Carta de Jane a Cassandra. 8 y 9 de Enero de 1799. Cassandra cumple 26 años, Jane tiene un ojo «a la virulé»… pero sigue bailando

Posted on 13/11/2011

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El 9 de enero Cassandra cumplía 26 años (nació en 1773). Seguía en Godmersham con Edward, mientras que Jane estaba en Steventon, disfrutando de los bailes y cenas que daba el vecindario. En una de esas salidas se resfrió y le afectó al ojo… pero ni por esas soltaba la pluma…

Carta de Jane a Cassandra  (Jane tenía 23 años)

Martes 8-Miércoles 9 de Enero de 1799

De Steventon a Godmersham

Martes 8 de Enero

Mi querida Cassandra:

En el futuro, tendrás que leer tus cartas más de cinco veces antes de enviarlas, y quizás entonces puedas encontrarlas tan entretenidas como lo hago yo. Me reí a carcajadas en varias partes de la que te estoy contestando ahora.  Charles no ha llegado todavía, pero debe de estar a punto de hacerlo esta mañana, o nunca sabrá lo que soy capaz de hacerle. El baile en Kempshott es esta tarde y he conseguido una invitación para él, aunque no he sido tan considerada como para proporcionarle una acompañante. Creo que te dije que era el lunes cuando iba a ser el baile y, por éste y por el resto de los errores en los que te haya hecho incurrir, te pido humildemente que me perdones.

Elizabeth es muy cruel sobre mi escritura en las partituras de música y como castigo debería de insistir en escribir todas las suyas de ahora en adelante si no fuera porque me estaría castigando a también a mi al hacerlo. Me siento tolerablemente feliz de saber que los ingresos de Edward son tan buenos. Con la misma felicidad que me pueda proporcionar el saber que alguien sea rico, además de ti y de mi. Y me alegro profundamente de saber el regalo que te ha hecho.

No voy a ponerme esta noche mi sombrero de satén blanco después de todo. En su lugar, me pondré uno de mameluco que Charles Fowle envió a Mary, y que ella me ha prestado. Es la última moda, y puede verse en la Ópera y en los bailes de Hackwood en la

cabeza de Lady Mildmays. Odio tener que describir este tipo de cosas y me atrevo a decir que serás capaz de adivinar cómo es. Ya he superado mucho mejor de lo que yo esperaba la terrible época de la confección de trajes drapeados. Mi vestido se parece mucho al otro que tengo azul, y que siempre me has dicho que me sienta muy bien, con tan sólo las siguientes variaciones: las mangas son cortas, la caída es más consistente, el delantal va por encima, y una cinta igual completa el conjunto.

Puedo asegurarte que me aterra tanto como a ti la idea de tener que ir a Bookham, pero no pierdo la esperanza de que ocurra algo que pueda evitarlo; Theo ha perdido su elección en Baliol y quizás no puedan tener visitas por algún tiempo. Están hablando de ir a Bath también en primavera; quizás cambien de planes sobre su regreso, y tengan que quedarse todo el verano.

Miércoles 9 de Enero

He tenido uno de mis ojos resfriado y débil durante varios días, lo que hace que escribir no me resulte ni muy agradable ni tampoco provechoso, y es posible que incluso no pueda terminar esta carta de mi puño y letra. Mi madre se ha ofrecido a hacerlo por mi, y yo por ella dejaré de ir al baile de Kempshott. Apenas expresas ansiedad alguna ante la posibilidad de que pudiera haber sido asesinada en Ash Park Cops por el sirviente de la Sra. Hullbert, y por eso me cuidaré mucho de decirte si lo fui o no, y solamente te informaré de que no volví a casa ni esa noche ni la siguiente, pues Martha amablemente me hizo sitio en su cama, que es la que se cierra y que está en la nueva enfermería. La enfermera y el niño durmieron en el suelo y allí estábamos todos en un estado de confusión a la vez que de gran comodidad. La cama nos vino especialmente bien, tanto para estar despiertas y hablar hasta las dos de la mañana, como para dormir el resto de la noche. Quiero a Martha más que nunca, y tengo intención de ir a verla, si puedo, cuando vuelva a casa.

Fuimos todos a cenar el jueves a la casa de los Harwood, y el grupo se rompió a la mañana siguiente. Esta molestia en el ojo ha

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sido un triste fastidio, pues no he podido ni leer ni trabajar con comodidad desde el viernes, pero de todo ello se deriva una ventaja, y es que seré tal experta en música para cuando quiera librarme del resfriado que estaré perfectamente cualificada en esa ciencia como para al menos poder tomar posesión del puesto del Sr. Roope en Eastwell el próximo verano. Y estoy segura de la recomendación de Elizabeth, aunque solamente sea a cuenta de Harriot. Sobre mi talento en el dibujo ya te he dado muestras en las cartas que te he escrito, y no me queda otra cosa que hacer más que inventar algunos nombres poderosos para las estrellas.

Mary se ha vuelto un poco más razonable sobre la belleza de su bebé, y dice que no cree que sea especialmente guapo. Pero sospecho que su moderación se parece a la de la madre de W—W—. Quizás Mary ya te haya dicho que van a empezar a participar en más cenas de grupo. Los Bigg y el Sr. Holder cenarán allí mañana, y yo me uniré a ellos y también me quedaré a dormir. Catherine tendrá el honor de dar su nombre al conjunto, que estará compuesto por dos Withers, dos Heathcote, un Blachford y ningún Bigg excepto ella misma. Ayer me felicitó por el ascenso de Frank como si realmente sintiese la felicidad con la que hablaba.

¡Mi dulce y pequeño George! Estoy realmente encantada de saber sobre su genialidad para inventarse muecas. Me causó gran admiración su lámina amarilla, y espero que elija otra para tu próxima carta. Anoche me puse mis zapatos verdes, y me llevé el abanico blanco. Me alegro de que no acabase tirándolo al rio. El traspaso de la propiedad de Godmersham por parte de la Sra. Knight a Edward no ha constituido tal prodigioso acto de generosidad como pudiera parecer, pues todavía se ha reservado para si misma unos ingresos provenientes de la misma. Esto debería de saberse, para que no se sobrevalore su conducta. Y más bien pienso que es Edward quien está mostrando mayor magnanimidad, al aceptar dicha transmisión con tales inconvenientes. Cuanto más escribo, más aumenta la mejoría de mis ojos, así que seguiré haciéndolo mientras me encuentre bien, antes de pasarle la pluma a mi madre.

El pequeño apartamento de la Sra. Bramston se llenó tolerablemente anoche con su propia presencia, y la de la Sra. H. Blackstone, sus dos hijas y yo. No me gustan las srtas. Blacksone. De hecho, siempre he mostrado mi determinación a que no me gustaran, por lo que el mérito es menor. La Sra. Bramson fue muy educada, amable y ruidosa.

Pasé una tarde muy agradable, principalmente con el grupo de Manydown. Se sirvió la misma cena que el año pasado, y la misma escasez de asientos.  Había más bailarines de los que podía acoger la sala, lo cual resulta suficiente para constituir un buen baile en cualquier momento. No creo haber sido muy solicitada. La gente estaba más bien dispuesta a no preguntarme hasta que ya no se podía evitar. Ya sabes que las circunstancias de una persona varian tanto de una ocasión a otra sin ninguna razón en particular. Había un caballero, un oficial de Cheshire, que era un joven de muy buen aspecto, de quien se me dijo que tenía mucho interés en que fuésemos presentados. Pero esto finalmente no ocurrió  ya que no debió desearlo lo suficiente como para tomarse la molestia de que se produjese. Bailé otra vez con el Sr. John Wood, dos veces con un tal Sr. South, un joven de Winchester que tendrá una relación lo más lejana posible con el Obispo de aquella Diócesis; con G. Lefroy y J. Harwood, que creo que se aproxima más de mi de lo que solía hacerlo. Una de las acciones más satisfactorias fue quedarme sentada durante dos bailes como preferencia a tener como pareja al hijo mayor de Lord Bolton, que bailaba tan mal que no se podía soportar. También estaban allí las Srtas. Charterise, y tocaron las partes de las Srtas. Eden con mucho ánimo.

¡Charles nunca vino! Desagradable Charles. Supongo que no consiguió su permiso a tiempo. La Srta. Debary ya ha reemplazado tus dos hojas de papel de dibujo, con otras dos más grandes y de mejor calidad. Así que ahora no me quejo en absoluto de haberselas dejado. El Sr. Ludlow y la Srta Pugh de Andover se acaban de casar, y también la Sra. Skeete de Basingstoke y el Sr. French, el farmacéutico de Reading.

No me extraña que quieras volver a leer Primeras Impresiones, ya que lo has leído en contadas ocasiones, y eso hace ya algún tiempo.

Te estoy muy agradecida por querer dejar mis viejas enaguas tras de ti. Hace mucho tiempo que he deseado secretamente que así fuera, pero no tenía el valor suficiente para pedirlo. Por favor, menciona el nombre del amante de Maria Montresor la próxima vez que escribas, mi madre quiere saberlo, y no tengo el coraje de volver a leerme todas tus cartas para encontrarlo. No podré enviar ésta hasta mañana, y te decepcionarás el viernes. Lo siento, pero no puedo evitarlo. Se ha disuelto la sociedad entre Jeffereys ,Toomer y Legge. Los dos últimos se han difuminado en la nada, y se espera que Jeffereys se ponga pronto en evidencia por el bien de unas pocas heroínas de cuyo dinero se podría beneficiar.

Te deseo toda la felicidad y multiplicado por veinte veces por tu cumpleaños. Voy a poder enviar esta carta hoy por correo, lo que me exalta hasta el pináculo más alto de la felicidad humana, y me hace disfrutar de la luz solar de la prosperidad, o me proporciona cualquier otra sensación de placer en el lenguaje estudiado que sea de tu preferencia. No te enfades conmigo por no rellenar toda la cuartilla, y créeme en mi afecto por ti.  

Nota: la traducción la ha realizado la autora del blog, por lo que es susceptible de mejoras en el estilo, la interpretación o la traducción de algunos términos.

Fuente: Le Faye, D. (1995), Jane Austen’s Letters, Ed. Oxford University Press