20 Julio 1817. Conmovedora carta de Cassandra a su sobrina Fanny, relatando los últimos momentos de Jane.


Conmovedora carta de Cassandra a su sobrina Fanny, relatando los últimos momentos de Jane.

El domingo 20 de Julio Charles, en Eastbourne, y Fanny en Godmersham, recibieron la noticias del fallecimiento de Jane.

Cassandra, algo más tranquila, tiene tiempo para sentarse a escribir a su querida sobrina y confidente, Fanny Knight. Tengo poco que añadir a esta carta, que habla por sí sola. Si sois dadas al llanto, tened algo a mano con lo que enjugaros las lágrimas.

Esta es la conmovodera carta que hoy, hace doscientos años, le escribía Cassandra a su sobrina Fanny, relatándole los últimos momentos de Jane Austen.

Domingo 20 de Julio de 1817.

Winchester.

Carta de Cassandra Austen a su sobrina Fanny Knight.

Mi queridísima Fanny, ahora también doblemente querida para mí, en nombre de aquélla a quien acabamos de perder.

Ella te quiso sinceramente, y yo nunca olvidaré todas las muestras de cariño que le diste durante su enfermedad al escribir esas cartas tan amables y divertidas, sabiendo que en ese momento tus sentimientos hubieran dictado un estilo completamente diferente. Espero que tomes la única gratificación que te puedo ofrecer al asegurarte que tu propósito tan benevolente cumplió con su objetivo, pues de hecho contribuíste a su entretenimiento. Incluso tu última carta le proporcionó este placer. Apenas le quité el sello y se la entregué, ella misma la abrió y la leyó. Después me la pasó para que yo la leyera y estuvo hablando conmigo un poco, y no sin cierto ánimo sobre su contenido, pero había una languidez en ella que impedía que tuviera el mismo interés que solía tener en otras ocasiones.

Desde el martes por la tarde, cuando volvió a sentirse mal, se produjo un cambio visible, dormía mejor y más placenteramente. De hecho, las últimas 48 horas pasó más tiempo dormida que despierta. Su buen aspecto cambió y se desvaneció, pero no percibí una disminución real de sus fuerzas. Aunque ya había perdido la esperanza de que pudiera recuperarse, no podía sospechar con qué rapidez se me acercaba la pérdida que iba a sufrir.

He perdido un tesoro, no hay hermana ni amiga que la puedan superar. Era el sol de mi vida, quien era capaz de dorar cada placer; era el alivio de cualquiera de mis aflicciones; no le ocultaba ninguno de mis pensamientos. Es como si hubiera perdido una parte de mi misma. La quería demasiado, no más de lo que se merecía. Soy consciente de que mi cariño por ella me hizo a veces ser injusta o negligente con otros, y puedo reconocer, más que como un principio general, la justicia de la mano que ha dado este golpe.

Me conoces demasiado como para no temer ningún sufrimiento material por mis sentimientos. Soy perfectamente consciente de la extensión de esta pérdida irreparable, pero no me siento en absoluto abrumada, y tan sólo un poco indispuesta. Nada que no pueda solucionarse con un poco de descanso y cambio de aires. Le doy gracias a Dios por haber podido atenderla hasta el final y, a lo mucho que tengo que reprocharme, no podré añadir que no haya atendido a su bienestar.

Ella misma se dio cuenta de que se estaba muriendo como una media hora antes de que se quedara tranquila y aparentemente inconsciente. Su lucha fue durante esa media hora. ¡Pobre alma! dijo que no podía explicarnos cuánto sufría, aunque solamente se quejaba de algunos dolores. Cuando le pregunté si había algo que deseara, su respuesta fue que no quería nada, excepto la muerte. Algunas de las palabras que pronunció fueron “Que Dios me dé paciencia, reza por mí, ¡oh! reza por mi”. Su voz se había debilitado pero siempre que hablaba sera perfectamente inteligible.

Espero no romperte el corazón, mi querida Fanny, con estos detalles. Con la intención de proporcionarte alguna satisfacción, estoy a la vez aliviando mis propios sentimientos. No podría escribir así a nadie más. Eres la única persona a la que he escrito, excepto a tu abuela. Fue a ella a quien escribí el viernes, no a tu tío Charles.

El jueves, nada más comer, me fui a la ciudad a hacer unos recados que tu querida tía deseaba. Regresé sobre las seis menos cuarto y me la encontré recuperándose de un desmayo, con cierto agobio. Pero se puso tan bien que fue capaz de contarme con todo detalle cómo había sido el ataque, y cuando el reloj dio las seis, me estaba hablando con toda tranquilidad. No puedo decir cuánto tiempo pasó hasta que tuvo otro ataque, con la misma pérdida de conocimiento, seguida de los dolores que era incapaz de describir.

Habíamos enviado a llamar al Sr. Lyford, quien le administró algo para calmarla. Cayó en un estado de plácida inconsciencia hacia eso de las siete. Desde ese momento hasta las cuatro y media, que dejó de respirar, apenas movía algún miembro del cuerpo, por lo que tenemos razones para creer, agradeciéndole al Todopoderoso, que ya no padecía más dolores. Casi hasta el último momento hizo un leve movimiento con la cabeza cada vez que respiraba.

Me senté a su lado con una almohada en mi regazo que sirvió para que apoyara la cabeza, que se salía de la cama. Así estuve durante seis horas, hasta que la fatiga hizo que me relevara en el puesto la Sra. de James Austen (Mary), durante dos horas y media, hasta que volví. Aproximadamente una hora después, exhaló su último suspiro. Tuve la oportunidad de cerrarle yo misma los ojos, y me resultó inmensamente gratificante poder ofrecerle este último servicio.

No había nada en su aspecto que hiciera pensar en algo convulso o en algún tipo de dolor. Más bien al contrario, excepto por el continuo movimiento de su cabeza, me parecía que tenía el aspecto de una preciosa estatua. Incluso ahora en su ataúd su rostro tiene un aire tan dulce y sereno que resulta una delicia contemplarlo.

Mi querida Fanny, hoy has recibido la triste noticia y sé que estás sufriendo profundamente, pero también sé que buscarás consuelo en la fuente principal, y que Dios misericordioso nunca hará oídos sordos a las oraciones que le ofrecerás.

Lady in Mourning Clothes Reading a Letter, Gerrit ter Borch

La triste ceremonia tendrá lugar el jueves por la mañana, y sus queridos restos serán enterrados en la Catedral. Es para mí una satisfacción saber que van a reposar en un edificio que ella admiraba tanto, aunque supongo que su preciosa alma descansará en una mansión de algún lugar mucho más elevado. Espero que algún día la mía pueda reunirse con la suya.

Asistirán tu querido papá, tus tíos Henry y Frank, y tu primo Edward en representación de su padre (James). Espero que ninguno de ellos sufra durante largo tiempo por sus tan piadosos esfuerzos.

Está previsto que la ceremonia termine antes de las diez en punto pues la misa en la Catedral comienza a esa hora. Así, estaremos de regreso en casa temprano, ya que no habrá ninguna razón para que sigamos aquí.

 

Tu tío James llegó ayer y ha regresado hoy a su casa. El tío Henry irá a Chawton mañana por la mañana, pero ya  ha dejado dadas aquí todas las indicaciones oportunas, y creo que su compañía allí hará bastante bien. Volverá con nosotras el martes por la tarde.

No tenía intención de escribir una carta larga cuando empecé, pero me he dado cuenta de que me he dejado llevar por la tarea, si bien espero haberte proporcionado más placer que dolor.

Dale recuerdos de mi parte a la Sra. de J. Bridges (me alegro tanto de que esté contigo ahora), y todo mi cariño a Lizzy y al resto. Con todo mi cariño para ti

Cassandra Elizabeth Austen

Nota: No te he contado nada sobre la familia en Chawton porque estoy segura de que tendrás noticias de ellos a través de tu padre.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press

Fuente:

Le Faye, Deirdre. Cronología de la Familia Austen. Ed. Cambridge Univ. Press, 2013

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  1. MElenaF dice:

    Terrible….. una carta absolutamente conmovedora. Es increíble qué tan bien podemos imaginarnos, a través de ella, los últimos minutos de Jane, en el regazo de su hermana….

  2. Esmeralda LEZRO dice:

    No tengo nada que decir, solo gracias Mila por mostrarnos esta carta

  3. […] Este martes recibió Fanny la carta que le escribió Cassandra el pasado domingo, y que tuvimos la oportundiad de leer en … […]

  4. […] miércoles 23 de Julio de 1817 Fanny intenta responder a su tía Cassandra, pero se sentía francamente […]

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