Ha pasado casi un año y medio desde la última carta que leímos de Jane. Ahora está en Steventon y escribe a Cassandra, que está en Godmersham. Cassandra se ha dedicado a comprar los encargos para su hermana, y Jane, como de costumbre, tiene ese ojo irónico y observador para no dejar títere con cabeza…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 24 años)

Sábado 25-Lunes 27 de Octubre de 1800

De Steventon a Godmersham

Steventon. Sábado por la tarde del 25 de Octubre.

Mi querida Cassandra:

No estoy en disposición todavía de dar acuse de recibo de ningún paquete procedente de Londres, lo cual supongo que no te producirá demasiada sorpresa. Me produjo hoy algo de decepción, pero no más de lo que es perfectamente llevadero. Espero decepcionarme también mañana, ya que los domingos solamente llega una diligencia. Me alegro de que tuvieras un viaje placentero y encontraras a Elizabeth y a todos los niños bien a tu llegada a Godmersham. Me atrevo a decir que Edward estará disfrutando de esta tarde por estar de vuelta en casa, de la que tiene la impresión de haber estado ausente durante bastante tiempo. Su hijo dejó tras de sí las castañas que habían sido seleccionadas para ser plantadas en Godmersham, así como sus propios dibujos, que tenía intención de haber llevado a George. Los primeros serán depositados en el suelo de Hampshire en vez de en el de Kent. Y para lo segundo, ya lo he asignado a otro elemento.

Hemos estado excesivamente ocupados desde que te marchaste. En primer lugar, hemos tenido que regocijarnos cada día dos o tres veces por el buen tiempo que tuviste durante todo tu viaje; en segundo lugar, nos hemos visto obligados a aprovechar por nuestra cuenta ese mismo buen tiempo teniendo que ir a visitar a casi todos nuestros vecinos. El jueves fuimos caminando a Deane, ayer a Oakley Hall y a Oakley, y hoy vamos de nuevo a Deane. Hicimos bastantes cosas en Oakley Hall: comimos algunos sándwiches con mostaza por todas partes, admiramos al porteador del Sr. Bramston, y las transparencias de la Sra. Bramston, y obtuvimos una promesa de ésta última para darnos dos plantas de pensamientos, una amarilla, y otra morada, para ti. En Oakley compramos diez pares de medias de estambre y unas enaguas. Las enaguas son para Betty Dawkins, pues descubrimos que las deseaba más que la alfombrilla. Es una de las personas más agradecidas de las beneficiarias de la caridad de Edward, o al menos se expresa con mucho más afecto que el resto, puesto que le envía “muchísimas gracias”.

Esta mañana visitamos a los Harwood, y en el comedor nos encontramos a “para siempre Heathcote & Chute”. Es decir, las Sras. Heathcote y Chute. La primera dio un largo paseo a caballo ayer por la mañana con la Sra. Harwood hasta el parque de Lord Carnarvon y por la tarde se desvaneció. La segunda fue caminando hasta Oakley Hall acompañada de la Sra. Augusta Bramston. Tenían intención de haber venido después a Steventon, pero nosotras teníamos algo mucho mejor. Si me hubiese dado tiempo a pensarlo bien, le habría dicho algo educado sobre la falta de intención que tenía Edward de visitar al Sr. Chute mientras estuvo en Hampshire, pero desafortunadamente, no se me ocurrió. La Sra. Heathcote se ha ido hoy a casa. Catherine la visitó temprano por la mañana en Deane, y trajo bastantes noticias de Harris. James se fue a la feria de Winchester ayer y compró un caballo nuevo; y Mary tiene una nueva criada. Dos grandes adquisiciones, una viene de la granja Folly, tiene unos cinco años, solía dibujar y es considerada una belleza; la otra es sobrina de Dinah en Kintbury. Por deseo de mi padre, James visitó al Sr. Bayle para preguntarle la razón que le había llevado a ser tan horrible. El Sr. Bayle no intentó negar que había sido horrible y se excusó repetidamente por ello. No alegó que estuviera borracho, sino que simplemente habló de un capataz bebido, etc, etc, y dio esperanzas de que la mesa estaría en Steventon el próximo lunes por la noche.

No hemos recibido ninguna carta desde que te marchaste, excepto una del Sr. Serle de Bishop’s Stoke para preguntar por el carácter de James Elton. Todo el vecindario está muy ocupado en la actualidad lamentándose por la pobre Sra. Martin, que ha fracasad0 

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completamente en su negocio, ha visto cómo se ha ejecutado sobre su casa recientemente. Su hermano y el Sr. Rider son los acreedores principales, y han cogido todos sus bienes con el fin de evitar que lo hicieran otras personas. Nos han dicho que lo mismo ha ocurrido con los Wilson, y el no tener noticias tuyas me hace temer que tu, tus compañeros de viaje y todas vuestras posesiones podáis ser confiscados por los alguaciles cuando os paréis en el Crown, para luego ser vendidos y poder pagar a los acreedores. Al hablar de la casa nueva del Sr. Deede, la Sra. Bramston nos informó de una circunstancia que, al haber estado nosotros previamente ignorantes de ella, debe de hacer que la conciencia de Edward vuele hasta su cara. Nos dijo que uno de los salones de Sandling (cerca de Kent. N.de T.), una habitación ovalada con un arco en una de las paredes, tiene como característica sobresaliente y particular una chimenea con una ventana, la ventana central del arco, exactamente sobre la repisa.

Domingo.-

El poco prometedor aspecto de esta mañana me obliga necesariamente a observar, una vez más, lo particularmente afortunada que has sido con el tiempo, y después me olvidaré del asunto para siempre. Nuestros trabajos de mejora avanzan bastante bien. El montículo a lo largo del Paseo de los Olmos se ha aplanado para recibir a las lilas y a los rosales. Y se ha decidido que el otro lado del camino permanecerá con césped y se plantarán hayas, fresnos y alerces.

 Lunes.-

Me alegro de no haber tenido ayer los medios para haberte enviado esto, pues ahora estoy en disposición de agradecerte por lo bien que has ejecutado el encargo que te hice. Me gusta mucho el vestido y mi madre piensa que es horrible. También me gustan mucho las medias y prefiero con diferencia tener solamente un par de esa calidad, que tres de una inferior. Los peines son preciosos y te estoy muy agradecida por tu regalo. Pero también lamento que hayas tenido que hacerme tantos. Los zapatos rosas no son especialmente bonitos, pero me están muy bien. Los otros son perfectos. Me alegra tener que esperar todavía a que llegue mi capa. Entre mis muchas obligaciones, no puedo omitir mencionarte el que me hayas escrito una carta tan larga en un momento en el que tengo tanta prisa. Me divierte que tengas que ir a Milgate por fin, y me alegro de que tengas un día tan agradable para tu viaje de retorno a casa. El tiempo parece no saber ser de otra manera más que agradable. Me sorprende que la Sra. Marriot no sea más alta. Seguro que te has equivocado. ¿Consiguió el Sr. Roland que tuvieras buen aspecto? Con todo mi afecto.

P.D. Mi padre aprueba sus medias con nota alta, y no encuentra ningún fallo en ninguna parte de la factura de la Sra. Hancock, excepto el cargo de 3 chelines y 60 centavos de la caja de embalaje.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press