Jane y su madre han llegado a Bath. Su padre y Cassandra lo harán más adelante. Cuentan con la compañía de sus tíos y algunos conocidos más. Siguen mirando casas, comprando ropa nueva y poniéndose al día de las tendencias de la ciudad. Los paseos por el campo se han sustituido por los paseos por el canal; los húmedos campos por el polvoriento y seco suelo de la ciudad. Jane está haciendo lo posible por adaptarse, pero sabemos, con la perspectiva de la historia, que estos años son los de su silencio literario… excepto estas cartas.

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 25 años)

Martes 5-Miércoles 6 de Mayo de 1801

De Bath a Ibthorpe

Paragon, Martes 5 de Mayo

Mi querida Cassandra:

Tengo el placer de escribirte desde mi propia habitación en el segundo tramo de escaleras, con todas las comodidades a mi alrededor. Nuestro viaje hasta aquí estuvo perfectamente libre de accidentes o sucesos. Cambiamos de caballos al final de cada etapa, y pagamos en casi todas las carreteras. El tiempo fue muy bueno, casi sin polvo, y para nosotros fue extremadamente agradable, pues no hablamos más de una vez en tres millas. Hicimos la comida principal entre Luggershall y Everley, y ahí percibimos con sorpresa admirada de qué forma tan magnífica se nos había proporcionado sustento. De ninguna manera pudimos consumir más de una quinta parte de la carne. El pepino creo que será un regalo muy aceptable, pues mi tio dice que últimamente ha preguntado por el precio de la unidad, y le dijeron que un chelín.

Tuvimos un carruaje muy limpio desde Devizes. Tenía tan buen aspecto como el de un caballero, al menos como el de un caballero muy desgastado. Sin embargo, a pesar de esta ventaja, tardamos más de tres horas en llegar desde allí hasta Paragon, y ya eran las siete y media según vuestros relojes cuando hacíamos entrada en la casa. Frank, cuya cabeza negra estaba esperando en la ventana de la entrada, nos recibió muy amablemente, y su Señor y Señora no fueron menos cordiales. Ambos tenían buen aspecto, aunque mi tía tosía de manera violenta. Tomamos un té tan pronto como llegamos, y con esto finaliza el relato de nuestro viaje, que mi madre soportó sin ninguna fatiga.

¿Qué tal estás hasta el día de hoy? Espero que hayas mejorado en horas de sueño. Creo que deberías, porque yo me estoy cayendo. Llevo despierta desde las cinco de la mañana o antes. Me imagino que tenía demasiadas ropas sobre mi estómago. Pensé que tenía que hacerlo antes de irme a dormir, pero no tuve el valor de cambiarlas.Tengo más calor aquí sin ningún fuego que últimamente con algunos excelentes.

Bien, así que las buenas noticias se confirman y Martha ha triunfado. Mi tio y mi tía parecieron sorprenderse bastante por que tu y mi padre no viniérais antes. Les he dado el jabón y la cesta. Y ambos han sido recibidos con amabilidad. De todo lo que nos importaba, solamente una cosa no ha llegado bien. Cuando me subí al carruaje en Devizes, descubrí que tu travesaño estaba amarrado. Te pido perdón.

Va a haber solamente un baile más. El lunes próximo es el día. Los Chamberlayne están todavía por aquí, y empiezo a pensar mejor de la Sra. C., y, si no recuerdo mal, creo que tiene la barbilla más larga que de costumbre, y nos recuerda de Gloucestershire cuando éramos dos mujercitas bastante encantadoras.

La primera vista de Bath con un buen tiempo no ha respondido a mis expectativas. Creo que veo mejor si llueve. El sol estaba detrás de todo, y el aspecto de la plaza desde la parte de arriba de Kingsdown era todo vapores, sombras, humo y confusión. 

Creo que vamos a tener una casa en Seymour Street o los alrededores. Mi tio y mi tia están de acuerdo con la situación. Me alegré al escuchar una conversación previa en la que todas las casas en New King St. eran demasiado pequeñas. Era la idea que yo tenía de ellas. No llevaba ni dos minutos en el comedor cuando él me preguntó, con el mismo interés y entusiasmo que de costumbre, sobre Frank y Charles, sus objetivos y sus intenciones. Hice lo mejor que pude para proporcionarle esta información.

No pierdo la esperanza de tentar a la Sra. Lloyd para que se instale en Bath. La carne cuesta solamente 80 céntimos por libra, la mantequilla 120, y el queso 95. Sin embargo, debes mantener cuidadosamente oculto el exorbitante precio del pescado. Se ha vendido un salmón entero a 2 chelines y 90 céntimos la libra. Se espera que la partida de la Duquesa de York haga que el precio vuelva a ser más razonable. Así que, hasta que esto sea así, no digas nada sobre el salmón.

Martes por la noche.-

Cuando mi tio se fue a tomar su segundo vaso de agua, fui con él y, en nuestro circuito matinal, fuimos a ver dos casas en Green Park Buildings, una de las cuales me gustó especialmente. Las recorrimos por completo, excepto las buhardillas.  El comedor es de un tamaño agradable, tan grande como quieras imaginarlo. La segunda habitación tenía más de 14 pies cuadrados. El apartamento sobre el salón me gustó especialmente, porque está dividido en dos partes, la más pequeña es un vestidor de un tamaño adecuado, que podría admitir una cama si se necesitara. Está orientado al SurEste. La única duda es sobre la humedad de los despachos, y había síntomas de la misma.

Miércoles.-

La Sra. Russell tiene mi vestido, y me esforzaré por explicarle cuáles son las intenciones. Va a ser un vestido redondo, con una chaqueta, una levita en la parte delantera, como el de Catherine Bigg, abierto en un lado. La chaqueta va unida al cuerpo y llega hasta los bolsillos. Supongo que es la mitad de cuarto de una yarda, con un corte recto en las esquinas, y un dobladillo ancho. No hay holgura ni en el cuerpo ni en el faldón. La espalda es bastante sencilla, con esta forma Π (ndet: más ancha en la parte de arriba), y los lados también son así.  La parte delantera baja hasta el pecho, y hacía adentro. Y va a tener un volante que se podrá añadir ocasionalmente cuando todos los pañuelos estén sucios. Ese volante tiene que caer hacia atrás. Va a poner dos anchos y medio en la cola, y sin presillas. Las presillas ya no se llevan tanto como antes. No hay nada nuevo en las mangas. Van a ser sencillas, con holgura en la caída, y recogidas por debajo, justo como algunas de las de Martha, o quizás algo más largas. Será bajo por la parte de atrás, y con un cinturón a juego. No se me ocurre nada más, aunque me temo que no te estoy dando demasiados detalles. Mi madre ha pedido un nuevo sombrero, y yo también. Los dos en blanco, y rematados con una cinta blanca. He visto que mi sombrero de paja es como el del resto de la gente, e igualmente elegante. Los sombreros de muselina de batista al estilo de Lady Bridges se llevan bastante, y algunos son bastante bonitos. Pero esperaré a pedir uno así hasta que tu llegues.

Bath se está quedando tan vacío que no temo estar haciendo demasiado poco. Los vestidos de gasa negra son lo que más se lleva. Te escribiré de nuevo en un día  o dos. Todo mi amor.

P.D.: Nos han visitado la Sra. Lillingstone y los Chamberlayne. Mi madre se quedó bastante sorprendida por el aspecto tan extraño de los dos últimos. Yo solamente la he visto a ella. La Sra. Busby vendrá mañana a tomar el té y a jugar al Cribbage. Y el viernes creo que vamos a casa de los Chamberlayne. Anoche estuvimos paseando por el canal.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press

 

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