Historia nº 1

Navidad, tiempo de esperanza (aún en Pemberley)

      Es una verdad universalmente reconocida que toda persona infelizmente casada odia las Fiestas de fin de año, cuando es tiempo de balances personales. ¿Pero cómo rehusarse a la invitación del gran baile de Nochebuena en Pemberley?

      Como cada año, la velada era presidida por el mismísimo Fitzwilliam Darcy, imponente, buenmozo, temido y admirado, como siempre.

–       El señor y la señora Wickham- anunció el maestro de ceremonias. Elizabeth entró en el salón, seguida de su esposo, distraído mirando escotes ajenos. Los años no habían menguado su belleza; sólo su mirada se había apagado.

–        Sr. Darcy, es un gusto volver a verlo después de tantos años.

–       Lo mismo digo, Sra. Wickhman.

      Ella se apuró a decir: -Siento mucho la muerte de su esposa. Me he enterado por mi hermana Jane, que frecuenta, como Ud. sabe, Rosings, que Lady Catherine de Bourgh está desconsolada por la muerte de su única hija.

–       Sí, mi tía está muy triste. Y yo también lo he sentido. Aunque de alguna manera tuve tiempo para prepararme a la idea. Mi esposa tuvo siempre una salud muy precaria.

      Y mirando a Wickham, lo saludó parcamente: -Buenas noches. Disculpen, pero debo seguir recibiendo a los otros invitados.- Y se retiró, no sin antes mirar profundamente a esos ojos que habían sido brillantes, y que él había amado tanto.

      La velada transcurrió entre risas y conversaciones triviales, hablando naderías, jugando el juego de la civilidad.

-Sra. Wickham… Elizabeth… Disculpe, vi que venía hacia aquí, sola, y no pude evitar seguirla. ¿Está Ud. llorando?

– Sr. Darcy… Vine a tomar un poco de aire, creo que he bebido demasiado. Son las Fiestas de fin de año, siempre me provocan melancolía.

      El le acercó su pañuelo. – Yo también he tomado de más, y por eso le propongo un juego, si me lo permite. Sólo por hoy, por ser Nochebuena. Le propongo que digamos sólo la verdad. ¿Se atreve?

– ¿Qué quiere saber, Sr. Darcy? ¿Acaso no es la verdad suficientemente evidente?

– Tal vez, pero quisiera escucharla de sus labios y dejar de suponerla. ¿Es Ud. feliz junto al desgraciado de Wickham? – Ella lo miró estupefacta, no había esperado una pregunta tan frontal. Pero, soportó el golpe y lo devolvió:

Lizzy y Wickham OP 1980
Lizzy y Wickham OP 1980

– No, no lo soy. Como intuyo que Ud. tampoco lo ha sido en su matrimonio. Ni lo es Jane, casada con el estúpido del Sr. Collins. Ni lo es Bingley, aún casado con la buena de su hermana Georgiana. Sí, Sr. Darcy, todos somos infelices. Supongo que debe consolarnos el saber que no estamos solos en el barco de la desdicha.

      Las máscaras se habían caído.  – Ud. me dijo una vez, cuando me rechazó, que me había comportado de manera muy poco caballerosa. Y tuvo razón. Lamento que con Ud. no pueda parecer el caballero que me vanaglorio de ser ante todo el mundo…Pero, esta vez elijo no comportarme como un caballero.

-¿Por qué lo dice?-susurró Lizzy.

-Porque voy a besar a una mujer casada. Pero, lo haré en nombre del amor, y será un acto de justicia entre tanto desconsuelo… 

      Al sonar las doce campanadas, los ojos de Lizzy brillaban de nuevo. Y Darcy reía como nunca en su vida. – Hasta los grandes señores pierden la compostura bajo los influjos del alcohol- fue el comentario generalizado, al ver al dueño de casa sonreír como un niño.

      Una estrella brilló en el cielo oscuro, trayendo esperanza a quien se atreviera a sentirla. Al fin y al cabo, la Navidad es tiempo de milagros. Y aún en Pemberley, la felicidad puede ser –a veces- un sueño posible.

OP 2005
OP 2005

                                  ————- ooo 0000 oooo ————–

Nota de la administradora del blog:

Disculpadme….

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