado aquí los Browne. He

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encontrado sus notas sobre la mesa.

El Ambuscade llegó a Gibraltar el 9 de Marzo y todo estaba bien, o al menos eso dicen los periódicos. No hemos recibido cartas de nadie, pero espero tener mañana noticias de Edward, y tuyas poco después. ¡Qué felices están ahora en Godmersham! Estaré muy feliz de recibir una carta desde Ibthrop, para estar al tanto de cómo estais todos por allí, especialmente tu. El tiempo es muy bueno para que la mujer de James vaya a Speen, y espero que su visita allí sea agradable. Espero una narración prodigiosa sobre la cena de bautizo. Quizás te permita estar de nuevo en la compañía de la Srta. Dundas.

Martes.-

Recibí tu carta ayer por la noche, y quedo a la espera de que pronto le siga otra en la que me digas que todo se ha terminado. Pero no puedo evitar pensar que la naturaleza luchará de nuevo y resulte en una mejoría. ¡Pobre mujer! Espero que su final se produzca fácilmente y en paz, tal y como hemos sido nosotras testigos. Y creo que así será. Si no hay mejoría, el sufrimiento debe de terminar. Supongo que incluso cualquier consciencia de estar viva había desaparecido cuando me escribiste. Todas las tonterías de las que he estado escribiendo en esta carta y la anterior están fuera de lugar en estos momentos. Pero tampoco me importa demasiado, pues no te hará daño, ni nadie se sentirá atacado por ellas.

Estoy realmente feliz de que puedas hablar tan bien sobre tu propia salud y aspecto, aunque apenas puedo asimilar que esto último sea cierto. ¿Cómo es posible que tras cincuenta millas de viaje se pueda producir un cambio tan inmediato? Aquí tenías muy mal aspecto, y todo el mundo se dio cuenta de ello. ¿Existe el encantamiento en un carruaje tirado por un jamelgo? De haberlo, el de la Sra. Craven se habría encargado de hacerlo desvanecer.

Te estoy muy agradecida por el tiempo y la molesta que te has tomado en el sombrero de Mary, y me alegro de que le haya gustado. Pero me imagino que en este momento se trata de un regalo inútil. ¿Abandonará Ibthrop cuando fallezca su madre? Como compañía, Martha tendrá contigo todo lo que pueda desear. En ese sentido, y en estas circunstancias, tu visita ha sido realmente oportuna, y tu presencia y apoyo de un valor inestimable.

La Srta. Irvine pasó la tarde de ayer con nosotras, y dimos un paseo muy agradable hasta Twerton. Al regresar, nos

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enteramos con cierta sorpresa de que el Sr. Buller nos había visitado mientras estábamos fuera. Dejó su dirección, y acabo de volver de verle a él y a su mujer en su alojamiento en el número 7 de Bath St. Como puedes imaginar, su visita se debe a motivos de salud. Le habían recomendado con frecuencia que viniera a Bath, pero parece que se han decidido a que sea ahora como consecuencia del deseo de su hermana Susan de que se pusiera bajo los cuidados del Sr. Bowen. Me quedé bastante sorprendida después de las últimas noticias de Colyton, tan comprensibles, pero Buller ha empeorado de nuevo desde que me escribió. Su hábito ha sido siempre bilioso, pero mucho me temo que es demasiado tarde para que las aguas le proporcionen alivio alguno. Aunque en conjunto se encuentra mejor que la última vez que le ví en cuanto al ánimo y el apetito, y parece dispuesto a dar largos paseos con tranquilidad, su aspecto es exactamente el de un declive confirmado.

Los niños no han venido, así que la pobre Sra. Buller se encuentra alejada de todo lo que le puede proporcinar entretenimiento. Me gustaría resultarle de alguna utilidad, pero tiene ese tipo de tranquilidad y serenidad de ánimo que siempre parece ser autosuficiente.

¡Qué honor acabo de tener! He sido interrumpida por la llegada de una dama que quería preguntar por el temperamento de Anne, que ya ha vuelto de Gales y está lista para servir. Y espero haberme desenvuelto bastante bien, pues no me ha resultado difícil mantener un carácter tolerable frente a una dama tan razonable. Si tuviera que enviar a una niña al colegio, lo haría con esta persona. Ser racional para todo es muy valioso, especialmente entre la clase de las ignorantes directoras de colegio. Ésta tiene el suyo en la parte superior del Crescent.

Hasta donde te había escrito, he tenido la oportunidad de salir a pasear con mi madre a la plaza de Sr. James y al Paragon. No había ninguna familia en casa. También he estado con los Cook intentando quedar con Mary para salir a caminar esta tarde, pero como estaba a punto de dar un largo paseo con otra dama, es poco probable que nos

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acompañe. Me gustaría saber hasta dónde van a llegar pues me ha invitado a ir con ellas y, cuando me he excusado diciendo que estaba algo cansada y he mencionado que había venido desde la plaza de St. James, ha dicho ella: “Eso sí que es un paseo largo”. Quieren que tomemos el té con ellos esta noche, pero no sé si mi madre tendrá la templanza para soportarlo. Nos hemos comprometido para mañana por la tarde. ¡Qué solicitadas estamos! La Sra. Chamberlayne le expresó a su sobrina su deseo de intimar lo suficiente con nosotras como para pedir que tomáramos té con ella tranquilamente. Y es por ello que nos hemos ofrecido, junto con nuestra quietud, a través del mismo medio. El té y el azúcar que tenemos nos van a durar bastante. Creo que somos ese tipo de personas y compañía que han de ser entretenidas por nuestros conocidos, pues nadie nos puede suponer demasiado ricas. Los Sres. Duncan vinieron ayer con sus hermanas, pero no se les invitó a entrar, lo que me dolió bastante. Por la tarde nos encontramos con el Sr. John, y lamento decir que tiene un terrible resfriado. Todos han tenido terribles resfriados, y ahora le ha tocado a él cogerlo. Jenny está muy contenta de saber que estás mejor, y también Robert, a quien le dejé expresamente un mensaje en ese sentido, pues mi tio ha sido demasiado solemne sobre tu recuperación. Puedo asegurarte que tenías un aspecto muy enfermizo, y no me creo que te hayas recuperado tan pronto. Supongo que la gente cree que te encuentras muy mal, y te mandan sus saludos para animarte.

Jueves.-

Ayer no pude continuar, pues todo mi ingenio y complacencia fueron dedicados a dos cartas para Charles y para Henry. Al primero le escribí a propósito de que mi madre hubiera leído en los periódicos que el Urania estaba esperando en Portsmouth para dirigirse a Halifax. Es una noticia agradable, pues hace tan solo tres semanas que escribiste sobre el Camila. La regata Wallop parecía preferir Nueva Escocia. Escribí a Henry porque recibí carta de él, en la que

Henry y Eliza en la película "Becoming Jane"

me expresaba que quería tener pronto noticias mías. Fue muy afectuoso y amable, a la vez que entretenido, aunque esto no tiene ningún mérito en él, pues no puede evitar ser gracioso. Dice que está bastante contento con el protector, y dice que no sabe si “está más encantado con la idea, o con la ejecución”. Eliza, por supuesto, va a media con él en esto, y también hay un mensaje de cálido reconocimiento por su parte respecto al broche, tal y como esperabas. Henry menciona que ha enviado una de las cartas de la Srta. Gibson a Frank, a través del Gen. Tilson, que está ahora esperando en Spithead. ¿Sería posible que nosotras hiciéramos algo parecido a través del Sr. Turner?. No sabía que la expedición iba a llegar hasta Frank. Otra cosa que Henry menciona y que merece que la sepas: nos ha ofrecido encontrarnos en la costa si finalmente tiene lugar el plan, del que Edward ya le ha dado alguna pista. ¿No hará esto que la ejecución de ese plan sea más deseable y encantadora que nunca? Habla de las peleas que tuvimos el verano pasado con afecto complaciente.

Mary Cooke vino con nosotras de paseo el martes y tomamos el té en Alfred St. Pero no pudimos mantener el compromiso con la Sra. Chamberlayne anoche, pues por desgracia mi madre se resfrió y parece que va a ser intenso. Buller ha empezado a tomar las aguas, así que pronto sabremos si le van a hacer algún efecto.

La Sra. Buller viene con nosotras mañana a la Capilla. Lo pondré como “primero a tu atención”. Espero que ella también lo tenga en cuenta. El resfriado de mi madre hoy no es tan terrible como esperaba. Lo ha cogido principalmente en la cabeza, y no tiene la suficiente fiebre como para que le afecte al apetito. C. Fowle se acaba de marchar en este momento. Ha cogido el número 20, a partir de la festividad de San Miguel.

Siempre tuya.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press
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