Jane sigue en Bath con su familia. Edward está beneficiándose de las aguas termales de Bath, su madre está inusualmente bien y la ciudad está llena de eventos veraniegos. Conciertos y compras (de los que Jane no parece disfrutar), encargos y últimas tendencias… pero Jane sigue disfrutando de sus paseos y… de los fuegos artificiales.

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 23 años)

Domingo 2 de Junio de 1799

De Bath a Steventon

Nº. 13 Queen’s Square

Mi querida Cassandra:

Me siento en deuda contigo por dos cartas: una tuya, y la otra de Mary. De ésta última no tenía ni idea hasta que recibí la tuya ayer, cuando se examinó la jaula de las palomas y recibí lo que me correspondía. Como la he escrito durante el tiempo en el que debería de haber recibido la suya, supongo que se considerará de la misma manera que lo hago yo, en deuda conmigo.

Dispondré de todo el escaso criterio que tengo en conseguir unas medias que cuenten con la aprobación de Anna. Pero no sé si podré hacer el recado de Martha, pues no me gusta encargar zapatos y, en cualquier caso, todos serán de tacón plano.

¿Qué puedo decirte de Edward?¿Algo verdadero o falso? Intentaré lo primero, y ya elegirás tu en cualquier otra ocasión. Ayer estuvo mejor que los dos o tres días anteriores, y casi tan bien como cuando estuvo en Steventon. Bebe en la fuente de Hetling, va a tomar un baño mañana, y probará con la electricidad el martes. Él mismo le propuso esta última opción al Dr. Fellowes, que no ha puesto ninguna objeción, pero me temo que el criterio de todos nosotros es unánime en no esperar ninguna mejoría con ello. Por el momento no creo que estemos por aquí más de un mes.

Tuve noticias de Charles la semana pasada; zarpaban el miércoles. Mi madre parece estar notablemente bien.  Al principio, mi tío caminó demasiado y ahora solamente puede desplazarse en silla, aunque por lo demás está muy bien.

Mi capa ha llegado a casa, y aquí tienes el patrón de su lazo. Si piensas que no es lo suficientemente ancho, puedo pagar 30 céntimos más por yarda (0.91cm) por el tuyo, pero no más de dos guineas, pues el coste total de mi capa no llega a las dos libras. Me gusta mucho, y ahora puedo exclamar con deleite, como J. Bond en la cosecha de heno, “esto es lo que he estado buscando durante los últimos tres años”. Ayer vi algunas gasas en una tienda de Bath Street a tan sólo 40 céntimos la yarda, pero no eran tan buenas o tan bonitas como las mías. Se llevan mucho las flores, y las frutas, más todavía. Elizabeth tiene un puñado de fresas, y yo he visto uvas, cerezas, ciruelas y albaricoques. También hay almendras y pasas, ciruelas francesas y tamarindos en la frutería, pero no las he visto en ningún sombrero. Una ciruela o algo verde costaría tres chelines. Me parece que las cerezas y las uvas son unos cinco; pero esto es en algunas de las tiendas más caras. Mi tía me ha comentado sobre una muy barata cerca de Walcot Church, a la que iré para buscar algo para ti. No he visto a ninguna mujer mayor en el Pump Room  (Fuente de Aguas Termales). Elizabeth me ha dado un sombrero, y se trata no solamente de un sombrero bonito, sino de un estilo precioso. Al gusto de Elizabeth, pero en vez de ser todo de paja, la mitad está hecha de un lazo estrecho de color violeta. Me complazco sin embargo con saber que, con esta descripción, probablemente te hagas una idea clara. Que el cielo me perdone si alguna vez pido este tipo de explicaciones, y tenga que dar yo misma algunas más claras en algún momento. Pero no debo de escribir más sobre… (faltan líneas).

El viernes por la tarde lo pasé con los Mapleton, y me ví obligada a fingir que me lo estaba pasando bien, a pesar de mi inclinación. De 6 a 8 dimos un agradable paseo hasta Beacon Hill, y cruzamos algunos terrenos hasta un pueblo llamado Charlcombe, que está agradablemente situado en un pequeño valle verde, tal y como le corresponde a un pueblo con ese nombre. Marianne es sensata e inteligente y Jane, a pesar de lo clara que es, no resulta en absoluto desagradable. En nuestro grupo hubo una Srta. North y un Sr. Gould, que me acompañó a casa después del té. Se trata de un hombre muy joven, que acaba de ingresar en Oxford, lleva gafas, y tiene conocimiento de que Evelina ha sido escrita por el Dr. Johnson.

Me temo que no voy a poder llevarle a Martha los zapatos que me pidió porque, aunque había mucho espacio libre en nuestros baúles cuando vinimos, ahora vamos a llevar muchas más cosas y tengo que dejar también espacio para las mías.

El martes por la tarde va a haber una gran gala en Sidney Gardens: un concierto con luces y fuegos artificiales. Elizabeth y yo estamos deseando ver estos últimos, pero incluso el concierto me resultará más tolerable de lo que suele ser habitual, pues los jardines son lo suficientemente grandes como para que pueda acomodarme lo suficientemente lejos como para quedarme fuera del alcance de su sonido. Por la mañana Lady Willoughby presentará en Crescent los colores de algún que otro Cuerpo de Alabarderos, y como las festividades van a empezar tan bien, hemos pensado en ir a… (faltan líneas).

Estoy bastante satisfecha con que Martha y la Sra. Lefroy quieran los patrones de nuestros sombreros, pero no tanto con que tu se los des. Para avivar las mentes de cualquier persona, es necesario que exista un deseo, y que éste sea muy intenso, pero si lo gratificas de inmediato, facilitarás que formen algún otro que quizás no sea la mitad de inocente.

No me olvidaré de escribir a Frank.

Con obligaciones y amor, quedo tuya afectuosamente.

P.D. Mi tío está bastante sorprendido con que tenga noticias tuyas tan a menudo. Pero mientras podamos mantener la frecuencia de la correspondencia que recibimos del tío de Martha, no hay nada que temer respecto a la nuestra.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press

Un comentario »

  1. […] Evelyn, su primo, cuya mujer vino a tomar el té. Anoche estuvimos de nuevo en Sidney Gardens, pues se repitió la gala que salió tan mal el día 4. No fuimos hasta las 9, y llegamos a punto para los fuegos artificiales, que fueron realmente […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .