La familia Austen recibe noticias de Frank desde España (que en ese momento era el enemigo…). Jane comenta el estado de su cuñada, la mujer de su hermano mayor James (Mary Lloyd), y la casa que éste visita, Ibthorp, es la de los Lloyd, íntimos amigos de la familia. El Sr. Lyford es el médico que atendió a la madre de Jane en un viaje (ponemos el link a la carta donde se hace referencia a su intervención) y ha ido a visitarles para un chequeo del estado de salud de la Sra. Austen. 

La relación de Jane con Mary Lloyd, su cuñada, no era muy buena, y esto podemos ver en sus comentarios sobre la manera que tiene de manejar sus asuntos domésticos. Aunque Mary era más próxima a edad a Jane, ésta se llevó siempre mucho mejor con su hermana mayor, Martha (10 años mayor que Jane), que más adelante viviría con ellas (al morir, por un lado, la madre de Martha, que ya era huérfana de padre, y, por otro, el padre de Jane Austen), y que incluso más adelante se casaría con Frank, al que se menciona en esta carta, convirtiéndose en Lady Austen. 

También comenta sobre la situación que han tenido últimamente con el servicio, por lo que la llegada de una nueva sirvienta es muy bien recibida, y también sobre los cuidados que se dedicaba la propia Jane.

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 22 años)

Sábado 1 – Domingo 2 de Diciembre de 1798

De Steventon a Godmersham

(Sábado) 1 de Diciembre

Mi querida Cassandra:

Soy tan buena que te escribo otra vez, aunque con prisa, para que sepas que acabo de tener noticias de Frank. Estuvo en Cádiz, sano y salvo, el 19 de Octubre, y allí recibió con bastante retraso una carta tuya, escrita cuando el “Londres” estaba en St.Helen. Pero las verdaderas últimas noticias que ha tenido nuestras han sido por una carta mía del 1 de Septiembre, que le envié al poco de llegar a Godmersham. Escribió bastante para sus queridos amigos de Inglaterra a principios de Octubre, para que llegasen con el “Excellent”; pero el “Excellent” no partió, ni tenía visos de hacerlo, cuando envió ésta para mí. Contiene cartas para las dos, para Lord Spencer, el Sr. Daysh y los Directores de las Indias Orientales. Lord St. Vincent había dejado la flota cuando nos escribió, y se había ido a Gibraltar, según se dice para supervisar los preparativos de una expedición privada desde allí a algunos de los puertos del enemigo; los objetivos parecían ser o bien Menorca, o Malta. Frank escribe de buen ánimo, pero dice que mantener nuestra correspondencia va a ser más difícil de lo que ha sido hasta ahora, pues las comunicaciones entre Cádiz y Lisboa son menos frecuentes de lo habitual. Por lo tanto, tu y mi madre no debéis de alarmaros por los largos intervalos que pueda haber entre sus cartas. Os doy este consejo a las dos por ser las que tenéis el corazón más tierno de toda la familia.

Ayer por la tarde mi madre hizo su entrada en el vestidor a través de una gran cantidad de espectadores admirados, y bebimos el té todos juntos por primera vez en estas cinco semanas. Pasó una noche tolerable, y parece que su estado continuará en este brillante estado durante el día de hoy. El Sr. Lyford estuvo aquí ayer; vino mientras estábamos cenando, y tomó parte de nuestro elegante entretenimiento. No sentí vergüenza al pedirle que se sentara en la mesa pues teníamos sopa, costillas y pudding. Quiere que mi madre vuelva a estar pálida y expulse algo más, pero no hará ninguna de las dos cosas.

Estuve en Deane ayer por la mañana. Mary estaba bastante bien, pero no gana fortaleza física demasiado rápido. Cuando la ví tan repuesta en los días tercero y sexto, tuve la expectativa de verla tan bien como de costumbre una vez pasada la quincena. James fue a Ibthorp ayer para ver a su madre y al niño. Letty está ahora con Mary y, claro, muy feliz, y encantada con el niño. Mary no maneja las situaciones de manera que me hagan querer volver. No es lo suficientemente cuidada y limpia en su aspecto; no tiene bata para levantarse de la cama; las cortinas son todas demasiado finas, y las cosas a su alrededor no reúnen el estilo y el confort necesarios para hacer que esa situación sea deseable. Elizabeth resultaba un objeto precioso con su gorrito limpio y tan bien colocado, y su vestido tan uniformemente blanco y correcto.

Ahora vivimos prácticamente en el vestidor, y me resulta bastante agradable. Suelo sentirme mucho más elegante en esta habitación que en el salón. Todavía no tenemos noticias de Kintbury. Eliza juega con nuestra impaciencia. Estaba muy bien el jueves pasado. ¿Con quién se va a casar la Srta. Maria Montresor, y qué va a ser de la Srta. Mulcaster? Me siento muy cómoda con el tejido de mi vestido, pero espero que no te pongas el tuyo demasiado a menudo. Me he confeccionado dos o tres gorritos para ponerme por las tardes cuando vuelvo a casa, ya que me permiten ahorrarme el tormento de tener que estar arreglándome el pelo. De momento el único trabajo que me da es lavar y peinar, ya que mi cabello largo está siempre recogido y fuera de vista, y mis rizos de pelo corto están lo suficientemente bien como para no tener que ponerme los rulos de papel. Recientemente me lo hice cortar por el Sr. Butler.

No hay razón para suponer que la Srta. Morgan haya muerto, después de todo. El Sr. Lyford nos gratificó ayer ampliamente pues elogió el cordero de mi padre considerándolo como uno de los mejores que hubiese comido nunca. John Bond empieza a sentir que se hace mayor, algo que no deberían de hacer los John Bonds, pues se desequilibra el trabajo duro que hay por hacer; por lo tanto, se va a contratar a un hombre para que haga sus faenas, y el propio John se encargará de las ovejas. Creo que no se ha contratado a más gente de lo habitual. Solamente hombres en vez de niños. Al menos eso es lo que me parece, pero ya sabes hasta dónde llega mi estupidez en estos asuntos. Lizzie Bond está de aprendiz de la Srta. Small, así que podemos esperar verla siendo capaz de destrozar vestidos de aquí a unos pocos años.

Mi padre ha solicitado al Sr. May una cervecería para Robert, por petición de éste, y también al Sr. Deane, de Winchester. Fue una idea de mi madre, que pensó que se sentiría orgulloso de facilitar una relación con Edward, a cambio de que Edward aceptase su dinero. De hecho, envió una respuesta muy civilizada, pero de momento no tiene ninguna casa vacante. May espera que pronto se quede una vacía en Farnham, y quizás entonces Nanny pueda hacerle los honores al obispo con algo de cerveza.

Mañana escribiré a Frank. Charles Powlett organizó un baile el jueves, para gran molestia de todos sus vecinos, claro, quienes, ya sabes, tienen un gran interés en el estado de sus finanzas, y viven con la esperanza de que pronto se arruine.

Nos sentimos muy inclinados a que nos guste la nueva sirvienta. No sabe nada de lácteos lo cual, en nuestra familia, jugaría en su contra, pero se le va a enseñar todo lo relacionado con ello. Para resumir, nos hemos visto tan afectados últimamente por la inconveniencia de la falta de una sirvienta, que estamos dispuestos a que nos guste, y le va a resultar muy difícil conseguir que nos caiga mal. De momento, parece que cocina bien,es extrañamente fuerte, y dice que se le dan bien los trabajos de aguja.

Domingo. Mi padre esta contento de tener tan buenas noticias de los cerdos de Edward, y desea que se le diga, para animarle en su afición por ellos, que Lord Bolton tiene una curiosidad particular en sus cerdos, ha construido para ellos unas porqueras de lo más elegantes, y las visita cada mañana nada más levantarse.

Afectuosamente tuya.   

Fuente:

LeFaye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Oxford University Press