Sabemos a través de las memorias de la sobrina de Jane Austen, Caroline Austen, (My Aunt Jane Austen, A memoir) hija de su hermano mayor, James, fruto de su segundo matrimonio, que la escritora tenía también sus ídolos literarios y se comportaba como cualquiera de nosotras austenitas devotas (y devotos) intentando saber todo lo posible, dentro de los medios de la época, sobre la vida y otras curiosidades de quién tanto despertaba su admiración.

¿Podemos imaginarnos a Jane Austen teniendo un interés especial en saber detalles sobre la vida de alguien que no fuese de su entorno más próximo?¿Pendiente de sus noticias?¿Ávida de novedades?

¿Quién podía ser digno de su admiración? Pues ni más ni menos que el poeta inglés, George Crabbe (1754-1832). Caroline nos relata que su tía tenía mucho interés en saber más detalles sobre su vida, quién era, pues su nombre no daba demasiada información sobre sus orígenes. Se sabe que Crabbe abandonó su carrera como médico para desarrollar su talento literario, pero además, y esto le resultaba extremadamente familiar a Jane,acabó dedicándose a los servicios parroquiales como vicario en la Iglesia de St. James, en Trowbridge, los últimos 18 años de su vida. Nos sigue contando Caroline que, tras un seguimiento e investigación diligente, Jane pudo informarse, y a la ver informar a su familia, de que le habían dado la plaza de Towbridge, y que hacía poco que se había vuelto a casar por segunda vez… Resulta divertido imaginar a Jane Austen intentando obtener información detallada, preguntando por aquí y por allá, para obtener todo lujo de detalles.

Crabbe, a su vez, era amigo de Sir Walter Scott y profundo admirador de Jane y, pasados los años, llegó a comentar que habría sido interesante poder haber conocido la opinión de la escritora respecto a acontecimientos públicos de la época. La batalla de Waterloo tuvo lugar dos años antes de su muerte, pero Caroline no pudo encontrar ni una sola referencia en los escritos de su tía o de su familia sobre el asunto.

Sabemos que Tom Lefroy fue su amor imposible de juventud, pero ¿y si la escritora hubiera hecho de George Crabbe su amor platónico particular, sin ninguna intención más allá de la admiración que producía en ella?

En cualquier caso, resulta un fenómeno tan familiar, tan actual, y tan humano pensar a Jane Austen recreándose en sus ídolos, como los personajes que creó para sus libros y que producen, y seguirán produciendo, el mismo efecto en los lectores que quedamos atrapados por su escritura magistral.

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  1. DashwoodGirl dice:

    Si es que Miss Austen nunca nos ha dejado sol@s!!!

  2. […] la muerte de la Sra. Crabbe (esposa del poeta, que falleció el 21 de Septiembre de 1813, ndet. Ver otra entrada sobre Crabbe y Austen aquí). Tan sólo me he dedicado a deducir de uno de sus prefacios que probablemente estaba casado. Es […]

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