Jane se va a Bath con sus padres, su hermano Edward y su mujer y sus dos sobrinos mayores. El cochero de James, John, acerca a la familia hasta Andover. En este viaje a Bath llevan a los dos hijos mayores de Edward, Fanny y Edward, mientras que George, Henry y William se quedaron al cuidado de las niñeras en Godmersham. En Bath, se encuentran con el sirviente de color (Frank) de sus tios los Leigh-Perrot…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 23 años)

Viernes 17 de Mayo de 1799

De Bath a Steventon

Nº. 13 Queen’s Square

Mi querida Cassandra:

Nuestro viaje de ayer transcurrió extremadamente bien. No ocurrió nada que nos alarmara o retrasara. Encontramos las

Posada en Devizes

carreteras en perfecto estado, tuvimos unas caballos muy buenos durante todo el trayecto, y llegamos con tiempo a Devizes hacia las 4 de la tarde. Supongo que John te habrá dicho de qué manera nos dividimos cuando partimos de Andover, y después no se hizo ninguna otra alteración. En Devizes ocupamos unas habitaciones muy cómodas y disfrutamos de una buena cena alrededor de las 5 de la tarde. Entre otras cosas, comimos espárragos y una langosta, lo que me hizo acordarme de ti, y unas tartas de queso que hicieron las delicias de los niños hasta tal punto que la ciudad de Devizes se ha convertido en una de sus favoritas durante algún tiempo.

Y bien, aquí estamos, en Bath; hemos llegado hacia la 1 de la tarde con tiempo suficiente para acercarnos hasta la casa, arreglar nuestras habitaciones y quedar bastante satisfechos con el resultado. La pobre Elizabeth ha tenido que soportar un viaje agotador desde Devizes, pues ha llovido durante casi todo el camino, y nuestra primera vista de Bath ha sido tan lúgubre como la de Noviembre de hace más de un año. Tengo tantas cosas que contarte, y todas tan poco importantes, que no sé por cuál decidirme de momento, así que me iré a comer con los niños.

Nos hemos parado en el Paragon cuando volvíamos, pero como estaba todo tan húmedo y sucio como para que saliésemos, solamente tuvimos ocasión de ver a Frank, quien nos dijo que su amo estaba bastante indiferente, y que había pasado la noche mejor de lo que era habitual en él. En el Paragon nos encontramos con la Sra. Foley  y la Sra. Dowdeswell con su

Paragon, Bath

chal amarillo al viento, y al final de la calle Kingsdown Hill nos cruzamos con un caballero en una calesa que, tras ser observado detenidamente durante un minuto, resultó ser el Dr. Hall. Un Dr. Hall en tal estado de luto profundo que o bien su madre, o su esposa, o él mismo, tenían que estar muertos. Estos son todos los conocidos con los que ya se han topado nuestros ojos.

Albergo esperanzas de ser acosada con respecto a mi baúl, aunque tenía más hace unas horas, ya que era demasiado pesado como para haber venido en la diligencia en la que venían Thomas y Rebecca desde Devizes, y por lo tanto había razones para pensar que también lo sería para cualquier otra diligencia, y durante bastante tiempo no hemos tenido noticias sobre algún carruaje que pudiera transportarlo. Sin embargo, finalmente y con la suerte en contra, descubrimos que había uno que estaba a punto de salir hacia aquí, pero el baúl no llegaría hasta mañana. De momento estamos a salvo y quién sabe lo que podría llegar a ocurrirnos si se retrasa por más tiempo. Dejé la carta de Mary en la oficina de correos de Andover con mis propias manos.

Estamos extremadamente contentos con la casa. Las habitaciones son tan grandes como esperábamos, la Sra. Bromley es una mujer gruesa de luto, y hay un gatito negro que está todo el rato correteando hacia arriba y abajo por la escalera. Elizabeth tiene el apartamento que hay dentro del salón. Quería que mi madre se quedara con él, pero como no había cama en el interior, y las escaleras, o bien son más fáciles de subir, o bien mi madre se encuentra con más fuerzas que en Paragon como para no tener en cuenta los dos tramos de las mismas, hemos acordado quedarnos en la parte de arriba, donde ocupamos dos habitaciones

13 Queen's Square, Bath

de un tamaño muy apropiado, con edredones sucios y todo muy cómodo. Yo tengo el apartamento exterior y más grande, tal y como me merezco, que es del tamaño de nuestro dormitorio en casa, y el de mi madre no es materialmente inferior. Las dos camas son tan grandes como cualquiera de las de Steventon, tengo una cómoda muy bonita y un ropero lleno de estantes. Tan lleno de estantes que no hay nada más en él, por lo que en vez de ropero supongo que podríamos definirlo como un aparador.

Dile a Mary que había algunos carpinteros trabajando en la posada de Devizes esta mañana, pero como no estaba segura de si eran familiares de la Sra. W. Fowle, no me dí a conocer. Espero que la tarde sea soportable. Cuando llegamos, todos los paraguas estaban abiertos, pero ahora todas las aceras están poniéndose de nuevo blancas. Mi madre no parece estar afectada por el viaje, y espero que tampoco ninguno de nosotros, aunque Edward parecía estar reventado anoche, y todavía sin energías esta mañana, pero confío en que le hará bien el trajín de encargar el té, el café, el azúcar, etc, y el tener que salir a probar él mismo el queso.

Pudimos ver que en el periódico de ayer figuraba una larga lista de llegadas aquí, por lo que no necesitamos temer inmediatamente un estado de absoluta soledad. Además, hay un desayuno público en Sidney Gardens cada mañana, así que tampoco nos moriremos de hambre. Elizabeth acaba de tener buenas noticias de los tres pequeños. Espero que estés muy ocupada y muy cómoda. No tengo ninguna dificultad en satisfacer mi vista. Me gusta mucho nuestra situación, es mucho más alegre que Paragon, y el panorama desde las ventanas del salón desde donde te estoy escribiendo ahora es muy pintoresco, pues se domina una perspectiva de la parte izquierda de Brock Street, rota por tres álamos lombardos en el jardín de la última casa en Queen’s Parade.

Estoy bastante impaciente por saber el destino de mi mejor vestido, pero supongo que todavía Frances tardará algunos días en poder traer el baúl. Mientras tanto, te estoy muy agradecida por las molestias que te has tomado en hacerlo, y por haber puesto mi nombre en mis medias de seda.

Tuya afectuosamente.

Un montón de cariño de parte de todos.

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, no con objeto literario, sino por el contenido del estado físico y/o anímico de Jane Austen, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press

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