Carta de Jane a Cassandra. 25 de Enero de 1801. Sigue la calma antes de partir para Bath. Encargos, vestidos, y penúltimos comentarios puntillosos sobre el vecindario de Steventon…

Posted on 02/03/2012

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Cassandra lleva ya casi tres meses en Godmersham y Jane empieza a notarlo. Se encargan trajes, se informan sobre las pequeñas cosas cotidianas (un pavo para Londres, que se encargará de cocinar el chef francés de Henry -que ya estaba casado con su prima Eliza de Feuillide-, los colores preferidos de Jane para sus vestidos…). Y una escena con William Digweed parecida a la posterior a la de la salida del lago de Mr. Darcy: «¿Todo bien?, Si gracias ¿Y su familia bien? si…» Realmente, Jane describió en sus libros perfectamente su pequeño mundo rural y a la vez universal….. Por cierto, Jane se define a si misma como una mujer alta… (sabemos que medía alrededor de 1,73, MUY alta para la época, y también tan delgada como Kate Moss… Hoy en día habría triunfado, desde luego. No le faltarían pretendientes, aunque tampoco le faltaron en su día…)

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 25 años)

Sábado 25 de Enero de 1801

De Steventon a Godmersham

No tengo nada que contarte de Manydown, pero te escribo porque estarás esperando tener noticias mías y, porque si lo retrasara un día o dos más,  supongo que tu visita a Goodnestone haría que mi carta llegara con bastante demora. Me atrevo a decir que estaré en M. el transcurso de toda esta semana, pero como no es seguro, es  mejor que me escribas a

blog.mikerendell.com

casa. Voy a querer dos vestidos nuevos para el verano, pues el que tengo rosa sólo servirá para mi marcha de Steventon. Sin embargo, no te importunaré para que consigas más de uno, pero que sea de muselina de batista sencilla en color marrón, para ponérmela por la mañana. Y el otro, que quiero que sea en un bonito amarillo y blanco nube, tengo intención de comprarlo en Bath. Si te parece bien, compra dos marrones, y que sean bien largos, uno más que el otro, porque ya sabes que es para una mujer alta. Siete yardas para mi madre, y siete yardas y media para mí. De marrón oscuro, aunque el tono de marrón lo dejo a tu elección, y preferiría que fueran diferentes, pues así tendremos siempre tema de conversación y de disputa sobre cuál es más bonito. Deben de ser de muselina de batista.

¿Cómo te sientes con este frío? Supongo que habréis estado todos rezando seriamente para que fuera así, a modo de alivio saludable después de la estación terriblemente suave e insalubre que le ha precedido, y habiéndote  ya imaginado medio putrefacta por la falta del mismo. Y ahora os estaréis arrimando todos al fuego, y quejándoos de que no habíais sufrido antes la amargura de un frío tal, de que estáis medio muertos de hambre, bastante congelados, y deseando de todo corazón que volvieran de nuevo las temperaturas más suaves.

Tu desafortunada hermana fue traicionada el jueves pasado en una situación de máxima crueldad. Llegué a Ashe Park antes que el grupo de Deane, y me vi encerrada en el salón con el Sr.Holder, los dos solos

durante diez minutos. Se me pasó por la cabeza en varias ocasiones el insistir en que se avisara al ama de llaves o a Mary Corbett, y no hubo nada que me hiciera moverme más allá de dos pasos de distancia de la puerta, en cuyo pomo dejé fijada una de mis manos de manera permanente. No vimos a nadie más que a los de siempre, jugamos de nuevo al Veintiuno y volvimos a enfadarnos bastante.

El viernes cerré mis cuatro días de disipación al encontrarme con William Digweed en Deane, y “estoy muy bien, gracias”, etc. Mientras estuve allí, una nevada imprevista hizo que las carreteras se volvieran intransitables, por lo que hice mi viaje a casa en un pequeño carruaje, y que resultó más fácil y agradable que el camino de ida. Fulwar y Eliza se marcharon ayer de Deane. Te alegrará oir que Mary va a tener a otra sirvienta. Me imagino que Sally es demasiado sirvienta como para poder tener tiempo para todo, y Mary piensa que Edward no sale tanto a jugar al aire libre como debería. Por eso tiene que haber una niñera encargándose de él.

No tengo puestas muchas esperanzas  en la oportunidad de que el Sr. Rice se vaya a vivir a Deane. Me parece que está ilusionándose, no tanto por algo que su madre le haya escrito, sino por el efecto de lo que él mismo ha escrito. Tendría que escribir bastante mejor de lo que indican esos ojos, si quiere persuadir a una mujer perversa y estrecha de mente para que haga un favor a aquéllos a los que no es capaz de amar.

Tu hermano Edward te menciona de manera muy honorable, te lo puedo asegurar, en su carta a James, y parece lamentar bastante tener que despedirse de ti. Me reconforta bastante el pensar que mis cuidados no han sido desperdiciados, y que tu eres respetada por todos. Quizás se te pueda convencer para que vuelvas con él y Elizabeth a Kent, cuando se marchen de aquí en Abril, y más bien sospecho que tu deseo de quedarte sin compromiso alguno se debe a esta circunstancia. Haz como mejor te parezca. Yo ya me he sobrepuesto al deseo de que vinieras a Bath con mi madre y conmigo. No hay nada que uno no pueda conseguir con energía.

Edward  Cooper ha sido tan amable como para expresarnos su deseo de que vengamos todos a Hamstall este verano, en vez de ir al mar, pero nosotros no somos tan amables como para tener la intención de hacerlo. El verano siguiente, si le parece bien, Sr. Cooper, pero por el momento preferimos con diferencia el mar a cualquiera de nuestros conocidos.

Me atrevo a decir que pasarás tres semanas muy agradables en la ciudad. Espero que veas todo aquello que merezca la pena y que llame tu atención, desde la Opera House a la oficina de Henry en Cleveland Court, y espero que recojas abundante información como para entretenerme en los próximos doce meses. Recibirás un pavo de Steventon mientras estés allí, y por favor toma nota de en cuántos platos exquisitos lo convierte M. Halavant (ndet: el cocinero de su hermano Henry).

No puedo escribir más. Ni el afecto que te tengo a ti, ni a escribir cartas pueden aguantar el embite de una visita de Kent. Para una ausencia de tres meses puedo resultar una pariente muy cariñosa y una excelente corresponsal, pero pasado ese periodo, degenero en un estado de negligencia e indiferencia.

Te deseo un baile divertido para el jueves, otro para mi, y uno tercero para Mary y Martha, pero ellas no tendrán el suyo hasta el viernes, pues tienen planes para el encuentro en Newbury. El marido de la niñera está decididamente en contra de que ella abandone su trabajo en tiempos como estos, y creo que estaría muy contento si pudiera seguir con nosotros. En algunos aspectos, se trataría de una compañía muy agradable, y en otros deberíamos desear otro tipo de sirviente. Lo peor sería la colada. Sin embargo, todavía no se ha decidido nada por el momento con ella, pero tiendo a pensar que lo mejor para todas las partes sería que mientras tanto pudiera acoplarse en algún lugar que estuviera más cercano a su marido y a su hijo de lo que supondría irse a Bath. La casa de la Sra. H. Rice estaría muy bien para ella. Está al tanto de que no es mucho lo que sabe hacer.

Mi madre se encuentra mejor de lo que ha estado durante muchos meses. Adieu. Tuya afectuosamente, 

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press